Los dos pibones de la clase me ponen a cien

Por inconstante
Enviado el 11/10/2013, clasificado en Adultos / eróticos
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Conocía a Laura desde hace cierto tiempo. Compartíamos bastantes asignaturas en la facultad, y hablábamos ocasionalmente. En estas últimas semanas habíamos incrementado nuestros contactos, puesto que tenía problemas con algunas asignaturas en las cuales yo destacaba, y me estaba preguntando dudas constantemente.
La verdad, a mí no me importaba. Desde el principio me había fijado en ella, ya que era indudablemente el bombón de la clase. Muy bajita, pero espléndidamente proporcionada, sin un gramo de más. Sus ojos verdes contrastaban con su melena rubia y tenía una boca preciosa, con labios grandes sin ser escandalosos.
Eso sí, no albergaba demasiadas ilusiones. Estaba siempre rodeada de moscones, especialmente cuando iba acompañada de su amiga Clara, que era otra preciosidad. Más alta que Laura, morena de pelo largo, clásica belleza mediterránea. Con ella no tenía mucho trato, era una chica bastante dominante, que supongo me encontraba demasiado tímido y empollón. Su especialidad eran los pijos con coche último modelo.
Así que yo me centraba en Laura. Aunque suponía que las posibilidades de salir con ella eran escasas, no tenía nada mejor que hacer que sentarme cerca de ella y procurar coincidir lo más posible. Poco a poco, iba ganando confianza, tomábamos café muchos días y hablábamos del futuro.
Un día me confesó sus problemas. Iba bastante mal en la carrera, y sus padres estaban pensando cancelar su maravillosa vida en Madrid y que volviese a Córdoba a trabajar en el negocio familiar. Pasar de la libertad de su apartamento de soltera a la casa de sus padres resultaba un panorama insoportable para ella.
Por supuesto, me ofrecí a ayudarla. Al final acordamos que quedaríamos varias veces a la semana para que la ayudase con los estudios. Quedaríamos en su casa, según ella "el lugar más tranquilo. En un momento dado Laura me preguntó:
- Y que querrás a cambio ?
La respuesta era obvia, pero me la ahorré. La verdad es que me apetecía tanto estar con ella que eso simplemente bastaba.
La verdad es que nuestras clases eran bastante divertidas. Me encantaba explicarle los temas y ver su interés y creo que ella se lo pasaba bastante bien. Pero no pasábamos de allí. Tampoco soy especialmente parado, pero me daba miedo que si intentaba tirármela, se rompiese la relación.
Cuando fueron los primeros exámenes, sus notas fueron mucho mejores, y eso nos puso muy contentos. Pero decidimos continuar con las clases, para seguir mejorando.
Así que al día siguiente fui a su casa por la mañana, como siempre. Me recibió con una faldita corta y una camiseta escotada, algo que no era habitual en ella. Con tan poca ropa, estaba preciosa, pensé que difícilmente podría concentrarme en ella. Iba algo más pintada de lo habitual, con un lápiz de labios rosa brillante que destacaba sus preciosos labios.
Cuando me senté para empezar la clase, vino la gran sorpresa.
- "Creo que te debo algo me dijo", y se acercó a mí. La verdad es que no tuvo que decir mucho más, porque la atraje hacía mi boca y la besé en sus rosados labios. Cumpliendo un soñado deseo, introduje la mano por debajo de su camiseta, acariciando sus preciosos pechos. Seguimos así un rato, hasta que nos dirigimos hacia la cama. Allí, una vez desprovistos de toda la ropa, nos besamos y abrazamos sin parar. Busqué su entrepierna con mi boca, y chupé su clítoris mientras le introducía un dedo en su vagina. Laura se retorcía de placer y gemía ligeramente. Cuando me levanté para besarla en la boca, se movió rápidamente, con la vista dirigida hacia mi polla y la introdujo en su boca.
Yo cerré los ojos preparándome para el tremendo placer, cuando de pronto alguien entro en la habitación. !No estábamos solos! Resulta que Clara vivía con Laura y ese día se había quedado durmiendo en vez de ir a la Universidad.
Laura puso una tremenda cara de sorpresa, todavía con mi pene en su boca y lo soltó. Clara nos miró pícaramente. Llevaba un picardías transparente, dejando ver sus fabulosos pechos. Sin decir nada más se acercó a mi pene y le dio un lametón fabuloso. Luego lo cogió con la mano y lo acercó a la boca de Laura, que lo chupó unos segundos más. Justo después juntaron sus bocas y me dieron placer las dos juntas, entremezclando sus lenguas con mi glande.

Cuando casi no podía aguantar más retiraron sus bocas y me miraron satisfechas, como pidiéndome que eligiera el siguiente paso. Era difícil decidir entre las dos, pero me abalancé sobre Laura y la tumbé sobre la cama. Sus piernas abiertas, futuro predecible. La penetré con la mayor pasión que pude, mientras mis labios recorrían su cuello y cara. Mientras me la follaba, veía a Clara acariciar su clítoris, disfrutando del polvo que le estaba echando a su amiga.

Cuando estaba a punto de correrme, saqué la polla de Lucía y la acerqué a las tetas de Clara, que sin cortarse un pelo la introdujo de nuevo en su boca. Allí terminé la faena, con mi semen esparcido por su cara.

"No te vayas a creer que somos novios" me dijo sonriendo Laura. "Esto es solo por las notas"

La verdad, poco me importó. Ahora el siguiente objetivo es tirarse a Clara...



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