CARÁCTERES CULTURALES

Por dapiso
Enviado el 30/05/2013, clasificado en Infantiles / Juveniles
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                                CARÁCTERES CULTURALES

 

    Eran dos poblados en los cuales se procedía de forma dispar. En cada uno se

    escuchaba una melodía que acompañaba sus vidas.

    En uno la música era melodiosa y agradable y en el otro se escuchaba una

    gran desentonación y los mayores desastres musicales que jamás se podrían

    haber supuesto.             

    En uno, donde se encontraba lo armonioso, eran gente más alegre, extraver-

    tida, organizada, con más vitalidad y con ganas de hacer cosas, reinando la

    confianza en ellos mismos y en los demás.

    Y en el otro, estaba presente el caos, la introversión , la tristeza , la desi-

    lusión y un generalizado descontento, aquí carecían de iniciativas, no se

    adquirían compromisos y la inercia sobre la que giraba todo era la de prác-

    ticamente no hacer nada , estando llenos de temores e inseguridades.

    En la población de personas dinámicas trabajaban de forma continuada ha-

    ciendo numerosas casitas que estaban concentradas y pegadas unas a otras  

    respirándose tranquilidad y preparando durante todo el año fiestas iluminadas

    de luces diversas y belenes con figuras talladas por ellos, con adornos

    que representaban fechas tan señaladas como eran las navidades en gran-

    des árboles y con variadas cintas de colores. Cuando llegaba este momento 

    lo acababan celebrando alrededor de una gran hoguera, mientras cantaban

    canciones y hacían bailes que habían preparado.

    Y para el verano habían construido grandes toboganes para descender hasta

     la mar tranquila, y pequeñas balsas para pasear con algunos

    utensilios de pesca preparados para la ocasión.

    El resto del año, además de esto se dedicaban a cuidar al ganado vacuno,

    a la pesca y a la cosecha de alimentos diversos, propios de la zona co-

    mo podían ser la patata y café fundamentalmente, que junto a otros cultivos,

    aunque en menor proporción, eran una de sus fuentes de sustento.

    En lo que se refiere a los hijos todos se ocupaban de atenderlos y educarlos,

    aunque esta era una labor más bien encomendada a sus madres, y al ir crecien-

    do les adentraban en estos quehaceres colectivos en un ambiente ameno y salu-

    dable, y contagiados por éste realizaban las tareas sin el menor problema al ver

    que todo transcurría por el camino de la sensatez, la cordura, tan necesario

     para esto,  en donde todos eran partícipes, viendo que todo esto       

    contribuía al bien de la comunidad y fomentaban humanidad con estas cos-

    tumbres..

    Mientras el otro grupo vivía de forma dispersa, haciéndolo de forma desor-

    ganizada y desordenada, buscando el provecho propio que resultaba ser

    menos productivo incluso para cada cual que en el otro caso. Siendo esto

    bastante desagradable e improductivo a todos los niveles y como era lógico

    sin alma de grupo y sin espíritu festivo para festejar y preparar nada.

    Los hijos del grupo que podríamos denominar infeliz, estaban muy

    disgustados y se quedaban encantados escuchando la música de la isla del

    Optimismo. Y los padres acostumbrados a lo desapacible se enojaban al ver

    el entusiasmo que despertaba en sus descendientes este efecto.  

    En seguida la emprendían a improperios contra el aventajado pueblo, ali-

    mentando el odio que sentían contra aquellos.

    Algunos habían tenido la idea de trasladarse cuando crecieran a contemplar

    tales ambientes donde presentían su paz y presumían que aquella seguridad

    que les faltaba pudiera encontrarse en donde se percibía bastante generali-

     zada.

     A lo que siempre encontraron oposición de sus progenitores. Los herede-

     deros de la isla del desasosiego llegaron a suponer, por su parte, que

     serían mal recibidos por cuanta miseria habían acumulado en sus

     vidas, imaginándose, que el miedo de los hipotéticos anfitriones, a que se       

     extendieran dichos males fuera un motivo de rechazo.

     Siguiendo esta especie de profecía de siglos ambos grupos por temor de

     unos a embarcarse en dicha búsqueda y la conformidad de los otros con lo 

     que tienen son el motivo de que cada cual siga en su sitio de procedencia.

     Mientras uno es y se hace virtuoso y admirable, los otros se caracterizan  

     por lo deleznable y despreciable, que sin culpa se sentían; pues la diferencia

     estribaba sólo en lugar de origen y así mientras unos eran gloriosos       

     por su inteligente forma de estructurarse y actuar en este mundo, los otros, 

     los de la isla infausta iban cayendo en una insustancial e insípida existencia.


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