Rohir (Quinta Parte)

Por norgessle
Enviado el 26/11/2013, clasificado en Infantiles / Juveniles
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Las primeras luces del alba tejían una corona dorada sobre las copas de los árboles.La mañana se desperezaba fría.La lluvia había cesado y una pequeña niebla abrazaba los setos y las raíces. Rohir se apoyó sobre una piedra cubierta de musgo e intento recuperar el aliento.Frente a él se recortaba oscura y lúgubre la entrada a la madriguera de Metzacal.Ajusto pausadamente los cinchos de su armadura de cuero pensando como escabullirse dentro de la cueva sin ser visto. Observó su espada en el cinto.Aquello era una locura.

De pronto el sonido de unas piedras rebotando en el interior de la madriguera llegó hasta los sensibles oídos del ratón.Rohir se escondió detrás de la piedra rápidamente y miro hacia la entrada.En el umbral apareció una pequeña figura .Caminaba indecisa esquivando las zarzas del camino y mirando alrededor.Un rayo de sol se abrió paso entre las ramas e iluminó un instante la entrada de la madriguera.La pequeña figura se asustó.Ahora su silueta se dibujaba dorada  y clara.

-¡Lizzy! –exclamo sorprendido Rohir.

   La ratoncita miró hacia la piedra un momento.El rayo dorado volvió a esconderse entre las ramas y la penumbra volvió a caer sobre la escena.Lizzy estaba lejos y Rohir no podía saber si le había visto o no. Sin embargo el ratón no se atrevía a alzar la voz: la raposa podría estar acechando.Lizzy continuo su camino hasta un pequeño arroyo que discurría bajo unos helechos y lleno de agua un pequeño cubo que traía.

 Rohir se movió con agilidad entre los troncos caídos y los arbustos hasta situarse a un lado de la entrada detrás de un montón de hojas secas.Cuando la ratoncita volvía la llamó:

-¡Lizzy!

  La ratoncita se quedó paralizada.Empezó a mirar nerviosa a todos los lados.

-¡Aquí! ¡Soy yo! ¡Rohir! –grito todo lo alto que su prudencia le dejo.

Entonces Rohir observo perplejo la expresión de terror que se dibujó al instante en la joven. Antes de que pudiera decir algo más la ratona corrió espantada al interior de la cueva.

-¡No! ¡No! ¡Vuelve aquí! –extendió Rohir la mano como si hubiera podido atraparla.

Corrió tras ella sin pensarlo.Si conseguía atraparla antes de que penetrase más aun en el interior de la madriguera podría sacarla sana y salva.Aunque fuera por la fuerza.

La siguió por la galería principal.La joven iba derramando el agua alarmada.Rohir fue internándose más y más hasta que la oscuridad le envolvió completamente.Freno de pronto .No veía absolutamente nada.Necesitaba un segundo para que su vista se acostumbrase a aquella negrura.Oyó los precipitados pasos de Lizzy perderse en la lejanía.Después solo silencio.Las piernas le temblaban y el corazón parecía que fuera a salírsele por la boca.Estaba muerto de miedo.A lo lejos podía escuchar el agua filtrarse y gotear en los más oscuros rincones.

Finalmente su vista se acostumbró y pudo ver la continuación del túnel.Apretó los dientes e intento alejar el miedo que sentía.

Continuo caminando un rato más hasta que el camino desemboco en una cavidad mucho mas amplia.Aquella parte de la cueva era enorme.Unas pequeñas antorchas iluminaban el amplio recinto, sin embargo la bóveda se perdía en la oscuridad. Rohir de pronto recordó aquel sitio. Ya había estado allí antes. La zorra no podía andar lejos.

Unos sollozos llegaron provenientes del centro de la estancia. Rohir aguzó su vista y pudo ver la menuda figura de Lizzy llorando echa un ovillo. El cubo yacía vacío tirado a un lado..

-          El agua..el agua.. –decía la ratoncita entre lágrimas.

Rohir desenvaino la espada y se acercó cautelosamente hacia la muchacha. Cuando apenas estaba a unos metros, esta se reincorporó de repente  y le vio. Sus ojos estaban abiertos como platos. Inesperadamente comenzó a gritar alarmada:

-¡Hay un intruso! ¡intruso! ¡intruso!

  El ratón se quedó de piedra. Empezó a mirar a todas partes sin encontrar donde esconderse:

-¿Pero estas loca? – le chilló a la ratoncita desesperado - ¡Calla!

Entonces Rohir vio como una enorme sombra emergió lenta y majestuosa de un rincón oscuro de la inmensa estancia. La negrura fue retrocediendo ante las antorchas y el pelaje pardo de la zorra fue revelándose, así como sus ojos brillantes y sus colmillos húmedos. Avanzo hacia el ratón haciendo crujir el manto y las ramas que conformaban el suelo de la madriguera. Rohir contuvo el aliento y su mirada se quedó fija, aterrorizada, en el ojo ciego y la cicatriz que recorría el morro de la raposa, que ahora ofrecía una mueca burlona.

-Vaya , vaya. Por fin apareces… Es casi de día y pensaba ya,y perdona por ser tan desconfiada, que el héroe de Valle no tendría valor para aparecer por aquí.

Metzacal se detuvo apenas a unos pasos del ratón. Este podía sentir el aliento putrefacto de la alimaña cayendo como un halo nauseabundo sobre su cabeza.

-¡Su..su..Suéltala! ¡Esto es en..entre tu y yo! – consiguió decir Rohir.

La raposa rio divertida y el eco de su risa siniestra reboto por toda la cueva.

-Oh claro. Por eso has venido realmente..imagino que la madre de esta jovencita debe andar muy preocupada. Yo también he sido madre,¿sabías?.¿Qué crees? ¿Que no tengo corazón?¿Que la retendría contra su voluntad?.Lizzy ¿quieres irte con Rohir?

La joven miró extrañamente al ratón que la miraba a su vez anhelante.Después ,como hipnotizada, miro a la zorra y dijo:

-Yo..estoy bien aquí.Me..me quedaré contigo.Hay mucho que limpiar.Rohir,dile a mi mama que..qué..Estaré bien..

 

 

Rohir no podía creer lo que estaba escuchando

Metzacal hablo con tono cariñoso:

-Ay que pequeña tan adorable. ¿Verdad que es un encanto?

Apretando los dientes,el ratón dio un paso al frente apuntando con la espada y dijo con rabia:

-¿Qué le has hecho?

-¿Yo? – respondió burlona la alimaña.

Y entonces acerco su hocico a la cara del ratón y con una mueca sardónica añadió en un susurro:

-Pregúntate mejor que voy a hacer contigo.

Rohir dio un salto hacia atrás y metió su mano debajo de su capa. A la velocidad de rayo saco una pequeña bolsa y la lanzo al hocico de Metzacal.Esta,que no vio venir el ataque,no pudo esquivar el impacto. La bolsa se abrió y esparció un polvo amarillo sobre los ojos de la zorra. Esta comenzó a chillar presa del dolor y a dar vueltas enloquecida sobre si misma:

-¿Qué me has echado gusano?¡Voy a matarte!¡Mis ojos!¡Mis ojos!

El ratón corrió en pos de Lizzy para sacarla de allí.Tan concentrado estaba en agarrar a la muchacha,que cuando sus dedos estaban rozando su vestido no vio venir el golpe.

Una enorme zarpa le barrio del suelo de la cueva y su cuerpo salió volando hasta estrellarse contra una pared. El golpe fue tan terrible que acabo perdiendo el conocimiento.

  Cuando despertó entre terribles dolores se encontraba tumbado atado de pies y manos. En un lado de la cueva Lizzy canturreaba nerviosa mientras barría. Frente a él vio a Metzacal tumbada, mirándole fijamente con su único ojo sano:

-Bueno, lo intentaste. Aunque creo que más que un acto de valentía , fue de desesperación. Además has empleado una triquiñuela más propia de un rufián que de un héroe.

Rohir gimió incapaz de hablar.

-No te preocupes mesonero..morirás rápido y pronto. Aunque no olvides tampoco que soy una mentirosa compulsiva..


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