LA VOZ INTERIOR 1

Por franciscomiralles
Enviado el 10/07/2018, clasificado en Cuentos
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En el año 1982  Arnau Vives se hallaba absorto contemplando desde el umbral de la tienda de

Confección de caballero en la que trabajaba de encargado; aunque dicho sea de paso él de

vez en cuando en sus ratos libres también se dedicaba a escribir algún que otro relato que los

enviaba a revistas literarias para su posible publicación, la concurrida plaza del barrio

barcelonés San Andreu donde se celebraba la fiesta popular de Carnaval.

Mas en un momento determinado, de súbito sintió una singular "voz" interior en forma de

pensamiento que le advirtió: "Prepárate, y sal de donde estás, porque aquí va a suceder algo".

Instintivamente Arnau se refugió en el interior del establecimiento, y desde los cristales de la

puerta vio que enseguida de haber recibido aquel misterioso aviso de funestas connotaciones,

se hizo un remolino de gente embargada por una desatada violencia que gritaba presa del

pánico. A continuación, dos sujetos - un hombre y una mujer- cayeron a los pies de Arnau

forcejeando entre sí, mientras que alguien gritaba: "¡Policía, policía!" Al momento se

presentaron dos agentes de la Guardia Urbana quienes tomando a la mujer por el brazo, y a

su compinche el cual trataba de escabullirse por debajo de un coche aparcado junto a la

calzada, los esposaron y se los llevaron a la Comisaría más próxima. Al parecer eran dos

rateros que habían dado un tirón al bolso de una viandante.

Arnau estaba completamente atónito por aquel "aviso". Pues él a pesar de considerarse un

hombre racionalista no había caído en la cuenta que en realidad era más sensible de lo que se

imaginaba porque solía emocionarse con facilidad con ciertas canciones que escuchaba, o con

muchas de las películas melodramáticas que veía; razón por la cual en algunos momentos

álgidos se le había abierto una "ventana" en su inconsciente llamada Percepción

Extrasensorial, y éste cumpliendo una función de radar había captado información de hechos

que se iban a producir en el futuro sobre todo por medio de la telepatía con los seres más

queridos, sea mediante unos sueños, o aquella singular "voz" interior. Y si este fenómeno se

daba fundamentalmente con las personas que Arnau simpatizaba más, era porque el lado

emocional de éste sintonizaba con fuerza, como haciendo de puente con la sensibilidad de

quienes sabían comprenderle.

Para algunos sujetos muy espiritualistas aquel mensaje que Arnau recibió en la entrada de

aquel comercio venía del tradicional Ángel de la Guarda, sin embargo lo más probable fuese

que se tratase del Inconsciente Colectivo que gravitara del ambiente callejero, cuya

información fue recibida por el YO consciente del joven.

Al final del día Arnau tenía una cita con su vieja amiga Montse García que además de ser la

hija de una familia acomodada de Barcelona era toda una sibarita tanto en el aspecto

culinario, como a la hora de elegir un espectáculo. Era una chica morena, y muy risueña que

trabajaba en un buen hospital de la ciudad. Y si aquella pareja no funcionaban bien en cuanto

a lo sexual, sí en cambio se entendían a la perfección en el área personal y cultural.

Se había dado el caso que Arnau conoció casualmente a la enfermera en la cola de un cine, y

él le confió un desengaño amoroso que había tenido con otra mujer; por lo que Montse llevada

por su afán de ayudar a los demás se implicó a fondo para ayudar a su amigo a salir de aquel

bache emociona. Pero de este primer encuentro hacía ya dis largos años.

 

Precisamente aquella noche Montse con su habitual entusiasmo le propuso a su amigo Arnau

de pasar una semana de vacaciones en un pintoresco pueblo montañoso de Camprodón

llamado Sietecasas, de la provincia de Gerona, y como es de suponer él aceptó de buen

grado.

Llegado el día una vez que la pareja se hubo acomodado en un hotel de aquel rústico lugar, y

tras el almuerzo, a media tarde fueron a pasear por las inmediaciones del pueblo, y cuando

se detuvieron a descansar bajo la copa de un roble mientras contemplaban aquel apacible y

bucólico atardecer de un iridiscente cielo, Arnau preguntó a su amiga:

-¿Y tú por qué te has hecho enfermera? En los hospitales se ven muchas desgracias.

- Es cierto. Pero yo quiero aliviar el sufrimiento de los demás - respondió Montse-. Eso me

hace ver que no soy tan mala como pretende hacerme creer mi familia- dijo, puesto que ella

a pesar de que quería a sus progenitores se discutía a menudo con ellos porque no le

comprendían su talante inconformista y liberal.

- No. Tú no eres mala. Tu manera de ser abierta y sincera, se confunde con el más

irresponsable libertinaje. Pero mira. Ahora cuando regresemos a Barcelona, escribiré un relato

inspirado en este magnífico viaje. Y tú serás la protagonista - le dijo Arnau con una sonrisa.

-¡Ah! ¿Y me lo dejarás leer?

-¡ Pues claro!

 

 

 


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