El fin

Por jz
Enviado el 22/08/2013, clasificado en Terror
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El líquido, que curioso elemento. No tiene forma propia y se adapta a cualquier recipiente. A veces me gustaría ser como el, convertirme en una masa que puede superar cualquier barrera de manera individual, siendo gota, o proporcionar una fuerza inconmensurable si trabajan todas como una. Me gustaba pensar en esto cada vez que ponía un vaso debajo del grifo cuando era niño, no sólo veía una gota o un caudal por la tubería, yo pensaba en los ríos, en los mares, en la lluvia, en montañas nevadas, incluso en icebergs. Siempre me llamó la atención que la vida en la tierra estuviese vinculada al líquido en una relación de simbiosis. Sin agua morimos, al igual que sin sangre, compuesta en su mayoría de H2O. Quien iba a pensar que mi fin sería así, mirando como gota a gota me voy desangrando…

En cada gota que cae veo partes de mi vida pasada. Veo como de pequeño solía jugar con mis primos en el parque, en otra gota observo a mi madre llevándome al colegio, a mis compañeros de equipo mientras jugábamos un partido, a mis abuelos y tíos. Destellos de momentos felices de mi vida. Una sensación agradable me recorre el cuerpo mientras las imágenes vuelan por mi cerebro reflejadas en el líquido rojo y brillante. Me fijo en el charco de sangre que se forma en el suelo, también se proyectan recuerdos, como si de un video se tratase, me veo adolescente cometiendo algunas travesuras junto a mi amigo y una sombra, la cual, está en todas las imágenes. Debe de ser él, el culpable de que esté en esta situación. No puedo borrarlo, con este pequeño acto cometido contra mí, él se ha convertido en director del final de mi vida, por ello, imagino que lo veo en todo y cada uno de mis alucinaciones.

El tiempo pasa despacio cuando te estás muriendo, los pensamientos son rápidos y dolorosos, las fuerzas se apagan como una luz y sólo puedo recordar, ya que apenas puedo respirar, me hundo en mi mente y ahí sigue él. Su figura distorsionada cada vez es mayor, se acerca al ritmo que las gotas caen, lentamente.

El miedo que me provoca su presencia empieza a llenar las venas que mi sangre va dejando vacías, el dolor que me genera la puñalada en el estómago extrañamente se asemeja a la sensación de hambre, mis células empiezan a entender que mi cuerpo se está quedando vacío de líquido y lleno de extrañas sensaciones.

Empiezo a ver el famoso túnel a través del perfil de la figura que no para de acercarse, parece que ha cambiado de ritmo y ahora viene corriendo. Justo cuando está a mi lado e intento descubrir quién es… Un enorme golpe en el pecho me empuja hacia atrás, me caigo pero no siento ningún dolor. Me fijo en su rostro…

-No, no puede ser, no es cierto… !¿!¿!El demonio!?!?!.. Es un animal mitad cabra mitad humano, está corriendo a cuatro patas dando vueltas, impulsándose hacia delante con sus brazos y piernas para embestirme con sus cuernos retorcidos.

La sangre y la oscuridad envuelven el comienzo del túnel. Puedo apreciar restos de los que se intentaron resistir, hay uñas clavadas en las paredes, pelos, desechos orgánicos de todo tipo, incluso heces. Cuando intento levantarme el ser me empuja de nuevo. Vuelvo a rodar por el suelo, impregnándome de todos los desechos que se extienden por todos lados. El olor es insoportable, huelo tanto a putrefacción que empiezo a llorar y vomitar…

-Glahhh…. No… cómo es posible… que me está pasando. Vomito toda clase de elementos metálicos… Glhaaa… Clavos, tuercas, pinzas… todo lleno de sangre y mugre.

Estoy paralizado observando lo que sale de mi estómago, que estaba acuchillado hace… ¿Estaré muerto ya? ¿Y mí herida? ¿No veo el reloj? ¿Dónde me encontraba caundo sufrí la puñalada?.... Busco mi charco de sangre pero no lo encuentro, debe haberse difuminado entre todo el líquido rojo que había ya por el suelo del Banc….Ya sé!.. Me encontraba atracando un banco… y… ¿Maté aquel niño?... No sé… Me disararón!.. No fue con un cuchillo.. Una maldita bala lanzada por el de seguridad es la culpable de que mi vida se esté desvaneciendo por segundos… ¿Por qué lo hice?

No siento ningún tipo de dolor físico, pero el dolor emocional empieza a aumentar, los remordimientos, la pena, tristeza, impotencia e ira hacen una mezcla explosiva en mi corazón y mi cabeza. Me alzo dispuesto a combatir al temible ser, empiezo a correr hacía él pero antes de que dé el segundo paso siento como el animal mitológico me asesta otro tremendo golpe en el estómago lanzándome unos cuantos metros atrás, hasta el comienzo del largo pasillo, me ha dejado al borde de un precipicio que pierde su fondo en la absoluta negrura. Él parece estar divirtiéndose, yo no puedo dejar de llorar y sentirme mal.

El silencio que llenaba el túnel se rompe con los quejidos y lamentos que salen del fondo del pozo. Oigo a niños y mujeres llorando, sonidos de látigos, profundas voces que parecen estar dando órdenes, otras voces demoniacas parecen dar reprimendas, el conjunto se oye como un murmullo de devastación y tragedia. El aire que sube está cargado y es mal oliente, una onda de malas sensaciones emana como un volcán de las profundidades del agujero. No sé por qué, pero no quiero acabar ahí, necesito ir a la luz del final del túnel que está más inaccesible que nunca, ahora parece una pequeña bombilla en la lejanía.

Me armo de valor una vez más para alcanzar la luz, me intento levantar pero resbalo con los repugnantes desechos que hay en suelo y caigo de bruces. Sin fuerzas, me quedo boca abajo llorando, me da igual que mi cara esté llena de excrementos y sangre, mi esperanza por alcanzar la luz se desvanece, desapareciendo por completo cuando el demonio se pone a dos patas y me agarra por una de mis piernas arrastrándome hasta lanzarme al pozo.

Justo ahora me gustaría ser líquido, difuminarme en mil gotas hasta evaporarme y desaparecer de aquel sitio, pero soy consciente, sino hubiera matado a ese niño o si no hubiera atracado el banco que con toda seguridad mi destino final hubiese sido otro.

A medida que empiezo a tomar velocidad mientras caigo, siento como una lanza hirviendo me cruza mi inerte corazón a la vez que llena mi cabeza con todos los recuerdos de actos míos que fueron despreciables, parece que la herida y la oscuridad se tragan con gula cualquier reminiscencia buena que quedase en mis neuronas, ya no me acuerdo de ningún ser querido…. Sólo me queda su terrorífico rostro, malos recuerdos y esta horrible sensación de que jamás moriré, a partir de ahora el infierno será mi vida….


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