Mano Negra. - Capítulo 10

Por Diamondsx
Enviado el 27/11/2013, clasificado en Intriga / suspense
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El día comenzaba y la gente salía a la calle en Madrid, España. Hacía una agradable temperatura, unos 25 grados y Will estaba alucinando de ver la Gran Vía.

Las horas pasaban y la tarde llegaba con toda su lentitud, haciendo que la hora de la cita de Will con su nuevo grupo se acercara más y más.

Llegada la noche, solo tuvo que ir hasta el lugar indicado y esperar hasta la señal...

Mientras tanto, en Nueva York, había unos chicos en un antro bastante barato pidiendo unas copas.
- Un semáforo, por favor -dijo el chico-.
- ¿La chica va a pedir algo? -preguntó la chica de la barra-.
- Una bebida que esté flambeada, -contestó ella-.

- Aquí tiene.

- Gracias.

- Son 5'50$ las dos bebidas.

- Pagaré yo, -contestó rápido el muchacho-.

Una vez de pie, se pusieron los dos a charlar.
- Necesitábamos una salida para relajarnos después de tanto estrés de trabajo, ¿verdad Amanda?
- Y que lo digas. He tenido un agobio encima que no sé como he podido aguantar.
- Por suerte, parece que lo peor ya ha pasado.
- No sé yo... tal vez esto solo sea una tregua porque están preparando algo más gordo.

- Sinceramente, no lo creo. Pienso que no son tan listos como para buscarnos las vueltas.
- Pero Eddie, ¿no te has dado cuenta de cómo nos están haciendo trabajar este último mes? 
- Ya lo sé, pero no me cabe en la cabeza que nos hagan trabajar más después de lo que ha pasado.
- Yo pienso que sí, pero de todas maneras, no lo sabremos hasta que pase.
- O no pase, el tiempo dirá.

- Oye Eddie,-le dijo Amanda al chico-, ¿nos vamos a otro sitio? Esto está muerto y la música es un asco.
- Ok, ¿a cual te apetece ir?
- Me da igual.
- Uh, ese no lo conozco.
- Eddie... mira que eres, ¿eh?

Llegaron al lugar que habían decidido y subieron por el ascensor hasta el piso 26. Sin embargo, la portera no los miró con muy buena cara.

Tras tener que pagar 10$ cada uno por la entrada, se pusieron a bailar y a dar más vueltas que una peonza.
- Oye Eddie, muchas gracias por pagarme la entrada. No debiste hacerlo.
- No importa. Otro día me invitas tú.
- Ok, te debo una.

De repente, a los 15 minutos de llegar, Eddie se paró por completo.
- ¿Qué pasa Eddie? Te has parado en seco.
- Amanda, tenemos trabajo.
- ¿Ahora?
- Sí, el jefe me acaba de avisar por el busca.

Salieron rápidamente del sitio y bajaron por el ascensor de nuevo.

Al abrirse las puertas del ascensor, salieron cambiados y con la ropa del trabajo puesta. Corriendo como alma que lleva al diablo, se perdieron entre los edificios.

Una vez habían llegado a su refugio el jefe, o como ellos le llamaban, el Boss, les comentó las novedades que los habían traído allí.
- Siento mucho haberos estropeado la noche, pero esto es muy importante para todos.
- ¿Qué ocurre Boss? -preguntó Eddie-.
- Lo mismo que todo el mes pasado.
- ¿Ves? Te lo dije Eddie,-contestó Amanda-.
- Bueno chicos, no quiero peleas, lo único que quiero es que cojáis de una vez por todas al causante de todo este revuelo. La última vez estuvimos muy cerca.

El jefe nunca mostraba su aspecto y siempre se encontraba de espaldas dentro de una gran oscuridad, pero era un buen hombre que los cuidaba y protegía.

Una vez dicha toda la información, Amanda y Eddie se miraron a los ojos y, sin palabras, supieron ambos que se trataba del mismo personaje que los había tenido de un lado para otro todo el mes pasado.

Dicho el sitio, se escondieron frente al objetivo, que era la tienda de segunda mano. De pronto, vieron aparecer a un hombre que sacó algo de su bolsillo y se encaminó hacia la puerta.
- ¡Es el! -dijo Eddie-.
- ¡Que no se nos escape!

Salieron corriendo hacia el hombre pero este se dio cuenta y salió corriendo también intentando escapar de Amanda y Eddie.

Tras 5 minutos corriendo tras el y justo cuando estaban a punto de cogerlo, Eddie se frenó por completo.
- Mierda, mierda, mierda.
- ¿Qué pasa ahora Eddie? ¡Se nos va a escapar!
- Amanda, no es nuestro hombre, ¡es un cebo! Volvamos.

Volvieron al lugar inicial lo más rápido posible y en ese mismo instante, otro hombre salía corriendo de la tienda.
- Tenías razón, era un puto cebo.
- ¡Este ya es nuestro!

El ladrón era nada más y nada menos que Louis. 
- Mierda, no ha colado esta vez el cebo. Necesito desaparecer,-pensó Louis-.

Louis estaba en serios problemas, ¿saldría de esta?



CONTINUARÁ...


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