Por miedo

Por Falconi
Enviado el 17/09/2013, clasificado en Amor / Románticos
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Aun así, decidieron darse los teléfonos, únicamente por mantener las formas, entre palabras de: "A ver si quedamos un día y tal..." Palabras que nunca llevan a nada.

Él decidió escribirla para efectivamente, llevar a cabo su plan: tener algo sexual con ella, sin compromiso, pensando en sí mismo únicamente. Así que pese a todo, quedaron para escalar y hacer algo juntos. Un día, dos, tres... Horas y horas de conversaciones que no llevaban a ninguna parte. Pero se sentían cómodos. Hasta que decidían quedar para cenar, para verse y compartir más momentos.

Pasados unos meses de encuentros con ella, ni siquiera se atrevió a darle un beso. Únicamente lo pensaba, pero no se atrevía. Hasta que un día, decidieron ir mas allá. Quedar una fría noche de Enero, un Seat Ibiza y una botella de alcohol entre ellos hizo el resto. La noche pasaba y ninguno sabía qué hacer, hasta que ella decidió darle un beso a él. No se lo creía, lo que tanto tiempo no había hecho por miedo a lo que pudiera pensar, ahora ella se lo reclamaba.

Se siguieron viendo, en sus casas, en el coche... Hasta que un día, decidieron hablar. Ambos habían tenido relaciones largas, dolorosas y recién finalizadas. Y ninguno de ellos estaba dispuesto a meterse de nuevo en otra. Así dejaron de verse durante un tiempo.

No duró mucho este parón, dos meses a lo sumo, para que él recibiese una llamada de ella, que le invitaba a comer a su casa. Se montó en el tren y sin pensarlo, allá fue. 

La comida fue maravillosa, todavía mucho más de lo que lo fueron los anteriores encuentros. Derrochaban alegría, sinceridad ambos, contándose momentos duros de su vida, que solo ellos sabían, estaban dando un giro más. Se hizo tarde y tenían que volver a separarse ya que vivian lejos. De vuelta en el tren, él solo pensaba en ella, y sin que lo supiese, ella también pensaba en él. Decidieron no hacer más parones en su relación de amistad. Continuaron viéndose más veces por semana, compartiendo muchas más horas de conversación que con ninguna otra persona en el mundo. 

De esto hace un año. Ahora fueron ellos los que quedaron para disfrutar de las fiestas juntos. Una noche, él decidió no beber, al día siguiente tenía que trabajar y no le apetecía. Ella estaba con su gente, y había bebido algo. 

- "¿Me acompañas a mear?" - Dijo ella.

- "Claro, te espero aquí." - Respondió él.

Algo había cambiado, ella a la vuelta, le miró fijamente y le preguntó porque no la besaba más a menudo, porque no la decía todo lo que a él se le pasaba por la cabeza. La respuesta fue clara: "Porque no quiero perderte". Ella le reprochó que no la iba a perder jamás, como tantas otras veces le había dicho. Se calló y volvieron con el resto del grupo.

Al día siguiente se cambiaron las tornas, ahora era él quien decidió desfasar. Se llamaron para verse. Y esta vez, no fue una conversación más. La que empezó como una conversación bonita acabó en discusión. Él únicamente hizo lo que ella le pidió, que fuera sincero. Ella al parecer también lo fue. Y ambos esa noche se separaron entre voces.

Pasadas 48 horas desde esa discusión, la relación no ha sido igual, no se hablan, y si lo hacen es fríamente. Ahora él escribe una historia para poder liberarse, para soltar lo que le pasa por la cabeza, los recuerdos de cada conversación, cena, encuentro. Mientras espera una llamada suya, que posiblemente nunca llegue.


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