PERSECUCIÓN

Por ariadna
Enviado el 23/05/2012, clasificado en Ciencia ficción
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En los bosques de una ciudad tranquila, serena, firme, se alzó una figura sin rostro, un cuerpo que corría, atravesando la neblina y la maleza a ciegas, sin mirar atras. Atravesaba la oscuridad como un rayo, guiandose por su instinto y por la luz de la luna, que en el cielo, iluminaba sus pasos.

Miles de luces centelleantes, procedentes de helicópteros, siguiendo sus huellas, inundaban el cielo y tapaban las estrellas que lo adornaban con su resplandor. 

Su corazón latía con fuerza y era consciente de que tarde o temprano lo atraparía si no se daba prisa. Jadeó con la lengua fuera y braceó con fuerza, con los ojos cerrados. No le hizo falta ver, su instinto lo guiaba. Esa era la mejor arma que tenía.

Sus oidos captaron algo, algo lejano, que se acercaba a mucha velocidad por el sendero, esquivando la tramposa naturaleza.

Eran cinco. Cinco cuerpos que corrían sobre cuatro patas y que cada vez se acercaban más.

La figura era consciente de ello, y puso a prueba su supervelocidad. Sus piernas comenzaron a moverse a un ritmo de900 km/hy fue dejando un rastro de polvo por donde pisaba.

Pero estaba nervioso, y eso le hizo desconcentrarse y se detuvo en pleno bosque. Redujo la velocidad. Ya escuchaba muy cerca los aullidos de los perros. Perros adiestrados y entrenados para matar. Perros de caza, muy sanguinarios.

El viento rugía notas musicales y la naturaleza bailaba para él. Aunque la gente no parecía prestar atención. Todo el mundo estaba muy ocupado tratando de dar caza a aquel monstruo, como algunos llamaban. Sabían que se encontraba en el bosque, y que tarde o temprano tendría que salir. Los perros no tardarían en cazarlo y en entregarlo a las autoridades. Vivo o muerto. Preferiblemente vivo. Le harían preguntas, si es que sabía hablar e infinidad de pruebas para comprobar de dónde venía y cómo se creó, y si es humano o una especie de mutante.

Periodistas sedientos de preguntas se apelotonaban a la salida del bosque, pegados a sus fugonetas de la tele. Todos esperaban al extraño ser, que parecía no tener escapatoria.

Pero a veces no todo es lo que parece.

La criatura huía de los perros, sedientos de sangre a su espalda. Le dio tiempo a echar un vistazo hacia atrás, y a comprobar cómo eran, y cuánto tiempo le quedaban.

Se acercaba a una gran rama que sobresalía del suelo. Saltó por encima y en un momento dado le pareció rozar el cielo. Se sintió libre, sin ataduras, sin obligaciones… Llevó a cabo su propia transformación, convirtiendose en un precioso lobo, de color miel.

Esa era su única oportunidad para librarse de los perros. Y así era, en un abrir y cerrar de ojos, el lobo desapareció entre la maleza, dejando muy confusos a sus perseguidores.

 

 

 

 

 

 


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