Memorias de Rusthalia 2: Círculo del Agua

Por Timothy Dolland
Enviado el 18/12/2013, clasificado en Fantasía
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    Adam se despertó, abrió los ojos y con la misma velocidad con los que los abrió, los volvió a cerrar por culpa de los rayos de sol que entraban por la ventana de la suite acuática. Mientras Adam se iba levantando y quitándose el extraño pijama, Lily seguía en un profundo sueño.

    - Levanta Lily - le dijo Adam a su hermana, ya con el traje de misión puesto que se había encontrado en un sillón que estaba al lado de la cama.

    - ¡Ya voy! - avisó Lily a su hermano, deseando estar cinco minutos más en su cómoda y blanda cama.

    Adam observó entonces que los peces que había visto la noche anterior flotando como si nada, seguían allí. Adam, absorto por dichos peces, se percató de que su hermana se había levantado de la cama y puesto el traje de misión en un tiempo récord.

    - ¡Buenos días, dormilona! - dijo Adam a Lily en tono burlesco.

    - Parece mentira que estemos en un mundo mágico, llegando de la noche a la mañana - se dijo a sí misma Lily en voz alta ignorando totalmente los "buenos días" de su hermano.

    De pronto Adam, preocupado por la actitud de su hermana desde que habían llegado a Rusthalia, decidió decirle algo pero fue interrumpido por unos golpes en la puerta de la gran habitación. De repente una voz de ser mágico anciano confirmó quién era, Cleott, el pequeño duende de vestimenta azul, que ambos hermanos habían conocido el día anterior en el Salón de los Sades.

    - ¡Buenos días, elegidos! - dijo Cleott con una prolongada reverencia.

    - Cleott, no es necesario que siempre que nos veas hagas una reverencia. Trátanos como unos amigos más - se dirigió Adam hacia el guardián acuático en tono coloquial.

    - Entendido, señor - dijo Cleott en plan militar.

    - Skyfei os espera en el Salón de los Sades - avisó Cleott.

    Adam y Lily salieron de la suite acuática y otra vez guiados por Cleott, recorrieron el laberinto de pasillos que poseía el Palacio de Cristal. Terminado el itinerario poco interesante, los tres llegaron a una imponente puerta de cristal que se abrió con un chasquido de dedos de Cleott. Allí estaba Skyfei, tan brillante como un diamante bajo un foco de luz.

    - ¡Buenos días, Adam y Lily! Seguidme por aquí - pronunció directa la guardiana.

    Los dos hermanos siguieron a Skyfei, pasando del gran salón a una enana sala con todo tipo de armas: redes atrapadoras, arcos con sus respectivos carcaj llenos de flechas,....

    - Elegid las armas que queráis para vuestras misiones - dijo la gran guardiana.

    Adam con mucho cuidado cogió un par de redes atrapadoras y una especie de bolas que expulsaban polvos de invisibilidad y polvos de confunsión, para desorientar a los enemigos. Lily cogió con delicadeza un arco, un carcaj y bastantes flechas, además de una diminuta daga.

    - Y una última cosa... - llamó la atención Skyfei de ambos elegidos.

    Skyfei sacó de un aura de luz de sus manos, un objeto muy raro, era un comunicador que transmitía una imagen de la persona con la que hablases y así, mantenerse en contacto con ella. Lily lo cogió y lo guardó en un bolsillo de su pantalón.

    - Bien, ya estáis preparados para comenzar la misión. Muchísima suerte - pronunció estas palabras la guardiana entusiasmada.

    - Gracias, gran guardiana - le dijeron los dos hermanos a Skyfei con una reverencia.

    Entonces, Cleott los llevó hasta una puerta que daba al exterior del palacio. Salieron los tres y ahora, estaban solos ante el peligro. Los tres individuos comenzaron su camino, hasta que de pronto sonó algo. Adam y Lily se posicionaron con sus armas para defenderse. Hasta que se dieron cuenta que sólo era el comunicador. Lily lo sacó del bolsillo, le abrió la tapa y ante ellos apareció un réplica de Skyfei en miniatura.

    - Ya habéis comenzado vuestro camino. La primera misión será recuperar el Círculo del Agua, que se encuentra en el Monte de las Almas Marinas, al sur de la Membresía del Agua. Cleott os guiará y tened cuidado porque está custodiado por dubrias y kolens, soldados de la oscuridad. De nuevo, suerte - explicó y a continuación, cortó la comunicación Skyfei.

    - Por suerte, el monte sólo se encuentra a cinco kilometros - avisó el guardián acuático.

    Los dos hermanos sin pronunciar ni una palabra de queja por la distancia, siguieron caminando. El primer kilómetro no fue nada del otro mundo, hasta que de pronto al empezar el segundo ocurrió algo... digamos "tenebroso". De entre los arbustos de burbujas que predominaban en los bosques de coral, los tres oyeron un ruido extraño. Se pusieron de nuevo en posición defensiva y concretamente Cleott, produjo de sus propias manos, una llamarada azul, con el objetivo de iluminar lo que había entre los matorrales. Cleott se fue acercando hasta que de repente salió de ellos..., espera, ¿un caballito de mar? Los dos hermanos se quedaron patidifusos, excepto Cleott que fue corriendo hacia él rápidamente, dándole un abrazo.

    - Os presento a Yobio, mi caballito de mar, lleva conmigo veinte años. Os podéis acercar y tocarlo - dijo tranquilamente el hombre de agua.

    Ambos hermanos lentamente se fueron aproximando a él, hasta llegar al punto de no parar de acariciarlo y achucharlo. Tal fue el cariño que le cogieron, que Cleott tuvo que poner orden y avisarles de la continuación de la misión. Adam y Lily, ya más tranquilos siguieron su dirección hacia el Monte de las Almas Marinas. Los tres siguientes kilómetros se les hicieron demasiado cortos. De repente, ante los tres se alzó una gran montaña, llena de pequeños agujeros de dónde salían extensas nubes de vapor y en las que se formaban caras humanas que se quejaban de su exilio, las almas marinas. Sin perder más tiempo, los tres junto a Yobio subieron hasta la cima del monte. Para su sorpresa, todo estaba vacío, no había nada ni nadie, ¿sería una trampa de la oscuridad? Muy pronto, lo descubrirían. 

    Los cuatro caminaron hacia delante, y pillados desprevenidos, aparecieron ante ellos un buen puñado de dubrias y kolens. La batalla entre luz y oscuridad empezó. Adam utilizó redes para atrapar a las voladoras dubrias, que sirvieron de poco, ya que se esfumaban como humo. Lily con la ayuda de su arco fue rompiendo uno a uno los kolens de piedra que surgían de la nada. Y Cleott y Yobio daban golpes y más golpes aquí y allá, además de chorros enormes de agua mágica. La lucha acabó, todo estaba en silencio y los dos hermanos cansados por haber hecho eso por primera vez en su vida. Algo brillaba fuertemente en el suelo. Todos se acercaron.

    - ¡El Círculo del Agua! - se mostraron todos sorprendidos a la vez.

CONTINUARÁ...


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