VENGANZA

Por Eusebio Efe
Enviado el 22/05/2013, clasificado en Intriga / suspense
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                  VENGANZA

 

 

     Noto que estoy empezando a despertar. Como cuando despiertas de un sueño y no sabes dónde estás ni qué hora es. No tienes sentido ni noción del tiempo. Estoy bastante aturdido, mi consciencia no es total pero no me siento mal, incluso hay una pequeña sensación placentera parecido a cuando sales de una sesión de anestesia.

 

Silencio, mucho silencio.

 

Poco a poco mis sensaciones se van aclarando, pero sigo sin acordarme de nada. Noto que el tiempo está pasando más rápido de lo que yo creo, pero poco a poco se va equilibrando mi estado con el tiempo real o quizá más rápido de lo que a mí me parece.

 

Horror, creo que no me puedo mover, no puedo mover ni un solo musculo de mi cuerpo.

 

Del pequeño efecto placebo de mi despertar he pasado en un instante a una situación angustiosa e inquietante. Ni siquiera puedo abrir los ojos. Por más esfuerzo que hago no puedo mover ni un parpado.

 

¿Dónde estaré? ¿Qué me habrá traído a esta situación? Mi cabeza se empieza a llenar de preguntas, dudas y malos presentimientos.

 

De repente… ¿Es lo que parece?... si…si… lo es y una pequeña dosis de alegría y esperanza recorre mi cuerpo: el dedo gordo de mi pie derecho se empieza a mover. Lo muevo rápido, de arriba abajo, como si sería el pedaleo que movilizara mis músculos. Noto que roza con algo, por lo que deduzco que es el zapato. Creo que estoy vestido.

 

¡Ahora los ojos! Se están empezando a abrir, buena señal. Logro abrirlos poco a poco pero no veo nada, oscuridad absoluta. Preguntas que me rodean: ¿Estaré ciego? ¿Podre ver, pero estaré en un sitio que no entra la luz?

 

¡Mis dedos, mis dedos también se mueven! ...todos… los de los pies y los de las manos.

 

Noto que tengo algo entre las falanges de mi mano derecha, lo rasco, lo palpo, lo toco, tengo que conseguir saber que es.

 

Es como un pequeño transistor, parece una radio o algo parecido. Hago un esfuerzo y logro pulsar un botón. Funciona y sale una voz que dice: “Si estás oyendo mi voz que sale de la grabadora es que estas despertando del efecto paralizante que te he inyectado. Mi plan está saliendo a la perfección. ¡ Cabrón, tienes lo que te mereces! “

 

Sin duda, todo ese cumulo de sensaciones y dudas que tenía antes se ha transformado en un solo sentimiento: pavor, estoy aterrorizado.

 

Mi cuerpo cada vez siente más, ya muevo algo las piernas y los brazos pero sigo sin ver absolutamente nada aunque sí parece que percibo algún sonido ambiente, allá en la lejanía.

 

Rápidamente palpo con mis manos y con mis pies lo que tengo alrededor. Toc… toc… es madera y suena como a hueco… ¡NOOOOO…….NOOOOOOOOOOOOOOOO! Estoy metido en una caja de mis mismas medidas más o menos… ¡NOOOOOOOOOOOOOO! ¡Es lo peor! Uno tiene miedo a la muerte pero nunca piensa que vaya a ser de esta manera.

 

Dentro de mi locura y de mis movimientos compulsivos y desquiciantes y de mis gritos y alaridos que parecen perderse en ese hueco, noto como en el bolsillo del pantalón hay algo. Lo cojo apresuradamente. Es una pistola cargada, un mechero y una nota. La leo: “Al final he tenido un poco de consideración contigo y te voy a dar a elegir tu forma de morir, cosa que tu no hiciste con los que mataste. ¡Hasta nunca, cabrón ¡

 

 

 

 

         


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