El aviso

Por jz
Enviado el 08/08/2013, clasificado en Terror
1154 visitas

Marcar como favorito

Despierto en una habitación a oscuras, con el corazón dándome saltos, como si me hubiese levantado de una pesadilla. Tengo la sensación de estar en un lugar extraño pero conocido, intento alcanzar la lampara de al lado de mi cama, pero no se encuentra, parte de mi cerebro aún no ha despertado. El olor de las sábanas me resulta familiar… ¡Maldita sea!… La completa ausencia de luz en la habitación no me deja alcanzar ningún interruptor cercano. Sé que no es mi casa pero es un sitio familiar, he dormido más de una vez aquí, aunque no en los últimos años. Intento incorporarme para ponerme a buscar algún tipo de luz y poner todas mis neuronas a funcionar, a lo mejor así puedo recordar en qué lugar me encuentro. Pienso en Lucy, debería estar en el otro lado de la cama cuando encienda y haya conseguido por fin alumbrar la habitación. Tarea que está resultando complicada…

-Lucy!-Grito en silencio, no sé quién nos puede oír, no quiero chillar, no hace falta.

-¿Lucy estás ahí?- No obtengo ningún tipo de respuesta. Parece que estoy sólo en la habitación y no entiendo como sigo sin recordar donde demonios estoy. Empiezo a notar que el cuarto es muy húmedo, parece haber estado cerrado durante años.

Empiezo a sentir pasos de tacón más allá de la puerta de la habitación. Que debe encontrarse en alguna de estas cuatro putas paredes!

-¡¡Hola!!- Los pasos siguen su curso al unísono, mi grito no ha tenido ningún efecto en esos zapatos… ¿Estaré en un hotel?... El suelo de la recámara es de moqueta, pero por lo que puedo palpar con las manos y los pies deduzco que es una habitación muy grande, aunque algo antigua. Con la mano compruebo que tiene desconchones, en ciertas partes, la pintura se cae debido a la humedad que hay acumulada en las paredes… ¡Joder!... En algún momento tengo que llegar a la puerta. Acelero mi ritmo de avance en la penumbra hasta que por fin alcanzo un interruptor, lo prendo en seguida... ¡Mierda!... No enciende ninguna puta luz. Mis pulsaciones empiezan a acelerarse a medida que aumenta mi inseguridad y el cabreo que me provocaba no recordar nada en ese momento. Continuo hasta que finalmente agarro la puerta, busco compulsivamente alrededor del marco para encontrar el maldito fusible que llene de una vez de luz el cuarto y mi memoria.

Me entra un inmenso alivio al reconocer enseguida el habitáculo. Estoy solo, en el antiguo cuarto dónde solía dormir de pequeño durante los veranos, la casa de campo de mi abuela… Seguía sin entender que hacía ahí… Pero me calmaba saber dónde me encontraba. Abrí la puerta en seguida. Me quedé impactado… No puede ser… La salida no era a un pasillo, como debiere, sino que daba a unas escaleras angostas y de poca superficie para pisar, era mejor poner el pie de lado que normal… Miro a un lado y es la habitación de mi infancia, giro la cabeza y son unos escalones que bajan en espiral hacía la completa negrura… ¿Seguiré soñando? … Tiene que ser así, pero lo vivo como si fuese real.

Decido bajar hacía lo desconocido, hay una fuerza interior que me impulsa… Unos reflejos de claustrofobia me erizan la piel. Tengo que agacharme para bajar y ponerme prácticamente de lado, casi no quepo por el hueco tan estrecho. El agua que desprenden las paredes me asfixia, por mi ritmo cardiaco diría que estoy corriendo, pero es el miedo quien me está atosigando mientras bajo.

El último escalón termina frente a una puerta de madera, no sé por qué, pero tengo la necesidad impetuosa de llamar y así lo hago.

Me quedo paralizado al ver quien abre la puerta. Se trata de mi tío, al que no veía hace años.

Intento hablar para decirle hola, pero no puedo, parece que una fuerza superior a mí me aprieta la mandíbula con sus manos sin dejarme abrir la boca. Él, haciendo un gesto con la mano me invita a pasar, tiene dibujada una sonrisa en su rostro, ya sin miedo, accedo a su cuarto.

Es su antigua habitación, pero es curioso, porque esta no estaba en la casa de campo de mi abuela, pertenecía a la casa de la ciudad... Como nada tiene sentido en este sueño me da igual y no le doy más vueltas… Me siento en el sofá que está delante del sillón dónde él se ha acomodado.

Nos quedamos cara a cara sin hablar, mirándonos fijamente, intentando adivinar todos los cambios que ha sufrido nuestro cuerpo en los últimos años, compruebo por sus muecas que se alegra mucho de volverme a ver, yo también estoy feliz por verme ahí, en su cuarto de nuevo.

Aunque no nos dirigimos la palabra, puedo sentir cómo los dos estamos recordando todas las conversaciones que tuvimos. Cuando era pequeño casi a diario pasaba las tardes con él. Hablábamos de religión, política y cultura, me enseñó grandes cosas hasta que… Un momento… Él murió hace diez años…. ¿¿Qué está pasando??

Él, al ver que mi gesto de alegría se convierte en desconsuelo, se acerca y se sienta a mi lado intentando animarme con una sonrisa. Su semblante sigue siendo de felicidad. Yo, sigo sin entender nada y una tristeza enorme me invade, mi corazón palpita pena mientras él sigue sin decir nada… Yo puedo llorar, sin embargo no puedo realizar ningún sonido, todo está bañado por un silencio tenebroso. Me gustaría que aún siguiese vivo, tengo tantas cosas que contarle…

Apoya su mano sobre mi hombro para llamarme la atención. Levanto la cabeza y veo que en la otra tiene el marco de una foto, mis llorosos ojos no me dejan apreciar quien hay en la foto, me los seco y miro con más detenimiento. El posa su dedo sobre una persona que sale en la foto… Es mi abuela…. Su madre… Ella sigue viva. Dejo de observar la foto porque me empieza a hacer señales que no alcanzo a entender. Golpea repetidas veces el cristal de la foto para después señalarse a él mismo… ¿Qué querrá decir?... ¿Va a venir a verte? Pero eso es imposible, estamos en mi sueño y es solo producto de la imaginación.

Fulmina con su mirada un reloj que está encima de la puerta por donde he entrado y con un gesto amable me invita a irme. Bajo el marco de la puerta nos fundimos en un caluroso abrazo, se nos saltan las lágrimas a los dos… Sabemos que no nos volveremos a ver hasta dentro de mucho tiempo.

Cierra la puerta con prisa, junto con el sonido que se genera me despierto en mi cama empapado en sudor. La sensación de pena aún no se ha disipado, ha sido un sueño muy intenso.

Preocupado voy al cuarto de mis padres para preguntarles por mi abuela… pero no están ahí. Rápidamente les llamo al móvil.

Agarro el teléfono temblando:

-Hola Papá. ¿Dónde estáis? Son las 5 de la madrugada…

-Hijo…- Su voz está quebrada- Estamos en el hospital, mi Madre acaba de morir…

El mundo se me cae al oír esas palabras.

Él, la estaba esperando…


Compartir el relato

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Ellas buscan... MiPlacer.es
TvReceas - Videos de recetas de cocina Haz tu donativo a cortorelatos.com