HISTORIAS OLVIDADAS

Por Trébol
Enviado el 17/06/2013, clasificado en Varios / otros
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Madre alzo la mano para tocar la aldaba de la puerta con cabeza de león bañado en plata que le confería un aspecto terrorífico bajo los ojos de una niña de siete años. Hoy, como otros tantos días tendré que quedarme en la casa del abuelo por “temas de trabajo” según se excusaba mama.

-no quiero quedarme con el abuelo, me prometiste que iríamos al cine mama-me queje con una voz casi llorona

-lo se April, pero tengo que ir a trabajar, los mayores tenemos responsabilidades

-y no es menos responsabilidad faltar a la palabra a tu propia hija-replique

Madre me miro con una cara extrañada sobre mi comentario, abrió la boca para contestarme cuando la puerta se abrió y la silueta de mi abuelo salió enfundada en una bata color marrón y una pipa sobre la boca ya apagada hace mucho.

-Ho, pero a quien tenemos aquí, a la niña más bonita en todo el mundo-dijo mi abuelo con una sonrisa en los labios. Yo, sin hacerle caso pase enfadada por el pasillo asta tumbarme en un sofá de cuero negro con los brazos cruzados a modo de enfado.

-lo siento padre, pero le prometí que iríamos al cine, espero que no sea molestia haberte avisado con tan poco tiempo-dijo madre con una voz cansada.

-nunca es molestia para un viejo como yo cuidar de su nieta, por lómenos tengo a alguien con quien estar, en cambio tu hace mucho tiempo que no te pasas hacerle una visita a tu padre-respondió el abuelo con tono irónico, despídete de April seguro que llegas tarde a la reunión.

-pórtate bien con el abuelo-contesto madre acercándose al sofá –te prometo que te lo compensare

-cómo puedo fiarme de una mentirosa-replique volviendo la cabeza para no mirar a madre, ella se arrodillo y puso la cabeza justo la mía -te lo prometo de corazón – susurro en mi oído –pero debes de portarte bien con el abuelo vale

-vale

Madre me dio un beso en la frente y se dirigió al abuelo- volveré sobre las diez – mientras salía por la puerta

-¿Qué te apetece hacer?-pregunto mi abuelo

-tienes alguna película de dibujos-respondí con estudiamos

-claro que tengo, venga siéntate en el sofá del salón que te pongo una peli.

Cuando disfrutaba de hora y media de película una luz cegadora apareció por las ventanas seguida de un sonido desgarrador y el apagón de la luz con la televisión incluida. Asustada por el increíble ruido salí disparada con un terror en mi interior acompañado del latir desorbitado de mi corazón y algunas lágrimas en mis ojos en busca de mi abuelo que disfrutaba de un libro en la sala contigua

-que ha sido eso-pregunte con el corazón con un desorbitado latir que parecía que estuviera a punto de abandonar mi cuerpo

-no te preocupes-contesto mi abuelo- es una tormenta, un rayo debe de haber caído muy cerca, quédate aquí, mirare si puedo arreglar lo de la luz

Desapareció en el pasillo dejándome en la oscuridad de la habitación acompañado del sonido de las gotas chocando con los cristales, me senté en el sillón del abuelo para tranquilizarme un poco y dejar que mi miedo se disipase y mi corazón dejase de latir tan fuerte. Al cabo de unos minutos el abuelo apareció con una vela encendida en la mano y una caja con algunas más

-parece que nos hemos quedado sin luz, usaremos esto por el momento-anuncio mientras encendía algunas velas y las depositaba por la habitación

-que podemos hacer hora –pregunte con un hilo de miedo en la voz a causa del estruendo de antes

-te puedo leer un libro si quieres-propuso mi abuelo

-el que yo quiera-adjudique

-claro, coge el que más te guste

Agarre una vela para darme luz y pasee mis ojos por los miles de libros que tenía mi abuelo, sin saberlo mis ojos se pararon en uno encuadernado en piel marrón con unas letras en dorado. Al coger el libro una carta salió desprendida de él y fue justo a aterrizar en mis pies, me agache y cogí la carta

-qué es esto- pregunte a mi abuelo entregándole la carta en la mano

-de donde lo has sacado-dijo mientras sacaba la carta y la leía atentamente-creía que lo había perdido hacía mucho tiempo- me miro con unos ojos como si se le hubiese pasado por la cabeza la mejor idea de su vida – sabes, deja ese libro, tengo una historia mejor que contarte.

Por cada palabra que pronunciaba mi abuelo yo estaba más enganchada a la trama. Resulta que mi abuelo hace mucho tiempo era una persona importante en el mundo de la política. Un día cuando se dirigía a su trabajo matutino una niña de unos tres años más grande que yo le entrego una carta excusando que sería muy importante porque reflejaba lo que pasaba en su propia casa por culpa de la Segunda guerra mundial. No solo conmovió a mi abuelo sino también le dio fuerzas para luchar y conseguir que le oyeran  en el trabajo. Gracias a la carta se hicieron unas conferencias de paz en Teherán, Yalta y Potsdam para firmar un acuerdo para acabar la guerra que se había tragado más de cincuenta y cinco millones de personas también muchas ciudades fueron arrasadas y conquistas de territorios por parte de unos países a otros.

-Ay muchas ideas de las que se dice que acabaron con la guerra pero para mí fue la carta de una niña quien lo hizo-me contaba mi abuelo con la mirada de orgullo

-cuál es la moraleja de esta historia abuelo-pregunte intrigada

-¿moraleja?-pregunto mi abuelo con una mirada de duda ante mi pregunta

-todas la buenas historias tienen una-apunte

-bueno pues en esta sería- se quedó un momento pensando en que responderme- las pequeñas acciones son las que cambian el mundo.


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