La sonrisa de Claudia.

Por Chema Elez
Enviado el 10/07/2012, clasificado en Varios / otros
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El día amanece nublado y desapacible; la noche no ha sido todo lo reconfortante que quisiera y para colmo no queda ni gota de café. Con semejante panorama, el suicidio esta mas que justificado; pero lo dejo para mejor ocasión, hoy no me apetece morir y menos sin haber fumado el primer cigarro del día; y ese no tiene turno hasta que pruebo el primer sorbo de café.

La cafetería mas cercana está cerrada aún. Mejor dejo de pensar en lo ocurrido hasta ahora y voy planificando el día mientras busco otra, aunque malditas ganas tengo.

¡Por fin! Ya sentado y con mi café humeante delante de mi...aunque el primer sorbo no me hace presagiar que vaya a mejorar mi día, demasiado amargo, no es ese café que va revitalizando cada miembro del cuerpo según se desliza por la garganta...ya solo falta que mi mechero se haya quedado sin gas...

Noto como la frente me pesa a causa del ceño fruncido. Procuro distraerme escuchando las tonterías de mis vecinos de mesa y solo consigo enojarme mas. Giro a silla para tener el ángulo de visión, hacia la calle, mas abierto, al menos quizá así consiga distraerme...y de repente allí estaba. No había reparado en ella. No sabría decir si ya estaba allí cuando llegué o llegó después, solo se que mi humor empezó a suavizarse cuando vi aquellos ojos claros y alegres mirándome fijamente. Al coincidir con los míos, me regalaron la sonrisa mas franca y sincera que he visto en mi vida...Claudia...supe que ese era su nombre por que alguien la llamo así...

Comenzamos un sordo dialogo de sonrisas y gestos hasta que ella, en un arrebato de alegría, arrojó al suelo lo que en ese momento tenía en las manos. Caballeroso me levanto a recogerlo, y ella, abriendo mas aún su sonrisa comenzó a balbucear...paaapá, papá....ante mi gesto, que debía ser de máximo estupor, su madre se apresura a aclarar que la cazadora que llevo puesta es igual a la de su padre...ambos reímos ante la mirada de Claudia que no deja de sonreír.

Tras pagar el café, que al final resulto mas dulce de lo que en un principio pensé, sigo mi camino. Ahora soy yo quien sonríe mientras me prometo a mi mismo no volver a caer en la desmotivación y el desánimo solo por que el día amanezca gris...en cualquier sitio puede haber una Claudia con su inocente sonrisa.

By Chema.


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