El Club del Metro (2da pte)

Por Piranna Lector
Enviado el 25/07/2013, clasificado en Infantiles / Juveniles
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La escuela preparatoria Lincoln Memorial, en el sudoeste de la ciudad de Nueva York, con sus instalaciones en un edificio de esa área crean un ambiente denso, en donde los adolecentes conviven con mucho entusiasmo. Dentro de la escuela se reúnen diferentes grupos sociales como: los punks, freaks, populares, entre otros grupos; los jóvenes se dirigen a la cafetería durante el descanso y las filas se alargan durante el tiempo de espera para recibir los alimentos.

        Esta tarde como era de costumbre y después de salir de la fila de las hamburguesas y de haber escogido una manzana como postre, fui y me senté con mis amigas: Joyce, Bruna y Andressa. La charola roja frente a mí, llena de alimentos lucía resplandecientemente suculenta. El aroma de la carne dentro de la hamburguesa llegó a mi nariz al instante; al darle la primera mordida, mientras masticaba, miré como Joyce me observaba con la misma profundidad de siempre, y con esos ojos azules tan bellos que la refieren siempre con otra gente y la han hecho una joven reconocida en la escuela. Bruna luce de maravilla con su piel morena y con su cuerpo delgado pero muy atlético; antes de pertenecer a nuestro grupo de baile ella había jugado deportes como el volibol y el básquet; sus antecedentes de raza negra y su gusto por la música jazz la hacen conocedora y buena bailarina. Andressa es la más cercana a mí de las tres, ya que compartimos una clase juntos; en ella he encontrado una persona sincera y divertida, la cual me ha inspirado confianza y por esa razón la sigo y la trato bien.

        Mientras comíamos planeábamos una reunión en casa de Joyce, que está a solo unos minutos de la escuela; ahí nos reuniremos esta tarde para diseñar un baile pop, y tenemos que hacerlo rápido, pues hemos recibido una invitación a un evento de competencia inter-escolar, en el cual varios grupos de baile moderno ya están anotados.

        _Solo faltan cinco díaspara el evento y no tenemos nada preparado,_ dijo Joyce mientras masticaba un pedazo de lechuga.

        _Sí, tenemos que decidir cual canción usaremos para montar nuestro baile,_ dije a las tres.

        En las otras mesas los alumnos y sus diferentes grupos charlaban, otros se dedicaron a comer, pero lo que llamaba más la atención, era la mesa que se encuentra en el nivel superior de la cafetería; en esa mesa el grupo de los populares parecía tener una verdadera fiesta; dos de las porristasestaban de pie, y con sus brazos hacían unos movimientos y con sus pies otros; preparaban algo, quizá un paso para su siguiente evento, o tal vez era solo una improvisación, de esas donde el bailante usa su creatividad para moverse acorde a la música y espontáneamente; al parecer las muchachas solo hacían eso; los otros jóvenes las observaban, con sus miradas incrustadas en los curvos cuerpos de las chavas.

        La carne en mi hamburguesa era una verdadera delicia; por un momento me dediqué a masticar mi comida. Enfrente de mí Andressa y Bruna intercambiaban sus postres; al parecer Bruna se arrepintió de tomar una manzana, en vez de una naranja.

         “Una de las cosas que me gusta de esta escuela es precisamente eso--los alimentos. En la mañana cuando llego, antes de siquiera llegar a la cafetería, puedo oler el aroma despedido de pan caliente, y también de la carne que le ponen a los bísquets. Siempre preparo un tipo sándwich con el pan y la carne, aparte agrego un poco de mermelada de uva, dentro del pan; así diariamente suele ser mi opción de desayuno.” 

         Las siguientes clases pasaron rápidamente. Pero antes de reunirme con mis compañeras para ir a la casa de Joyce pasé a la dirección.

        La consejera Mrs. Boyd me había mandado a llamar por el inter-com una media hora antes de que la campana final para la última clase sonara.

        _Xavi, ¿Como estás? Te mandé llamar para felicitarte por el esfuerzo que has mostrado últimamente y también para recordarte que el evento al que fueron invitados tú y las chavas es el fin de semana, para que se apuren.

        _Sí, claro, precisamente hoy nos reuniremos en casas de una de ellas.

        _Bueno chico, espero que nos representen con algo novedoso y que traigan para su preparatoria un premio mas para su preparatoria Lincoln High.

        _Les diré de su parte a mis compañeras, y sí, de echo trataremos de ser lo más innovadores que podamos._ le dije finalmente a la consejera.

        Llegue al lugar de reunión en menos de dos minutos; Bruna y Joyce ya estaban ahí, pero Andressa aún faltaba.

        _Hola chavas, ¿Y Andressa?_ pregunté.

        _A, nada, es solo que fue a su locker a recoger un libro, de una tarea o algo así,” contestó Bruna.

        De pronto, dando la vuelta al final del pasillo y corriendo hacia nosotros, Andressa aparece con una sonrisa tan viva, que el solo hecho de verla me contagió, los mismo que a Bruna y a Joyce. Así entonces nos encontramos una vez más dirigiéndonos a la casa de mi amiga.

        

 

        

 

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