Historia de un ascensor.

Por Cherry11
Enviado el 12/06/2013, clasificado en Adultos / eróticos
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Quizás cualquier día, en un ascensor,  cuando pienses que vas a hacer el largo trayecto de ascenso a la planta 15 para ir a tu casa, y apunto esté la puerta de cerrarse haya una mano que hábilmente localice el sensor para que no se cierren las puertas para que ella haga su entrada. Son pocos segundos, 40, quizás 50, pero suficientes para que  a ella le de tiempo de acercarse a ti lentamente, rodearte el cuello muy suavemente para llevarte hacia ella. Quizás le de tiempo a juguetear con tu rostro, a querer acercarse a tus labios a veces tímidamente y otras de forma más atrevida. Te pilla de sorpresa no sabes qué hacer, te bloqueas, te quedas paralizado, mientras tu interior empieza a acelerarse rápidamente. Tan sólo puedes rodear su cintura con tus brazos, dejando caer lentamente tus manos comprobando la suavidad de su falda. Necesitas acariciarla, estrecharla contra ti, mientras  entras en su juego y buscas el contacto de su boca...

Planta 5,6,7...

Notas que  tu respiración se acelera cada vez más, te decides y la aprietas fuertemente contra ti. Te fundes en un abrazo tan fuerte que temes hacerla daño, pero ella se muestra seductora dedicándote tiernos besos por tu cuello. Te encanta, te dejas llevar, la acaricias, tus manos no pueden estar quietas... Ella continúa rozando ahora tu cuello con la punta de su nariz, te gusta, enloqueces y giras la cara en busca de sus labios, quieres besarla pero ella no te deja, prefiere juguetear con tu oreja con la punta de su lengua, ... te estremeces y frotas tu rostro con su cara, incitándola a que continúe, que no pare. Un suave gemido de placer se escapa de tu boca cuando ella comienza a besarte la cara, quieres que vaya más deprisa, quieres morderla la boca, quieres comértela, deseas devorarla a cada beso que ella te regala, pero no te deja, ella marca los tiempos. Aceleras el camino hacia su boca, notas el calor de sus labios en la comisura de los tuyos, sientes que vas a estallar, tu corazón va a mil por hora,  dejas tu boca entreabierta pues has notado como la rozaba la suya...

Planta 9, 10, 11...

Ella es mala, está jugando contigo. Hace que su cintura se pegue a la tuya, rozándose suavemente de un lado a otro, te estremeces, crees explotar. Ha conseguido eludir tu boca, un mordisco en tu labio inferior te hizo pensar que ya la tenías, pero se soltó rápido, después tan solo ha permitido que vuestros labios se rocen, una, y dos veces. Pero necesitas engancharte a ella e intentas que tu lengua te ayude, y te atreves a lamer sus labios con la intención de abrir su boca en busca de su interior, pero es cuando ella escapa, empezando a saborear tu cuello, ya no es tiernamente, ahora notas que te desea, que te come, y tú respondes agarrándola  del cuello para que no pare, mientras comienzas a besarla de forma acelerada en su cara...

Planta 13, 14...

Oyes su respiración agitada mientras te está comiendo la oreja y es entonces cuando no puedes más y decides romper las reglas del juego. Escondes tus manos bajo su falda buscando la carne que su tanga deja escapar, la agarras de sus nalgas  con fuerza para pegarla a ti.  Ella intenta zafarse de tus brazos pero la respondes alzándola mientras la pegas a la pared. Esta vez ella no escapa sino que se entrega, permitiendo la entrada de tu lengua en su boca que tanto tiempo lleva esperando, la devoras una y otra vez, no puedes parar, jadeas, quieres más. La besas  de forma tan apasionada que duele, no la dejas escapar, y es cada vez más voraz la forma  en que te la comes,  porque no eres capaz de saciarte del sabor de su boca, tan sólo quieres más, más y más...

Planta 15


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