Una noche en Madrid (1/3)

Por Cortés
Enviado el 02/11/2013, clasificado en Varios / otros
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Olor a tierra húmeda, hierba…pinos…, un trinar lejano de un pájaro
cualquiera, los ladridos de mis perras, la niebla atrapando la montaña,
envolviendo todo en un halo de nostalgia………


“Halcón 147 aquí es Halcón 140”, el comunicado me sobresaltó, de
golpe me devolvió a la realidad, sin darme cuenta estaba soñando despierto,
recordando la excursión que días atrás hice por la montaña.


Hoy estoy en Madrid, la última propuesta del gobierno ha enardecido
los ánimos, el ambiente está muy caldeado y la calle es una olla a presión. Los
políticos tienen miedo, yo también….no me gusta lo que veo, se respira un
ambiente revolucionario, estos últimos días han sido caóticos con cientos de
heridos en las calles de las principales ciudades, los daños son incuantificables
y Madrid ha pedido ayuda, se enfrenta a lo que los grupos más radicales
denominan “Jornada de Lucha”.


Adelante aquí es Halcón 147
147 diríjase urgentemente al punto que tiene encomendado y
establezca las condiciones de ejecución que ya conoce.
Recibido.


Suenan las sirenas, el tiempo corre mientras el furgón se desplaza con
sorprendente agilidad pese a que la rejilla anti impactos merma
considerablemente la visión, es un excelente conductor, lo ha hecho cientos de
veces. Sin perder un segundo nos dirigimos al punto asignado mientras ya se
pueden ver los rescoldos de varios días de importantes disturbios, la calle
parece un campo de batalla, coches quemados, contenedores mostrando sin
pudor su osamenta, que lejos queda el apacible Madrid de hace pocos
meses….


Halcón 140, Halcón 147 en el punto.
Recibido


Se toman posiciones cumplimentando un plan diseñado por alguien
que no conocemos, nos miramos, la tensión se mastica en el ambiente,
observo las caras de mis compañeros y veo de todo, los más veteranos
aguantan, tienen el rictus imperturbable y eso sé que no augura nada bueno,
los nuevos nos miran buscando consuelo al miedo que les atenaza, las
comisuras blanquecinas delatan lo que está ocurriendo en su interior, sus ojos
deambulan en las cuencas con la esperanza de encontrarse una mirada que
transmita aquello que desean, uno tras otro trato de calmarles, una sonrisa, un
gesto sin importancia para que vuelvan a creer en ellos, para que sigan
creyendo en mi.


Me entrevisto con el responsable y me da instrucciones precisas, nos
va a desplazar a un punto muy delicado. “Si aparece quien nos interesa, lo van
a intentar por el sitio al que vais”. Quiere que uno de sus subgrupos más
experimentados los contenga el máximo tiempo posible, generando tiempo de
reacción. Tengo la misma sensación que un gusano en un anzuelo.
Se oyen gritos a lo lejos, el sonido metálico del auricular no para de
repiquetear en mi oído, los comunicados bullen sin parar, nerviosos, inconexos,
órdenes y más órdenes, la masa se acerca…
A nuestro lado decenas de flashes comienzan a destellear, su luz
molesta, al menos quince periodistas pertrechados de cascos de skater y
chaleco naranja nos fotografían sin parar, es curioso, nos fotografían a
nosotros…
Como una estampida se extiende el griterío de miles de voces que
exigen la caída de la clase política, decenas de miles de gargantas gritan
descoyuntadas, con las venas henchidas por la desesperación y enfrente,
nosotros, apenas unos cuantos, pertrechados con material de protección de
dudosa calidad. Observo. Veo madres, padres y hermanos, trabajadores y
parados, jóvenes y viejos, todos hastiados, gente normal del día a día, vecinos,
cuñados….sus gritos ya me llegan con claridad, apenas oigo el auricular, ya no
martillea, sus voces me retumban en la cabeza, el sonido es ensordecedor,
“VOSOTROS FASCISTAS SOIS LOS TERRORISTAS!!!”, “POLICÍA
ASESINA!!!!”, todas las consignas me son familiares, de hecho estoy harto de
oírlas, la gente lleva años repitiendo lo que otros han decidido que digan.
Las miradas se cruzan, los tengo a escasos metros, observo con
detenimiento y con inquietud, estoy tenso…ante mi tengo un catalogo inmenso
de miradas que exponen los pensamientos más profundos de su propietario,
me encuentro ojos cargados de súplica, de perdón, de miedo, de esperanza, de
desesperanza y de odio…. Me detengo en mi recorrido y fijo la vista en un
anciano, me está mirando fijamente, no pestañea, me atormenta porque no soy
capaz de ver mas allá, es inexpresivo, solo me mira fijamente incapaz de
mostrar ningún sentimiento, recuerdo la frase “una mirada es el espejo del
alma” y un escalofrió me recorre, esta persona está vacía, su alma curtida por
los años y ajada de cicatrices no alberga sentimiento alguno, toda una vida
borrada de golpe, a golpe de engaño, miseria, angustia y desesperación.

(sigue...)


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