Las apariencias engañana (14ª parte)

Por Clair de Lune
Enviado el 19/11/2013, clasificado en Amor / Románticos
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-       Jodido, muy jodido bego, todo esto se me ha ido de las manos…- Respondió derrotado.

-       Lo sé, Carlos me ha llamado y me ha contado algo… ¿Que ha pasado Javi?

-       Ha pasado que David es un cabrón - Dijo con rabia- y como siga así las heridas de hoy no van a ser nada más que caricias comparado con lo que le voy a hacer.

-       A ver ¿qué es exactamente lo que te ha hecho para que estés así?

-       De momento no le ha hecho nada a nadie a parte de mentir y pegarme ayer cuando estaba borracho, pero me basta con las intenciones que tiene.

-       Javi, no es por nada pero no te puedes poner así porque otro chico se interese por Lucía, está guapísima y es normal que otros la miren y que intenten ligársela, lo que no es ni medio normal es lo tuyo, que no hay quien te entienda – Dijo convencida de que lo que le pasaba a su amigo eran simples celos.

-       No sabes una puta mierda Begoña – Le gritó enfadado – Ese tío es un cabrón que lo único que quiere es follarse a Lucía y después la tirará como a una colilla.

-       ¿Y no es lo mismo que quieres tú? – Le provocó Begoña.

-       ¡No! – Gritó – eso no es lo que quiero… - dijo confundido con sus propias palabras, hasta ese momento no había sido consciente de lo que quería… - Yo sólo quiero que ella esté bien – Dijo. El siempre pensó que lo que sentía por Lucí era un simple capricho pasajero que podría controlar, pero se dio cuenta que ese sentimiento era mas grande de lo que podía asimilar y que por mucho que luchara en contra de el seguiría ahí.

-       Pues si eso es así, haz algo, o ¿vas a permitir que David se salga con la suya?- dijo Begoña contenta por que su amigo reaccionara de una vez.

-       No, no sé como, pero te aseguro que ese tío no le va a tocar ni un pelo – Contestó Javier convencido, reconocer sus sentimientos ante Begoña le había ayudado a darse cuenta de lo tonto que había sido hasta ese momento.

-       Genial! Ahora te empiezo a reconocer, no me gustaba esa versión tan chunga de ti mismo… - dijo entusiasmada- sabía que no podías ser tan capullo – rió Begoña.

-       Gracias Bego- Dijo Javier mirando a su amiga, muy serio- de momento me gustaría que esto quedara entre nosotros. – continuó suplicante. – No se que siente Lucía por mi, nunca me he planteado tener que luchar por nadie, ni tener que defender a nadie… hasta ahora todo había sido muy fácil con las chicas.

-       Ya tontín, es normal que fuera fácil, si no sientes apego por las personas es mas fácil olvidarse de ellas, pero creo que con Lucía tus esquemas se han roto por completo- dice Begoña sonriendo a su amigo.

-       La verdad es que si, Bego, ni yo entiendo lo que me ha pasado con ella…

 

 

Mientras tanto Lucía estaba en su casa atendiendo a David junto a su madre la cual estaba horrorizada por lo que Javier le había hecho. Escuchaba a David explicar una y otra vez como después de escuchar a Javier riéndose y hablando mal de ella, intentó defenderla y Javier le golpeó sin piedad hasta verle en el suelo y como después huyó cobarde para no enfrentarse a ellos. Lucía cada vez estaba mas encandilada por la forma de defenderla, nunca nadie había hecho nada semejante por ella y eso le hacía sentirse bien, le hacía sentir que le importaba a alguien.

Poco a poco, escuchando a su nuevo amigo, la pena que sentía Lucía por saber lo poco que le importaba a Javier se fue disipando, los continuos halagos y mimos de David la tenían en una nube, por fin alguien la veía.

 

Carlos volvió a casa al poco tiempo, volvía con ganas de encontrar respuestas.

 

-       Hola – Dijo Lucía a Carlos al verle entrar – ¿ya has vuelto?

-       Sí, al final se han cancelado los planes que tenía - Disimuló Carlos- ¿Cómo estás David?- Le preguntó bruscamente.

-       Mucho mejor – Contestó receloso, la cara con la que le miraba Carlos no le gustaba demasiado. – los cuidados de tu hermana me están dejando nuevo.

-       No es para tanto – dijo Lucía sonrojada, Los continuos piropos la descolocaban.

-       Luci, podrías dejarnos solos un rato, tengo que hablar del concierto de ayer con David – Ordenó Carlos a su hermana.

-       Claro – Contestó extrañada, la cara de su hermano era un poema.- Hasta luego David – Dijo sonriéndole con cariño mientras se marchaba.

-       Hasta luego encanto, luego te veo – Dijo devolviéndole la sonrisa.

 

Lucía se marchó a su habitación, con una sonrisa en la boca. David era el tipo de hombre que siempre aparecía en sus sueños, amable, protector, atento, varonil, cariñoso, guapo, se podría decir que era el príncipe azul que todas deseaban…


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