Phallus dei V, ¿final?

Por François Lapierre
Enviado el 19/05/2013, clasificado en Adultos / eróticos
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Urdián presenta una característica peculiar, quizá debida a su privilegiada ubicación entre las montañas y la costa bañada por el Mediterráneo, a la predominancia de un clima templado, o a su aislamiento que hace que la población sea autóctona, que a lo largo de cientos de años ha derivado en un desarrollo especial del miembro viril de los varones allí nacidos. Esa característica se ha convertido, por tanto, en algo genético. Poco importa que alguno de los lugareños haya terminado por abandonar la comarca para residir en cualquier otro lugar de la Tierra, porque la semilla está dentro de él y allá donde vaya le acompañará siempre.

Tampoco ha recibido visita foránea alguna que, por las bondades turísticas o climatológicas del lugar, haya decidido instalarse siquiera por una temporada y, de ese modo, poder alterar las leyes mendelianas. Las visitas siempre han sido muy escasas, porque las familias de sus residentes o han ido desapareciendo, o no han vuelto, o se restringen a sus propios habitantes.

Paco se había marchado de allí unos días solo por motivos de trabajo. Pronto volvería a su querida tierra. El hecho de que se hubiera encontrado en aquel sitio y en ese momento fueron puramente circunstanciales, pero ¡qué momento! Tras haber descargado su depósito ante aquellas mujeres se quedó atónito, perplejo, Su “liebre” ahora sí que se había quedado muerta, aunque Paco sabía que ese desvanecimiento sería pasajero. Pronto volvería a su ser. Era cuestión de esperar unos minutos tan solo. Y parece que las chicas lo habían asimilado porque se dedicaron a hacerse caricias, a desnudarse, a tocarse los pechos (algunos enormes) las que ya los tenían al aire, a bajarse las minúsculas braguitas... ¿qué le deparaba a Paco aquella noche? ¿nadie le ayudaría en su particular batalla?


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