Mara y Pedrito en: LA BRUJITA TILIKA ( Parte 2 )

Por Pablo Armelles
Enviado el 05/11/2013, clasificado en Infantiles / Juveniles
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( Parte 2 )

- Pues ahora verás, te lo demostraré- contestó Mara. – Cuando venía hacia aquí, vi un niño detrás de esos árboles, ahora verás el poder de mi varita.

Mara empezó a mover la varita apuntando al árbol en el que se escondía pedrito y dijo: - Jamalají amalajá, que el niño que hay detrás de ese árbol venga acá.

Pedrito salió de su escondite y caminó hasta donde estaban mara y Felucha, como si estuviese hechizado.

-¿Lo ves? –dijo Mara- ahora, este niño está hechizado bajo el poder de mi varita, y hará todo lo que yo le diga… ahora verás: Niño, ahora eres un perro y vas a beber el agua del rio!

Pedrito se puso a cuatro patas y empezó a ladrar. Gateando y ladrando fue hasta la orilla del rio y bebió con la lengua un poco de agua.

-Pero eso no es todo – le dijo Mara a Felucha sonriendo. Agitó de nuevo la varita, pero ahora en dirección a un árbol que había junto al rio. – ¡Piedras del rio, hacer que ese chucho se vaya por donde ha venido!

De pronto, de detrás del árbol salieron volando muchas piedras que casi dieron a Pedrito (Tilika estaba escondida justo detrás de ese árbol, y le lanzaba piedras a Pedrito para que saliera huyendo, perlo hacia con mucho cuidado de que no le diera ninguna y le lastimase).

Pedrito empezó a correr huyendo de las piedras y, a cuatro patas y ladrando se marchó por donde había venido.

-MAGNIFICO! Quiero tu varita hechicera, dámela!- Gritó Felucha.

-¿Cómo ?-Contestó Mara- ni hablar, mi varita es muy poderosa y no se la voy a dar a nadie.

Felucha le ofreció cambiar las varitas.

-No, lo siento, mi varita es mucho más poderosa que la tuya. Si quieres que nos cambiemos las varitas, tendrás que darme algo más a cambio, por ejemplo tu escoba - Le dijo Mara.

La bruja Felucha tenía tantas ganas de tener la varita mágica de la hechicera que rápidamente aceptó el trato y le dio su varita y su escoba a esa extraña niña que había venido desde las lejanas montañas del oeste.

-Bueno, pues ya hemos hecho el cambio, ahora me tengo que ir, que está anocheciendo y tengo un examen de brujas, y como ya no tengo escoba voladora tengo que marcharme y para llegar a tiempo al examen.

Cuando la malvada bruja se marchó, Tilika y Pedrito salieron de sus escondites y corrieron hacia Mara riendo a carcajadas.

-Aquí tienes Tilika, tu varita mágica y además, he conseguido la escoba de Felucha- Le dijo Mara a la pequeña brujita- Pero no hemos terminado, ¿puedes llevarnos en tu escoba hasta la escuela de brujas?, pero tenemos que bajarnos un poco antes de llegar.

Tilika no entendía que se proponía ahora la niña que había recuperado su varita, pero estaba tan contenta y agradecida que aceptó de buen gusto y así, Tilika, Mara y Pedrito, fueron volando en la escoba hasta la escuela de brujas. Un poco antes de llegar, Mara y Pedrito se escondieron detrás de un árbol, con la intención de entretener a Felucha y que llegara tarde al examen.

Cuando Felucha estaba llegando a la escuela, apareció pedrito de detrás de unas plantas y se tiró encima de la bruja lamiéndole y ladrando como un perrito. Felucha intentó quitárselo de encima, y cuando lo consiguió le apunto con la falsa varita y le ordenó que se marchara,  Pero Pedrito no se iba, y saltó de nuevo sobre la bruja. Al poco tiempo apareció Mara y ayudó a Felucha a quitarse de encima a Pedrito.

Felucha, muy enfadada le pidió a Mara su varita, porque la que le había dado no funcionaba pero Mara le explico lentamente que para que funcionara la varita tenía que decir las palabras mágicas “ Jamalají, Jamalajá”.

La malvada bruja apuntó de nuevo la varita hacia Pedrito, pronunció las palabras mágicas y le ordenó que se marchara. Pedrito rápidamente dio media vuelta y se marchó ladrando.

-¿ Lo ves? – Dijo Mara, y ahora date prisa que llegarás tarde al examen.

Felucha, le dio las gracias y se fue corriendo a la escuela, pero cuando llegó, el examen ya había empezado.

La profesora regañó a Felucha por llegar tarde, y le pidió que se pusiera en el centro de la clase y que hiciera el hechizo más difícil que habían estudiado. Felucha agitó la extraña varita, pero no pasó nada. Muy avergonzada lo intentó de nuevo, pero esta vez dijo las palabras mágicas Jamalají Jamalajá… pero tampoco pasó nada.

La profesora, muy enojada le pidió que hiciera el hechizo más fácil de todos. Felucha lo intento,  pero la varita no tenía ningún poder, y las palabras mágicas no eran mágicas.

_o me esperaba esto de ti Felucha, me has decepcionado, hasta la pequeña Tilika sabe ha sabido hacer estos hechizos. Estás suspendida, y además, te quedarás toda la noche practicando los hechizos. Las demás, os podéis ir, habéis aprobado todas, estoy muy orgullosa de vosotras.

Felucha, muy triste por ser la única que no había aprobado el examen, se fue a una esquina de la clase y empezó a probar los hechizos que le había pedido la profesora. Llorando vio cómo se marchaban las demás brujas cantando y bailando mientras que ella tenía que quedarse toda la noche en la escuela practicando.

Cuando Tilika salió de la clase, fue corriendo a darle las gracias de nuevo a Mara y a Pedrito, y a contarles lo que había pasado.

-Nos alegramos muchísimo Tilika, felicidades, y seguro que Felucha ha aprendido la lección – Dijeron los dos niños.- Pero ahora tenemos que irnos, debemos encontrar una puerta mágica que nos leve de vuelta a casa.

- ¿ y para que queréis una puerta mágica?, si yo ahora tengo dos escobas. Os doy una y volando os llevará a casa. Solo tenéis que pedirle que vuele hacia la luna.- Dijo la pequeña Tilika.

Mara y pedrito, se subieron en la escoba y se fueron volando hacia la luna mientras Tilika les decía adiós desde el suelo. Cuando estaban ya muy lejos del bosque, cuando estaban ya en el oscuro cielo de la noche notaron como algo les empujaba hacia los lados, y dando vueltas descubrieron que estaban otra vez dentro del túnel mágico, que les llevó arriba, abajo, a la izquierda y a la derecha hasta que ZAS ! Aparecieron dentro del armario de los papás de Mara.

-¿Pero que hacéis aquí niños? –Preguntó el papá de Mara.

- No te acerques malvado, o te convertiré en un perro y las piedras voladoras te perseguirán por todo el bosque – gritó Pedrito

- ¿ un perro?, un bosque?, ¿piedras voladoras?... ¿pero de que estás hablando niño? – preguntó sorprendido el papá.

- No te preocupes cariño – le dijo la mamá de Mara- Seguro que han vuelto de una de sus aventuras. Es mejor que salgáis del armario, y nos contéis la aventura tan maravillosa que habéis vivido.

 

                                       FIN


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