Naturaleza Amiga

Por El Felino
Enviado el 04/10/2013, clasificado en Reflexiones
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Todos tenemos un amigo de verdad, alguien que siempre está ahí para escucharnos cuando lo necesitamos; incondicional y verdadero. Al contrario de lo que puedas pensar, no me refiero a nadie que conozcas; mejor dicho, lo conoces, pero a la mayoría de la gente le resulta tan familiar que no se esfuerza por conocerla mejor. Dime, ¿nunca has dado un paseo por el campo y te has parado a respirar hondo un aire sin polución, suciedad ni ruidos que contaminen, tan puro que cura las heridas del corazón? ¿No sentiste en ese momento un equilibrio y paz interior que desearías retener para siempre en lo más hondo de tu alma? Entonces, ¿no tienes en la naturaleza una continua fuente de vida, de armonía y de felicidad?

No me malinterpretes: me refiero a la naturaleza de verdad, no a la que tratan de emular sin demasiado éxito parques y zonas verdes, antagónicamente cerca de los centros urbanos. Hablo de una naturaleza plena, extensa y apacible, en la que realmente puedes confiar, pues nunca se irá ni te defraudará; con la que realmente puedes compartir penas y alegrías, amores incondicionales y sinceros, odio y rabia sorda de la que desgarra por dentro, e incluso confesar tus mayores miedos, tus inseguridades y tus más íntimos secretos. Ella, siempre fiel, siempre atenta, te escuchará sin censurar ni juzgar tus palabras ni tus actos. No es como nosotros. Ella siempre está ahí.

Siempre.

Ahora dime, ¿a que nunca se te ha pasado por la cabeza dar un abrazo a un árbol centenario como lo harías con tus padres o tu hermano? La primera vez que vi un árbol tan grueso y tan alto como alcanzaba la vista, mi mente empezó a divagar y se le ocurrió pensar: «él sí que debe saber, ¡si pudiera hablar, cuántas cosas podría contarnos!» Y, ¿no es verdad que cuando pensamos que nadie puede vernos ni oírnos en medio del bosque tenemos cerca a multitud de buenos amigos que pueden hacerlo mejor que cualquiera? ¿No hay parejas unidas por un intenso amor que han querido que un roble sea testigo mudo de ello grabando en su piel corazones con sus nombres? ¿No ha podido un nogal solitario capturar los centenares de historias que se han podido leer e imaginar encima de sus raíces?

Tan frágil, y a la vez tan poderosa. Benéfica e inclemente, destructiva a veces, creadora y madre de toda vida. Llevaban razón los griegos. La naturaleza siempre está presente, ofreciendo un cálido abrazo a todo aquél que quiera darse cuenta de que ella nunca se ha ido, viviendo entre susurros, como una pobre alma perdida que anhela una respuesta de alguna otra a la que tal vez nunca llegue a conocer de verdad.

Por eso, pase lo que pase,  jamás podrás sentirte solo. Nadie.


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