Una sola palabra...

Por Bastet
Enviado el 16/09/2012, clasificado en Fantasía
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Mansión de Dyrr. Aposentos de Esvena Dyrr, cuarta hija de la antigua matrona Yasraena 

Esta vez no estaban siendo discretos y Myril lo iba a pagar muy caro. A pesar de ello, la visión de la sacerdotisa a cuatro patas gimiendo tras sus embestidas le provocaba una satisfacción que no solo era física. El hecho de que la mismísima Esvena Dyrr yaciera fornicada por él como un animal le hacía sentirse superior, y eso en la sociedad drow solo podía obtenerse en esos efímeros momentos.

La sacerdotisa contrajo todos sus músculos produciendo un grito que seguramente estaba llegando a mas oídos de los que debería. Tras unos segundos la drow se incorporó y agarró a Myril del cuello, clavándole las uñas:

-Varón, Lolth me ha bendecido con un bastardo, no se por qué tengo siquiera la delicadeza de que tengas conocimiento de ello,una sola palabra....- Esvena sujetó el miembro del elfo oscuro mientras clavaba su mirada en la de él amenazadoramente, sacó de una bolsita de cuero una daga y la apretó fuerte con saña.

-Supongo que llegó el momento de desaparecer...- Myril acarició la mano de la drow bajo la atenta mirada de aquellos dorados ojos. La elfa dejó caer el arma al suelo. Myril estrechó a Esvena entre sus fuertes brazos durante unos minutos y añadió:

-No temas, nadie sabrá nada ¿Volveré a verte?- La esbelta figura se deshizo del abrazó y acudió avestirse tras un biombo.

-Vete Myril, vete...se que nos han oído

Myril se colocó sus ropajes y salió de la habitación por un pasadizo que solo los presentes en esa habitación conocían. Se trataba de un hueco que se dedicaba para la servidumbre y que cayó en el olvido por el tiempo. Aparecería en la lavandería, era una buena caída pero estaba acostumbrado ydada su constitución no tendría ningún problema, y nunca lo había tenido.

La habitación cayó en un silencio pasajero que fue interrumpido por unos golpes en la puerta.

-¿Quién es?- Esvena había terminado de vestirse y se encontraba tumbada entre unos almohadones color lila.

-Ashein, tu hermana- la voz de elfa sonaba muy rígida y ausente de sentimientos, tras unos
segundos la puerto se abrió.

-¿Qué te trae por aquí querida?

-¡Eres una deshonra para la familia Dyrr!- la elfa se aproximó a su hermana y le dio una bofetada que dejó las uñas señaladas en el rostro de Esvena- ¿Sabes por qué existe un patriarca hermana? ¿Incluso el maestro de armas? ¿Algún varón medianamente vinculado a nuestra causa?

Esvena bajó la mirada y cerró los ojos en un gesto de indiferencia.

-¡Un mercenario! ¿Sabes acaso algo sobre él? ¡Podemos perder el favor de Lolth!

Esvena abrió los ojos y miró a su hermana, se levantó despacio y apretó su delgado vientre:

-Estoy encinta- Ashein abrió sus ojos de par en par, eran dorados como los de su hermana. 

Fue a preparar su látigo cuando Myril salió del pasadizo y se colocó entre las dos hermanas:

-Varón, apártate de mi camino, debo enseñar a mi hermana menor sus deberes para con la diosa araña- Levantó el látigo de tres colas en dirección a Esvena.

Myril en una fracción de segundo hizo una zancadilla a la drow y le arrebató el látigo:

-Puede que sea un mercenario, pero he visto mucho más mundo que tú, ilustre sacerdotisa.

-¡Nos ofendes con tu sola presencia! - La elfa se quedó inmóvil, la fuerza de ese drow no era
normal.

-Una sola palabra...- Myril recordó las palabras de Esvena un momento y comenzó a retorcer las muñecas de Ashein con una fuerza descomunal- y te mataré aquí mismo puta.

El mercenario disminuyó la presión y empujó a la drow al suelo.

-Ese ser será un don nadie- dijo Ashein al elfo oscuro mientras se levantaba.

-Pero un don nadie vivo.

Myril abandonó de nuevo el habitáculo, pero esta vez, para no volver a aparecer.


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