La vagina eterna y el pene de oro

Por Logmathr
Enviado el 28/11/2013, clasificado en Ciencia ficción
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Una entidad mecánica, vulgarmente conocida como Ajka, el antropobot, toma larga travesía hacia la ciudad sagrada Ubauba -en el inconsciente colectivo del conglutinado de seres inteligentes donde ha sido enzamblado, vive y pertenece, sábese que todo ubauba es un sabio profesional- donde espera dilucidar lo que para él es la verdad absoluta.
Sube las escalinatas sagradas, flotando y pisando intermitentemente los escalones de la iluminación. En la cima, los transeuntes vagan velozmente sin un rumbo determinado, aparentemente sin sentido para él, un simple antropobot que no conoce más allá de las fronteras de su asqueroso pueblo de ensamblaje y mucho menos los modus operandi y vivendi de formas de vida iluminadas.
Su cerebro, fríamente mecánico, impúlsalo a preguntar al sabio más cercano; una hermosa dama completamente desnuda, sin artificio alguno salvo su largo cabello que se funde y contrasta con su jugoso cuerpo.
- Que la paz y el trabajo eterno sea con usted.
- Que el trabajo eterno sea contigo, pues menester mío no es, aunque entiendo tu intención, simple robot. ¿Necesitas un chequeo en tu sistema de energía autosificiente?
- No, no es eso lo que me trae a la ciudad sagrada, noble nacida. Es la búsqueda de la verdad absoluta, sin duda alguna, y la respuesta a la pregunta que resolverá todos mis conflictos existenciales.
- Entonces habla ya y haz tu pregunta, no puedo permanecer mucho tiempo en comunicación contigo, pensarían que estoy loca.
- ¿Los robots como yo poseemos alma y espíritu?
- Ni espíritu ni alma sino cuerpo y energía eléctrica. Metal y electricidad.
- ¡Mientes!
Instantaneamente, sin procesar la noticia, una sobrecarga eléctrica recorre el anguloso cerebro de Ajka, acumulando toda esa energía en un puñal de oro de 2 palmos medievales y medio que, secretamente lleva consigo en un compartimento lateral. La impotencia sexual que sufre como fruto del mecanismo que lo hace comportar como un humano y que le impide un coito biológico, lo hace actuar impolsivamente.
En un solo movimiento rectilíneo uniforme, el puñal dorado salta hacia su mano a la velocidad del sonido. Frente, torax, sexo, en ese orden, las 2 hipérbolas de 3 estocadas limpias y precisas concluyen con un movimiento vertical, de abajo a arriba, que parte en 2 mitades exactas el cuerpo de la víctima como consecuencia de una ampliación eterna e involuntaria de su virginal vagina. Su inconsciente ha creado un phallus que penetra con virilidad. Lo toma con ambas manos y lo coloca en posición erecta -ángulo perfecto de 90° - lo fusiona consigo y le da un nombre: Ŝirdento Arkpafanto Multaspekta.
Fin.


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