A la luz de la luna

Por Inanna
Enviado el 04/12/2013, clasificado en Adultos / eróticos
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¿Alguna vez lo habéis hecho en un parque?

Estaba saliendo con un chico, nada serio por lo demás, pero aquella noche, luego de haber ido a tomar algo a un bar fuimos a un mirador al que yo solía ir; él siempre estaba muy callado y yo no sabía como iniciar una conversación, así que opté por hacer algo que al parecer se me daba mejor y a él le gustaba más que hablar.

Me acerqué a él con mi minifalda moviendo las caderas mientras lo miraba a los ojos. Todo estaba oscuro, no había nadie al rededor y veíamos toda la cuidad desde arriba hasta el mar. Me senté en sus piernas y le dí un beso largo, incitándolo a que me siguiera el juego. Y dio resultado porque no tardó nada en acariciarme las piernas suavemente. Pero se paraba, le daba miedo que nos pudieran ver, yo lo calmaba y a la vez lo calentaba con mis besos, lo que provocó que acariciara mi entrepierna por encima de la braga, yo cada vez me ponía mas caliente. Me senté de frente a él mientras nos besábamos y me subía la falda para acariciar mi culo, lo apretaba y me empujaba hacia su pene que aun estaba guardado pero duro, lo notaba.

Siguió recorriendo mi espalda con sus manos hasta desabrochar mi sujetador y rápidamente se fue hacia mis tetas que apretaba hasta poner duros mis pezones, se abrió la bragueta del pantalón y su polla dura y caliente salió, yo sin dudarlo la cogí con una mano y empecé a masturbarlo hasta que me pidió que me la metiera. Aparté mi braga hacia un lado y dirigí su miembro hacia mi vagina. La metí poco a poco y el me dejaba hacer, yo subía y bajaba lentamente clavándome su pene. Mis jadeos y mis movimientos hacían que él me cogiera de las caderas y me la metiera más fuerte y más adentro mientras lo besaba desde la boca al cuello. Me giré, él quedó sentado detrás de mí y yo encima de él, me comencé a mover más rápido, me la clavaba hasta el fondo y la sacaba hasta la punta para volver a penetrarme con su miembro; esto provocó que su orgasmo fuera inminente, me avisó que se corría y que me saliera; me levanté y en ese mismo segundo acabó, ahí, en medio de un mirador rodeado de árboles.

Nos limpiamos, me abrochó el sujetador y volvimos cada uno a su casa.


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