El equivoco

Por cclecha
Enviado el 04/12/2017, clasificado en Intriga / suspense
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     El coche estaba haciendo el tonto. La dirección se me acababa de romper, pero afortunadamente el arcén y un pequeño montículo de tierra a su lado, me frenaron

       Voy a llamar a mi seguro, pidiendo que una grúa me venga a recoger.

       -Mire le llamo desde el contrato nº X y me he quedado en avería…estoy en la carretera nacional Km 185. Ya es muy tarde, pasan de las cuatro de la madrugada y necesito una grúa

     -Perdone pero en esta zona se n os acaba de averiar una grúa y no creo que lleguemos antes de las seis de la mañana

       Pensé con rapidez y añadí

       -Justo delante de la nacional del km. 185, a escasos metros hay una casa…sino estoy en el coche intentaré esperarles allí. Les dejo mi tf por si me han de llamar previamente.

       -De acuerdo, le llamaremos sino está en el coche a las seis de la mañana, a este número.

       Un camino de no más de veinte metros, llevaba directamente a la casa de una planta, cruzando antes un deslucido jardín. Aún así, llamé por si me podían acoger por un rato- Ding-dong, ding-dong. Me vino a abrir la puerta un anciano, demasiado mayor, encorvado, con un escaso pelo blanco enganchado al cráneo a modo de jirones y una cara de tono gris, con bolsas en los ojos.

     -Perdone acabo de tener una avería y si no es que iba a dormir, me gustaría pasar a esperar la grúa. He visto que tenían la luz abierta…no sé si molesto

     -Oh pase, pase., No se preocupe que ya somos viejos y dormimos muy poquito y a destiempo. Preferimos escucharlo por si usted necesita contarnos algo de su vida, o del accidente..

     Pasé al salón…la verdad, gastado y a la moda de hace cincuenta años y enseguida la señora de la casa me trajo una tila. Me dijo- Es por lo del accidente, esto le reconfortará- Como no quería insistir en que sólo había tenido una avería y no un accidente, me senté en un orejero con mi tila, a la espera que me llamaran de mi seguro.

     A las seis en punto de la mañana me llamaron. –Perdone, estamos en el km 185 y si hay un coche medio destrozado y que ha ardido, en este punto, pero me dicen que no ven ninguna casa.

     -Debe de haber una equivocación porque precisamente estoy en la casa esperándolos

     En ese preciso momento llamaron al timbre de la casa y el anciano se me anticipó y fue a abrir la puerta. Yo añadí a los del seguro.-Precisamente están llamando a la puerta y seguro que son sus hombres de la grúa. Si no le vuelvo a llamar, es que todo está conforme.

       Mientras decía esto, escuché como el anciano, abriendo la puerta decía –Hola mi todopoderosa señora…el conductor está aquí esperándola, pero insiste en que ha tenido una avería y creo que ni se ha enterado que está muerto. Bajó la voz para que yo no lo oyera, y mirándome añadió- es mejor enfocar el asunto de un modo diplomático con él y no hacerlo sufrir innecesariamente...el pobre esta esperándola en el sillón con una tila entre las manos.

 

   

          

 

    


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