EL VERDADERO GÉNESIS 4

Por franciscomiralles
Enviado el 03/06/2018, clasificado en Cuentos
107 visitas

Marcar como favorito

- Sí. Ya nos vamos ya. Pero sepa usted que es un amo totalmente inconguente, porque ¿cómo pretende  que yo sea un hombre racional, y al  mismo tiempo que sea un tipo sumiso a la fábula autoritaria de que usted sea el representante de un invisible Dios egocéntrico en le Tierra que sólo busca dominar al prójimo? - dijo envalentonado Adán-. Con esta excusa se hace la guerra a los pueblos que no son como nosotros; o la puñeta al vecino más próximo; o la mujer al marido; o el marido a la mujer, para que el otro pueda seguir manteniendo esta perversa creencia de ser el preferido de la Providencia Divina. En realidad todo es una vil falsedad.

Adán y Eva se establecieron en un fértil terreno abandonado que estaba situado en las afueras de la aldea, donde allí tuvieron a dos hijos muy dispares entre sí llamados Caín y Abel. Mientras tanto el  matrimonio trabajaba de sol a sol la tierra; aunque Adán que era más sentimental que su pareja no cesaba de sentir nostalgia de su esplendoroso y plácido pasado. O al menos eso se imaginaba. Curiosamente aquel mismo sentimiento se transmitió a la memoria colectiva de las razas del planeta, y mucha gente añoraba, idealizaba la Época Dorada de cualquier Paraíso puesto que media humanidad había desobedecido a sus fioses por culpa de otras serpientes e incluso dragones.

Al cabo de los años cuando los hijos de aquella pareja fueron mayores, Caín que era un sujeto que sufría un complejo de inferioridad respecto a los demás, empezó a sentir envidia de su anodino hermano Abel porque gozaba de la simpatía de sus congéneres, y sobre todo de Ivan, a pesar de que era un ser muy anodino que se aferraba a una ancestral vida bucólica de pastor y se mostraba reacio a cualquier evolución en la cultura rural en la que se había criado. Por ello Caín que por culpa de su hermano Abel que influía en la Administración para que no le dieran permisos para reformar el trabajo agrario, un día en que se hallaban solos en el campo, Caín tomó la quijada de un asno, y le partió la cabeza. Por fin el progreso se iba a abrir camino en el río de la vida. Es decir, que esta historia es el símbolo de la lucha de lo nuevo contra lo viejo; del progreso, contra el inmovilismo tradicional.

Así cuando Iván que ahora era un mandamás del Templo cuando se tropezó con el díscolo Caín, le preguntó por su hermano Abel.

-¡Y yo qué sé por donde anda ese marmota! - respondió Caín muy enchulado.

-Tú has asesinado a tu hermano. Me consta - le dijo Iván con un aire de pesadumbre.

- Sí. Cuando una planta por bonita que sea obstaculiza el desarrollo de la producción de un árbol se la arranca sin contemplaciones. ¿Me vas a eliminar por eso?

- No. Seguirás viviendo.

El caso era que si bien Caín al igual que mucha gente tiene su lado oscuro que es capaz de saltarse las reglas de la moral, al mismo tiempo él era el símbolo que representaba el principio de la Civilización, de la cultura en general.

 

 

 


Compartir el relato

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Ellas buscan... FarmaToday
TvReceas - Videos de recetas de cocina Haz tu donativo a cortorelatos.com