Venus Calipigia

Por ego
Enviado el 13/02/2018, clasificado en Poesía
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Ah! El pecho se acelero

En este crepúsculo

Que parecía no tener nada bello.

 

Ah! Este aceleramiento

Este arder de la sangre,

Tan bello, tan bello.

Me ha dejado como aturdido,

Aquí, en este lecho

Donde el pecho sigue presuroso.

 

Ay! Esa mujer, con su cuerpo refulgente

De cuarzo,

Estaba ahí, a unos cuantos centímetros de mí.

La miré. Sólo contemple sus nalgas,

Las nalgas más hermosas.

Dos montículos grandes,

Como de turquesa

Como de jade

Como de nubes hipnóticas

En una primavera calurosa.

 

No quise perturbar su serenidad

Sólo me quede por un instante mirando,

Esa majestuosidad de sus nalgas.

 

Ah! Venus, Venus Calipigia

Has aturdido

Has cegado

Mi mirada.

 

Griega en este pueblo con miedos

Griega en este pueblo monótono

Griega en estas tierras grisáceas

Griega en estas tierras yermas.

 

Ay! Venus, Venus Calipigia

Los dos montículos que yacen en ti

Han embellecido este día perdido.

 

Ay! Venus, Venus Calipigia

Eres un monumento

En este triste desierto

Eres jade pulido,

De turquesa,

De oro que brilla

En este pálido camino.

 

Y el pecho, el pecho sigue acelerado

En este crepúsculo

Que parecía no tener

Nada de bello.

 

Diego Cortés

 


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