TODO OCURRIÓ EN AQUEL CAFÉ parte final

Por Vian
Enviado el 12/12/2013, clasificado en Amor / Románticos
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Era obvio lo ocurrido, no importaba si creían en el destino, pero fue tal la coincidencia de que ella fuese la profesora de piano.

No tarde tiempo en dar por terminada, la que fue hasta ese momento, la relación que tuve de años y que sin problemas, quedo en buenos términos, ambos sabíamos que desde tiempo atrás se veía venir lo acontecido.

Cambie las idas al café de todos los días a la misma hora, por las clases de piano, nunca fui bueno para tocar instrumento musical alguno, pero ella, hacía que me esforzara, no había sido tan feliz como en aquellos momentos.

Al paso de algunos meses de convivencia, y haciendo rutina ya de esto, comenzaron a salir, ya de una manera más formal, era notoria la atracción entre ambos, cualquiera que caminase cerca de ellos, alcanzaría a respirar el aroma de amor que de ellos emanaba.

Un buen día, y como parte del propósito de no caer en rutinas y se convirtiera aquello en algo monótono, él invito a ella, a tomar un café, y no podía ser en otro lugar, que aquel donde se conocieron por primera vez. Ella aceptó la invitación, pues aquel café se había convertido en un lugar un tanto especial para ambos, no solo para degustar de las bebidas y alimentos que ofrecía, aquel café ofrecía algo más, algo que pocos lugares podrían decir que pueden ofrecer, aquel café ofrecía la oportunidad de encontrar el amor.

Ese día todo transcurría con normalidad, ya casi se acercaba la hora para vernos pero al mirar al reloj colgado en la pared frente a mi escritorio, extrañado note que este no avanzaba, rápidamente mire mi muñeca, ya pasaban de las dos de la tarde…

Llegaría tarde a la cita de hoy, que es día de descanso para ella, un miedo me invadió... salí corriendo de la oficina, aprisa me dirigí hasta aquel café sitio de la cita y ahí estaba ella... esperando...

Mientras atravesaba el mar de gente en la plaza, alcanzaba solo a distinguir a alguien parado junta a ella y nada más… 

Lo siento el reloj de mi oficina dejo de funcionar y perdí la noción del tiempo (con el corazón casi a reventar expresó)

            No te preocupes, no hay ningún problema, a todos se nos hace tarde alguna vez, contesto ella.

Todo parecía estar perfectamente y más tranquilo me dispuse a ordenar del menú...

Y ¿Quién era la persona, que estaba parada junto a ti, hace un momento?

Nadie, un tipo que quería saber la hora, parecía que iba retrasado

No puedo describir, el escalofrió que recorrió mi cuerpo, desde la punta del pie, hasta la cabeza,   cuando ella estaba a punto de ordenar menciono…

Creo que esta vez pediré algo diferente...

Esas palabras hicieron eco en mi alma y me di cuenta de lo que acaba de ocurrir, dentro, en mi mente, maldije al reloj de la pared en mi oficina que dejo de funcionar y provoco que llegara tarde...

En ese momento supe que al esperarme ella, conoció a alguien más, sin decir palabra alguna, me levante de la mesa con ojos cristalinos, di media vuelta y me retire de aquel café… Escuche varias veces a ella decir mi nombre, pero ella no sospechaba que yo, ya lo sabía. Después de eso no volví a llegar tarde a ningún lugar, porque así se pueden perder amores para toda la vida, de cualquier manera deje de asistir a aquel café naturalmente...

 


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