El karaoke

Por Adonis
Enviado el 12/09/2013, clasificado en Adultos / eróticos
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Me había puesto la ropa de siempre para salir a pasar el rato con unos amigos en un karaoke. Lo típico: nos juntamos y yo cantaba para ganarme unos tragos gratis. Siempre me resultó fácil destacar en los karaokes porque tuve una banda en la adolescencia y cantaba bastante bien. Esa noche elegí varios clásicos. La gente me aplaudió bastante, pero no me sentía coompletamente complacido, porque no estaba teniendo llegada con ninguna de las mujeres que nos acompañaba en la mesa.

En uno de los momentos que fui a pedir otro tema, ya pensando en retirarme a mi casa, una voz femenina se dirigió a mi mientras revisaba el librillo con canciones. "Me gustó mucho lo que cantaste" me dijo. Yo sin mirarla le dije gracias. Y luego me volvió a hablar "¿me cantarías una?" y yo, pensando que sería la típica feíta de karaoke que me seguía en la noche, levanté la vista para decir "no..." y ahí me quedé. Era una mujer de unos 25 años, de mediana estatura, pelo rizado, castaño claro, ojos verdes y un cuerpo delgado... tenía unas tetas de infarto. Su cara tenía una sonrisa y era muy bonita a decir verdad. "¿no que?" me preguntó. Yo sin salir del asombro le contesté "no se cual quieres que cante" y le sonreí. Ella pegó una carcajada y me dijo "te la sacaste bien. A ver que otras cosas puedes sacar..." y luego me dijo "una de Bon jovi"

Elegí "always" y se la canté directamente a ella. Me miraba con cara de asombro cuando mostré toda mi voz. Y al terminar se acercó a mí y me besó. Yo simplemente no me la creía. La gente comenzó a aplaudir y mis amigos a silbarme. Terminó de besarme y se alejó un poco. Me miró y fue al baño. Yo miré a mis amigos y me hicieron gestos de que la siguiera. Avancé por el estrecho pasillo, pero ya no se veía. Caminé hasta donde estaban ambas puertas y como no escuchaba movimiento me dispuse entrar al baño de hombres... para aprovechar el viaje. En el momento que abría la puerta una mano me agarró de la polera y me tiró hacia el baño de mujeres. Cuando se cerró la puerta tras de mí pude verla. Estaba hermosa, me miraba con deseo y empezó a besarme sin contenerse, me mordía el labio inferior y luego me besaba el cuello. Empecé a sacarle la polera de tirantes que llevaba puesta. Sus pechos sin sostén quedaron a mi vista. Eran tan firmes que no me había dado cuenta que no llevaba el corpiño. Me avalancé sobre ellos, lamiéndolos lentamente al principio, luego mordisqueando sus pezones para finalmente meterme la mayor cantidad de ellos en mi boca. Ella me tiraba del pelo mientras se quejaba y gemía. Metí una mano en su pantalón y comencé a tocarle el culo, redondo, pequeño pero firme. Pasé mis dedos entre sus nalgas y pude notar que estaba completamente húmeda. Me tomó la mano y me llevó hasta una de las casetas. Apenas entramos me quitó la polera ycomenzó a lamerme las tetillas. Luego se arrodilló y me abrió el pantalón. Me sacó el miembro y comenzó a chuparmelo como una loca, me pasaba los dientes fuerte, era algo torpe, pero me puso demasiado caliente. Se lo metió en la boca y lo dejó a un lado, se golpeó la  mejilla varias veces, para hacerme sentir en mi glande que ella tenía el control. Pero yo no me iba a quedar así. Le bajé los pantalones y la levanté afirmándola en la muralla. Así me quedé con sus piernas en los hombros. Comencé a lamerle su conchita sin demora. Ella se quejaba, me mojaba la cara con sus jugos. Desde donde me encontraba podía ver que ella quedaba con su cara fuera de los límites de la caseta. En ese momento entró alguien. Ella se rió y le dijo "¿viste? sabía que me lo iba a tirar" era una amiga suya que se rió a carcajadas y salió inmediatamente, seguramente a contarle al resto del grupo. Seguí lamiéndola hasta que legó al orgasmo. Me miró sorprendida, pensando tal vez que no podía darle ese premio tan luego. La bajé y la puse de espaldas a mí, con su culo levantado. Se lo metí lentamente, sintiendo su coñito apretado que me empezaba a envolver. Llegué hasta la base y sentí que tocaba su punto G. Ella comenzó a estremecerse. Yo dejé de moverme. Sabía que eso la desesperaría... y así fue. Comenzó a mover el culo ella sola, como una adicta, hacia arriba, abajo, adelante, atrás, en círculos. Era una profesional en el movimiento de pelvis, hay que decirlo. Al rato la agarré de las caderas y le empecé a dar muy fuerte. Podía ver como sus tetas colgaban y se golpeaban entre ellas con el vaivén de la follada que le estaba dando. En unos minutos sentí que se venía de nuevo y esta vez decidí irme yo. Cuando terminó su orgasmo lo saqué y le terminé en el culo y la espalda. Ella gemía y se estremecía por el orgasmo que aún tenía y yo le dejaba la piel llena de leche. Cuando terminé me lo agarró y me lo masajeó un rato, exprimiéndolo. Luego pasó su mano por su boca y lamió el semen que quedaba. Se irguió y me besó, repartiendo mi semen en nuestras bocas. 

Cuando salí del baño y llegué a la mesa, todos estaba comentando y esperando mi regreso. Había sido muy obvio: había una fila de 20 mujeres esperando el baño porque la amiga de esta chica había impedido que entraran para que pudieramos tirar tranquilos.

Esa noche me gané tragos y sexo gratis... Como para ir de nuevo a ese karaoke.


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