MEMORIAS DE TITO FLACO. Episodio I

Por Chus Luvi
Enviado el 17/01/2018, clasificado en Humor
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Me llamo Tito, aunque todos me llaman Tito Flaco, y soy el menor de 7 hermanos. Mi nacimiento aunque se preveía breve, casi un trámite, se hizo esperar. Y es que cinco kilos de carne sonrosada no se liberan así como así. Fueron necesarias dos noches de contracciones interminables, de apretones continuos, hasta que mamá pudo escuchar mi primer llanto. Un llanto cansino, pesado, insufrible, que no parecía tener fin, y que únicamente se saciaba con leche materna.

Ciertamente es complicado llorar cuando se tiene una teta en la boca. Así que mamá, viendo los resultados, decidió no retirarla y dejarla ahí de continuo, es decir, todo todo el rato.

Para mi alegría era una teta hermosa, grande, versada en el arte de cebar criaturas. Con semejante elixir crecí rápido, hasta cumplir los nueve años. Momento en que mamá, tal vez por hastío, tal vez porque mi incipiente bigote le cosquilleaba la piel, estimó había llegado el momento de que prescindiera de su pecho. Lo que hizo al descuido y a traición, aprovechando un pequeño bostezo.

Mi padre cuando se enteró de la noticia se alegró sobremanera. Después de tantos años podía disponer otra vez de mamá al completo, con todas sus bondades y sin competencia. Así que sin dudarlo la instó, ipso facto, a poner un cubierto más en la mesa. La decisión era irreversible, a partir de ahora compartiría cazuela y no teta con el resto de mis hermanas.

Volvieron entonces los lloros y un desasosiego que calaba el alma, pero papá no cedió. Me negué a hacer pis, pero soy de vejiga pequeña y aguanté poco en este envite. Me negué a ir a misa, pero papá era apóstata. Renuncié a la vida, pero la juventud es reacia a morirse.

Mi mundo había cambiado y no podía hacer nada. La resistencia no era una alternativa. Debía asimilarlo más pronto que tarde. La lactancia era pasado. Un nuevo mundo de experiencias y sabores  se me presentaba,  por lo que aprovechando que la mesa familiar estaba preparada y la caldereta  recien servida y humeante, me decanté por iniciarme en ese mismo momento . Y a decir verdad me gustó...

 

 


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