LA RABIA -La Decepción-

Por piedradragón
Enviado el 21/06/2013, clasificado en Adultos / eróticos
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Y pasaban los días, cada vez quedaban menos para finalizar el curso, Rami, trataba de estudiar lo que su cabeza le dejaba, se le pasaban las horas pensando en como decirle a Eugenia, que la tenía pillada, vamos chantajearla puro y duro, pero tenía que ser muy delicado. Una tarde estaba estudiando en su cuarto cuando sonó el teléfono.

- Diga

- Hola, soy Lina, puedo hablar con Eugenia

- Hola Lina, soy Rami, ahora no está

- Bien, la puedes decir que la he llamado

- Si, yo se lo diré

- Adiós y gracias

- A ti

Eugenia, llego a casa, que por cierto venía sofocadiiiisima y quejándose del calor que ya hacía, se sentó de golpe en la cama de Rami, haciendo un cruce de piernas espectacular para quitarse los zapatos, una vez a la derecha, otra vez a la izquierda y, al final quedo con las piernas abiertas y el vestido por las ingles quedando al descubierto su ropa interior que translucía su bello púbico, naturalmente Rami, se quedo mirando el espectáculo muy pero que muy detenidamente


- Parece que te gusta lo que ves, - le dijo Eugenia

- Vamos primita como no me va a gustar, pero si te molesta, lo siento

- No te disculpes es normal que mires, ademas me gusta que me mires

- Y a mi me gusta mirarte, ya lo sabes y me haces sufrir mucho, no esta bien que me vaciles de esta forma. Te quiero mucho, mucho, mucho, - le dijo Rami, sonriendo

- Si tanto me quieres, vete a por mis zapatillas y me las pones

- Ahora que me acuerdo, te ha llamado tu amor que te flagela

- ¿Quien? ¿Que me flagela? ¿Que es eso?

- Primita, flagelar es pegar, abofetear, darte latigazos, vamos sacudirte la badana, te ha llamado Lina

- ¿Y tú por que sabes que...? Me parece que tú me quieres decir algo, primito no te tires a la piscina que a veces no hay suficiente agua y te puedes hacer daño.

- Bueno, bueno, como estamos de quisquillosos hoy.

Y con una sonrisa de maldad se agachó para ponerla las zapatillas, al mismo tiempo que la cogía el pie la besaba los muslos subiendo hasta su sexo donde apoyaba la cabeza, repitiendo la operación con el otro pie, pero cuando quiso besarle en sus bragas ella le paro con la mano en la frente se levantó y dijo: “ Me voy a duchar “.

No parecía que a Eugenia, le hubiera preocupado en exceso la conversación que Rami, había dado por definitiva, es más se lo hacía pasar peor. Una tarde que estaba Rami, tumbado en su cama mirando una revista de esas calentitas entro Eugenia, y se tumbó encima de él.

- Primito, dame besitos en la frente que me duelo mucho la cabeza

Rami que ya estaba calentito con las fotografiás, se acopló como corresponde debajo de ella la cogió por debajo de la barbilla y con sumo cuidado le beso repetidamente en la frente, cuando Eugenia, estaba mejor dispuesta, con una mano ladeó ligeramente su cabeza para seguirla besando en los ojos, en la mejilla, en la sien, en los labios, en el cuello y con la otra mano la llevo a los glúteos masajeandolos en círculos, el de la derecha, el de la izquierda, los dos a la vez e incluso metió la mano dentro de la braga, pues Eugenia solo llevaba una camiseta larga hasta media pierna, pronto puso la mano entre los cachetes y quiso llegar a la vagina, en ese momento Eugenia, se levantó le dio un piquito en la boca y le dijo: “ Que bueno eres primo “, y se marchó. Puede el lector imaginarse la que tuvo que hacer Rami, para no acabar catatónico.

Pasaba el tiempo con cierta normalidad, pero aquella tarde de viernes entro Rami en casa, -por supuesto ya sin hacer el menor ruido-, se dirigía a su cuarto cuando oyó cierto movimiento pero esta vez en la habitación de su madre, no podía ser su madre debería llegar mucho más tarde, al pasar por delante fue a empujar la puerta y vio que estaba entornada y los ruidos seguían, aunque eran muy quedos, Rami, se agachó y metió la cabeza con cuidado arrastrándose por el suelo hasta detrás de los dos sillones que estaban al lado de la cómoda, al levantar la cabeza entre los brazos de los sillones lo que le sorprendió no era que estuvieran en plena faena Eugenia y Lina, es que había otra mujer tumbada de costado lamiendo el sexo de Eugenia y eso si con un culo esplendoroso.

La cosa tenía su aquel, en la habitación de su madre, otra mujer y la misma situación, ahora si que era el momento del chantaje total, con toda la rapidez que pudo se fue a coger la cámara, se acomodó detrás de los sillones y comenzó a filmar.

Eugenia, estaba sentada en el cabecero de la cama, la mujer incógnita estaba de costado con una pierna de la prima entre las suyas y así según la lamia de abajo arriba y succionaba de vez en cuando el clítoris se restregaba su sexo con la pierna de Eugenia, La desconocida que tenía un arte grandioso, con un brazo rodeaba el inicio del culo de Eugenia, para así facilitar su trabajo, la otra mano la metía entre las nalgas de Lina, acariciando su velludo sexo y metiendo un dedo entre los labios y el gordo en el agujerito del culo, ejerciendo como una pinza continuada y cadenciosa, Lina de rodillas besaba a Eugenia en la boca con locura -pues entre las caricias y los dedos- no había forma de sosegar el placer. La prima que parecía no hacer nada, solo recibir, con una mano le tocaba el pecho a Lina y con la otra presionaba la cabeza de la desconocida."Vaya culo", pensaba Rami, sin perder plano.

Eugenia tuvo un orgasmo brutal, entonces la mujer tiró de ella para tumbarla totalmente en la cama, y la beso en la boca, en el pecho, bajando con su lengua desde el ombligo a la vagina, para morderla con dulzura pero con fuerza en su parte superior, dándole un beso final. La mujer que se puso a caballo en la boca de Eugenia, para que se lo lamiera y a Lina boca arriba entre las piernas de Eugenia, y con la cabeza al final de la cama, de forma que los sexos de Eugenia y Lina estaban enfrentados comenzo así otra lamida que con los movimientos anteriores y ayuda de los dedos se retorcía de placer hasta el orgasmo final.

Cuando entre los esfuerzos de Eugenia y Lina, que por cierto no fueron pocos, la mujer incógnita llego a su éxtasis, las beso largamente en la boca y las dijo: “ Ahis estado muy bien, cuanto lo necesitaba”, se dio la vuelta y Rami la vio la cara.

 “¡Dios mio pero si es... esto no puede ser, pero mamá!” Pensó Rami para si y salió de la habitación sin ser visto.


Continuará...

 


 


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