El regalo de cumpleaños

Por Adonis
Enviado el 24/10/2013, clasificado en Adultos / eróticos
26841 visitas

Marcar como favorito
Relato patrocinado por:
MiPlacer.es - tienda erótica orientada a la sexualidad femenina
Envíos rápidos y discreto a España Peninsular. Asesoramiento, buenos precios. Compra con seguridad y confianza.

Hacía un tiempo que salía con ella. Era una diosa. Tenía el pelo rubio-rojizo, iniciando los 30, delgada, atlética, ojos verdes y un culo para enmarcar. No tenía mucha delantera, por no decir casi nula... y aunque soy un fanático de los senos declarado y asumido, con ella se me olvidaba completamente. Era la mujer más loca y ardiente que alguna vez hubiera conocido. Nos topamosen una fiesta improvisada y terminamos hablando hasta las 5 de la tarde delk día siguiente. como era una diosa para mi, ni siquiera me atreví a insinuarme. Tampoco recibí señales al respecto, así que cuando se fue no hubo problema... de todas maneras a la siguiente semana nos juntamos en su casa y terminamos en la cama.

Pero ese no es el encuentro que quiero describir hoy. Fue a los meses después. Aún seguíamos en una relación que nunca pude catalogar... lo que se es que era ardiente y tenía muchos gestos de noviazgo, pero nada más que gestos. El punto es que vino mi fecha del cumpleaños. Jamás me ha gustado celebrarlo, así que como todos los años me quedé mudo para que nadie me hiciera nada sorpresa. Esa noche ella me dijo que me tenía un regalo y que vendría a mi departamento. Llegó vestida de manera exquisita, como siempre, con sus faldas cortas, sus medias apretadas que marcaban esas piernas y ese culo que me volvían loco y una polera diseñada con una chaqueta. Me besó apasionadamente como siempre lo hacía yo aún no entendía como una mujer como esa se había quedado tan agarrada de mi y no me quería soltar) y luego me dijo "anda a la pieza y siéntate en la silla del compu". 

Hice lo que me dijo y me senté expectante para saber que iba a darme. Cuando entró a la habitaciín traía un babydoll negro, mnedias con ligas, un colaless infartante y orejas y pompón de conejo. Me quedé embobado mirándola... era como esas fantasías rebuscadas de niño cuando veía las revistas playboy. Tomó unas esposas y me amarró a la silla. Me puso a mil, la erección que comencé a tener me estiraba el pantalón y comenzaba a dolerme un poco de lo hinchado que se me puso. Se acercó a mi y me besó lentamente, con su lengua recorría cada espacio de mi boca. Intenté responder el beso con mi lengua y me dio una bofetada. Me quedé de una pieza. estaba amarrado y ella me había pegado... eso podía resultar muy bien o muy mal... entonces ella llegó y me levantó la polera, poni{endola detrás de mi cuello, dejándome aún más inmóvil y a pecho descubierto. Me empez{o a besar el cuello; yo estaba desesperado mientras me lam{ia las tetillas y bajaba con su lengua por el costado. Comenzxó a bailarme encima, a contonearse, a mostrarme ese culo hermoso y a tirar de su colaless para que enrtrara en sus labios y se marcara todav{ia m{as mientras levantaba la cola para que lo viera. Llegué a bramar de caliente, lo recuerdo muy bien. Ella sonrió y se acercó nuevamente. Me bajó los pantalones y me tomó el pene. Lo miró, me miró y puso sus labios en la punta. Siguió mirándome sin moverse y yo ya no aguantaba más entonces apretó los labios y se lo empezó a meter lentamente. Podía sentir cada sentímetro de mi pene entrar apretado y caliente en esa boca. Cuando llegó a la mitad empezó a subir y bajar, luego a lamer los costados, la punta, golpearlo contra su cara y metérselo de nuevo. Me tenía vuelto loco, sólo quería penetrarla como un demonio...

luego se alejó y siguió contoneándose, bajando hasta el suelo en un movimiento para subir levantando la cola. Ahí me fijé que se había quitado los calzones y había quedado con toda su conchita al aire. Se acercó y me besó, mientras acercaba su entrepierna a una de mis manos atadas. comencé a sobar su clítoris lentamente y a restrgar mis dedos enttre sus labios, metiendo un poco el dedo y sacándolo para meterlo más adentro y después rozar cerca de su ano. Estaba empapada, era tan caliente que se excitaba sólo de excitarme.

Entonces se quitó el resto de la ropa y se acercó a mi de frente, se subió a la silla y se sentó en mi pene suavemente, restregando su conchita con mi glande para que entrara lubricadísimo. Comenzó a bajar hasta que se lo metió casi completo. Empezó su vaivén, sus movimientos aceleradosm, casi brutos... estaba muy caliente. Le dije que se diera la vuelta. Se levantó y apuntó su culo hacia mi mientras se lo metía y comenzaba un sube y baja frenético. Mi desesperación por agarrarla y destrozarla a vergazos era tanta que mis manos estaba moradas por la estrangulación con las esposas. Ella seguía subiendo y bajando y me volvía loco. Le pedí qie me soltara y así lo hizo. La tomé en brazos y la puse contra la muralla y empec{e a penetrarla como un animal, enfermo de caliente, ella rebotando sobre mí con sus piernas al aire y su espalda en la pared. Luego la tiré a la cama. ella se agachó a buscar algo y la penetré por detrás, ese culo me mataba. Entonces vi lo que tenía en su mano: era un consolador de unos 18 cms. Me lo pasó y me dijo "quiero que lo uses conmigo". La tumbé boca arriba y tomé el consolador. Se lo llevé a la boca y lo chupó un rato mientras yo seguía penetrándola. Luego cuando lo vi lubricado, dejé de tirármela y tomé el consolador. Lo ingresé lentamente, abriendo su vagina acostumbrada a las herramientas gruesas como la mía. Y la empecé a penetrar con el aparato mientras le lamía el clítoris. Se retorcía de placer, se volvía loca, me abgarraba la cabeza, me trataba de puto, rico, de "dame más mierda" y todo el imaginario de calentura que necesitaba para ese momento. Entonces me levanté y manteniendo el consolador en su vagina le acerqué mi pene a la boca. Al verlo se agarró de él y comenzó a mamarlo tan viciosamente que me empezó a calentar demasiado. Sentí que me vendría pronto, así que con el consolador y mis dedos seguí haciendo mi labor. En un segundo ella empezó a tiritar, a curvar su espalda y a gemir... y llegó a un orgasmo gritado, lleno de vibraciones y su vagina empezó a explotar. Y entonces sentí como mi pene explotaba en su boca, llenándola de semen. 

Fue simplemente uno de los mejores regalos de cumpleaños que me han dado. Y estuvo a punto de ser mejor... casi hacemos un trío esa noche... pero al final no se pudo... 


Compartir el relato

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Ellas buscan... MiPlacer.es
TvReceas - Videos de recetas de cocina Haz tu donativo a cortorelatos.com