Extasis, mis ganas incontrolables

Por Desire
Enviado el 11/07/2018, clasificado en Adultos / eróticos
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Una noche como cualquier otra de esa semana, viendo película mientras todos dormían, una película de terror muy mala por cierto, no me quejo pues eso nos llevo a algo más.

Si algo no dejaba de hacer durante el día era mirar tu cuerpo, específicamente tu trasero, intentaba disimular pero, no podía, tenía unas ganas enorme de ti, esa noche en el sofá pude liberar algo de ellas y me sorprendí cuando me confesaste que me tenías ganas. Sentados en el sofá de la sala tu con un short que ya se notaba que era pequeño para ti y tus nalgas, te quedaba ajustado, muy varonil pensé, y yo con mi pijama de suéter y pantalón viendo la película comenzar, nada bueno había pasado en el transcurrir el tiempo, al minuto 20 de la película, un amigo me escribió y tu interesado por saber quien era, me jalaste hacia a ti para quitarme el celular, una táctica para acercarme más a ti, yo aún no lo sabía, me tenías ganas, me alejé un poco y decidiste acercarte a mi para ver quién era el chico, decidí ocultarlo para que no lo alcanzaras, una de tus manos se fue al borde de mi pantalón, paseabas tu dedo índice de un lado a otro, sentí un escalofrío en todo el cuerpo, ya me estabas excitando, yo con mis preguntas arruinadoras como siempre.

-¿Por qué haces esto? Ya tu estás con alguien.

- Shh, ella no es tu, ya no preguntes.

Me quedé en silencio mirando tu mano meterse debajo de mi pantalón acariciándome por encima de mi ropa interior, en ese momento te quería dentro de mi, deseaba tu pene, hubo palpitaciones en mi pecho y en mi vagina, aún no me quitabas la ropa, con toda tu mano me apretaste la vagina y fue inevitable soltar un gemido, sonreíste al sentir mi humedad, empezaste a frotarla lento e ibas aumentando la velocidad con tu otra mano, me tapaste la boca porque soy muy ruidosa, decidiste subir mi camisa y llevar tu mano a mis senos, la introdujiste debajo de mi brasier y aprestaste mi seno izquierdo con fuerza (te deseaba extremadamente dentro de mi), acercaste tu cara a mi pecho moviste un poco mi brasier para ver mi pezón y lo introduciste a tu boca, lo mordiste, lo succionaste como si no hubiese mañana, no dejaba de gemir mientras hacías círculos con tu lengua en mi pezón una y otra vez, tan sólo recordarlo me excita. Subiste tu cabeza, sonreiste y me dijiste ¨Te tengo ganas¨ soltaste mi boca y empezaste a quitarte la poca ropa que tenías, me agarraste la cabeza y la bajaste a tu pene, no pensaba chupártelo hasta que me lo pidieras, me bajé a la alfombra y me arrodillé, esperando que me lo pidieras aunque ya yo deseaba saborearlo, al fin dijiste las palabras ¨Mámamelo por favor, quero que me lo hagas¨.

Comencé a llenarlo de saliva inmediatamente, pasando mi lengua desde tus testículos hasta la punta de tu pene, volvía a bajar y me quedaba un rato jugando con tus testículos, eso te encantaba, te estremecías, a mi me agradaba verte excitado, me ponía más caliente, introduje tu pene en mi boca dándole una bienvenida hasta mi garganta, iba retirando mi cabeza poco a poco mientras te chupaba el pene con fuerza hasta llegar a la punta, no pude evitar quedarme en la punta de tu pene jugando con mi lengua en círculos, de arriba hacia abajo llenándote de saliva, me agarraste la cabeza y empujaste tu pene dentro de mi boca, una y otra vez, querías follar mi boca, bajé una mano a mi vagina y metí mi dedo en ella, me excitaba tanto chupártelo, introducía y sacaba mi dedo con tanta rapidez que me corrí... Tu no dejabas de verme mientras eso sucedía, te masturbé mientras me masturbaba, por más que me encantara tu pene yo quería tus dedos y tu pene dentro de mí. Me subí al sofá, me bajé el pantalón, me recosté en tu pecho y agarré una de tus manos, llevándola a mi vagina, me introdujiste un dedo que es mucho más grueso que el mío, lo metías y lo sacabas, luego de unos minutos decidiste meter dos, terminaste de romper mi himen, me dolió pero el placer era mayor, ya estaba haciendo ruido con mi boca, mis gemidos... me tapaste la boca y me embestiste con tus dedos, los metías, los sacabas, en una de esas los introdujiste a tu boca para saborear mi líquido y volviste a follarme con ellos, me corrí en tus dedos, sentí todo el placer recorrer mi cuerpo, sonreíste satisfactorio, yo sonreí porque iba a chupártelo de nuevo y sabía que te iba a gustar... 

Esta vez te lo iba a chupar rápido, como te gustaba, no parabas de decir ¨Que rico me lo mamas, sigue, asi, siii¨ soltabas pequeños gemidos, sabías no ser tan ruidoso. Al cabo de un rato chupándotelo, lamiéndotelo, te corriste, me tragué toda tu leche, y seguía chupándotelo, no dejabas de verme, me subiste al sofá y me acostaste en el, me agarraste por el cuello y me besaste, te pedía que no me soltaras el cuello, me excitaba que fueses tan rudo, llevaste tu otra mano a masajear mi vagina, fuiste más allá a masajear mi ano, me excitaste más de lo que estaba, me confesaste al oído ¨Quiero darte duro por el culo¨ yo sólo cerré mis ojos y gemí, eso para ti fue que te di permiso, y la verdad es que no necesitabas nada de permiso, me pusiste en cuatro, lubricaste tu pene con mi líquido, y empezaste a introducirlo poco a poco, hasta que ya estaba todo dentro de mi, la velocidad iba aumentando, yo no podía dejar de gemir, y tu me silenciabas con una de tus manos y con la otra me golpeabas mis nalgas, adoraba como me embestías, como tu pelvis chocaba con mis nalgas repetidamente, como sentía todo tu pene dentro de mi, como los dos disfrutábamos uno del otro, hasta corrernos, nos teníamos ganas, y nos seguimos teniendo.

Después de todo y unos besos, cada quien se fue a su cuarto, satisfechos, pero aún con ganas de más para el siguiente día...


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