Yo te hare feliz

Por aixiespilar
Enviado el 19/05/2013, clasificado en Drama
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Él le dijo, te cuidare siempre, yo te hare feliz.

Entonces ella penso que estaria bien que alguien se ocupara de sus cosas, de su felicidad.

Creyo que el amor consistia en eso, en tener a alguien que velara por ella que cuidara todas sus necesidades.

¿Acaso no habia sido asi con sus padres? ¿No habia estado su padre siempre atento a las nacesidades de su madre? Bien es cierto que su madre no se lo agradecia y siempre le tiraba en cara la historia esa, con la camarera del club donde acudia algunas noches.

Es mas, incluso habia sido asi para su abuela, tanto es asi que no le importo acoger como hijo al niño que tuvo Manolita, aquella chica del pueblo que vino a vivir con ellos para ayudar en la casa, cierto que una noche vio al abuelo salir de su habitacion pero ella era una señora y no se metia en los asuntos de su marido, pues él velaba por su felicidad, asi que cuando le dijo que adoptarian al niño no tuvo nada que decir en contra

Asi que acogio con ilusion la propuesta de él de hacerla su esposa, a pesar de que hera unos años mayor que ella y aunque tenia una presencia agradable no era tan guapo como el chico de la tienda de la esquina, aquel que se sonrrojaba cuando ella trataba de esplicar lo que queria comprar mientras le temblaban las piernas.

En pocos meses terminaron los preparativos y disfrutaron de una bonita boda que como es natural se encargo él de preparar, a ella le huviera gustado que las damas de honor fueran sus amigas, pero él escogio a sus primas del pueblo como damas, tambien le huviera gustado una fiesta con musica mas alegre, pero no pudo ser puesto que él hera viudo y no le parecia correcto.

El viage de bodas duro pocos dias, ya que él se debia a su trabajo, cinco dias en casa de su cuñada que vivia en un precioso pueblo de pescadores.

Así pronto se encontró ocupándose de los que haceres propios del hogar, cuidando cada detalle tal como le habían aconsejado su madre y su abuela, durante el día limpiaba, planchaba, cocinaba y esperaba…

Al principio él solía llegar al anochecer, después de un duro día de trabajo en su negocio, cenaban y se acostaban temprano, así fue durante el primer año, después algunas noches llegaba mas tarde ya cenado y ella que se había quedado esperando con la mesa puesta y sin cenar entonces se acostaba a su lado tratando de no molestarle.

De tanta soledad un día le dio por pensar si eso seria realmente la felicidad, ciertamente él ganaba el dinero suficiente para comprarle de vez en cuando un vestido y para pagar todos los gastos de la casa, que ella no tenia ni idea de cuales eran pues él como le había prometido se ocupaba de todo, aun así ella se sentía inquieta veía a otras mujeres que aun sin tener a nadie que velara por ellas se las veía felices, trabajaban y disponían de su tiempo y su dinero.

Un día llegando a casa se encontró con la nueva vecina, ya le habían hablado de ella, una mujer poco recomendable según la opinión de su marido.

A ella le pareció una de esas mujeres que vivían felices, se la veía sincera, alegre, contenta consigo misma, aun sin tener a nadie que la hiciera feliz, en realidad parecía que no necesitara nada de eso

En poco tiempo se hicieron amigas, descubrió que una mujer puede hacer cosas que antes nunca había echo, cosas que su madre y su marido desaprovecharan, como ir al cine solas o charlar con los jóvenes que acudían a las clases de baile, ella también empezó a bailar aunque prefirio no decírselo a nadie

Se dio cuenta de que podía también encontrar un trabajo, aunque le daba terror decírselo a su marido, últimamente se había vuelto algo agresivo y esto seguro que no le gustaría, después de todo él llevaba años cuidando de ella y haciéndola feliz, ahora se podía sentir despreciado.

Aun así se arriesgo y acepto un trabajo a media jornada, total él no se enteraría, cuando llegara a casa todo estaría como siempre y así ella tendría dinero propio para algunas cosillas que le gustaría comprar y hacer.

Poco a poco se fue dando cuenta de que ya no sentía esa inquietud que la atormentaba al principio, se dio cuenta de que ella se hacia feliz a si misma por eso cuando descubrió que su marido tenia una amante no le importo, le contó que ya no necesitaba que cuidara de ella ni que la hiciera feliz y se marcho a vivir, dando un portazo que resonó en toda la escalera.


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