momentos

Por anónima
Enviado el 25/07/2012, clasificado en Varios / otros
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Reina un silencio apacible de noche veraniega en el entorno del hospital. Apenas unos coches siguen aparcados en el espacio,en que unas horas antes simulaban un ejercito en fila, dispuestos a recibir las órdenes de su dirigente. El escueto sonido del pájaro nocturno, hace notar su presencia. Las puertas automáticas del mayúsculo edificio, se abren amablemente.Una mujer, de aparente mediana edad... .cruza el umbral, cabizbaja, camina despacio, con la mirada fija en el suelo. Viste cómodos ropajes veraniegos, y un pequeño bolso cuelga de su brazo, descuidando cualquier forma de estética. La brisa estival, acaricia su rostro, endereza su cabeza mirando al frente intentando visualizar su ruta.Se detiene unos segundos, respira y reinicia su pausada marcha. La noche está especialmente aplacada

No hay luces de ambulancias avisando emergencias, no hay gentes murmurando en los bancos de descanso, ni personal sanitario aprovechando sus pausas, y sus tertulias. La mujer se dirige hacia las uniformes escaleras centrales, y baja hasta el final paulatinamente. Un coche gris metalizado, sigue a la espera bajo el árbol que horas antes le protegió de un sol tórrido y sofocante.La figura femenina se difumina entre la cálida luz de las farolas, y avanza hacia automóvil. Se detiene unos minutos inmóvil. Sus hombros reflejan cansancio, y su cuerpo debilidad, y desaliento. Dobla sus rodillas y se sienta en el bordillo junto a su único compañero de hojalata.Levanta la cabeza, y contempla las escasas estrellas, que en tantas otras ocasiones le regalaron momentos de sosiego. Un desnutrido gato, ronronea rebuscando en el bordillo continuo

Apenas se visualiza su color entre avellana y gris

A lo lejos....el bisbiseo de una ciudad que duerme,esperando que le deparara el nuevo día, veraneantes.... trabajadores....padres de fin de semana......enfermos...rebeldes ....amantes...luchadores....pero la mujer está sola, y el informe del médico una hora antes, ha sido desalentador. Acerca sus manos a sus mejillas, y seca sus lágrimas. Respira de nuevo, el gato que rebuscaba, cruza el bordillo alejándose presuroso.De su boca cuelga algo que no se distingue, pero que seguro le servirá de cena. Se levanta despacio, saca de su coche una llave, pulsa su moderno mando a distancia , y unas lucecillas destellan en la oscuridad, abre la puerta del compañero de hojalata, se adiéntra en su interior, arranca el motor, y emprende su viaje.

 

 

 


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