Acampada

Por sexgirl
Enviado el 13/07/2013, clasificado en Adultos / eróticos
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La noche era oscura, serían las tres o las cuatro de la mañana, pero no les importaba. Estában de fiesta, de acampada, y la hora no era lo más importante. La acampada se realizaba en casa de Mireia, la mejor amiga de Claudia. 

Habían un total de 30 tiendas de campaña.

-¿Dónde están Miguel y Sandra? -Preguntó Nico.

-Seguro que se han ido a follar -Respondió rápido Nicole, y todos la siguieron con carcajadas.

-Está claro, llevaban tirándose los tejos meses. ¿Dónde lo estarán haciendo?

-Supongo que dentro de la casa de Mireia... -Dijo Noelia.

Claudia estaba en otra tienda de campaña, con Íker. Se conocieron en una fiesta porque ambos eran del grupo, se dieron los teléfonos y estuvieron un total de dos meses mandándose mensajes, pero a la hora de estar cara a cara se avergonzaban.

-Mira Claudia, entre nosotros hay algo. No se puede negar. -Dijo Iker, y Claudia le asintió.-Necesito saber qué es lo que hay, si amistad o algo más. Te quiero.

Esas palabras fueron como un cuchillo para Claudia, quien sentía lo mismo por Íker. Pero se quedó atónita y toda la sangre se le fue a la cabeza.

-Yo... yo también. -Respondió muy cortada.

Se besaron. Fue un beso cálido, muy cálido. Se querían, aunque a penas habían hablado cara a cara, había química entre ellos. 

-Entonces... ¿estamos saliendo? -Preguntó ella

-Sí, supongo. Tu ya sabes las ganas que tengo de hacer... ya sabes, eso. Pero estoy dispuesto a esperar, no te preocupes.

Pero ella no quería esperar. Esa conversación había llegado muy rápido, pero le quería. Estaba absolutamente enamorada de él, y él de ella. Es tal cuál lo había soñado.

-No... no te preocupes. La verdad, yo también tengo muchas ganas. -Él la miró perplejo. Cerró la cremallera de la tienda de campaña y le dió un beso a ella.

Claudia estaba en las nubes, estaba sumamente excitada y sabía lo que iba a pasar. No eran simples besos inocentes, eran besos lascivos.

-¿Estás segura? -Le preguntó él. 

-Nunca he estado más segura en nada. -Contestó ella.

Mientras se besaban, ella le quitó la camiseta a él. Claudia le rodeaba con los brazos y él le acariciaba el pelo. Iker le quitó la camiseta a ella. No se preocupó mucho en verla desnuda, en ver ese cuerpo con el que tantas noches soñaba. Siguió besándola. Ella misma se quitó los pantalones, aún le daba un poco de vergüenza quitarse la ropa interior, él se quitó sus pantalones también. 

Iker besó en el cuello a Claudia, y ésta gimió. Siguió bajando mientras daba besitos. 

-Nunca he hecho esto. -Dijo un poco avergonzado él. Pero ella le contestó que ella tampoco.

Claudia se quitó el sujetador y las braguitas, y el también se quitó los calzoncillos. 

Ambos sonrieron, pero la sonrisa se le fue pronto a Iker.

-Oye... sabes... ¿cómo lo hago?

-Bueno, supongo que es como... cuando te masturbas, ¿no? 

-Ya, pero ¿así a lo loco?

Ella sabía un poco más del tema. Se había leído de cabo a rabo la trilogía de las 50 sombras de Grey.

-Creo que tienes que tocarme ahí para saber si estoy húmeda.

Iker obedeció, y en efectivo, lo estaba. Él asintió.

-Pues creo que puedes empezar. -Ella sonrió. Se sentía a gusto con él.

Iker introdujo muy cuidadosamente para no hacerle daño su pene en la vagina de ella. 

-Ay -Se quejó un poco Claudia. 

Él se asustó al ver que ella sangraba.

-¿¡Es la regla!?

-¡¡NO!! Eso significa que se me ha roto el himen, da igual, tú sigue.

 Y así lo hizo, siguió metiendo y sacando su pene erecto dentro de ella, mientras ambos gritaban de placer. 

Acabaron con un orgasmo al unísono, y se vistieron.

-Ha sido bonito... -Dijo ella.

Y él la besó de nuevo, salieron de la tienda y un aire frío los abrazó. 

Claudia tiritó y él, muy atento, le cedió su sudadera.

-¿No tendrás frío? 

-No, no te preocupes. -Dijo él y la abrazó.

Volvieron así a la tienda donde estaban casi todos y avergonzados por las miradas de sus compañeros, se sentaron juntos.


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