Memorias de Rusthalia 3: Rectángulo del Aire

Por Timothy Dolland
Enviado el 28/12/2013, clasificado en Fantasía
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    Contra todo pronóstico, la misión del Círculo del Agua había sido un éxito. Adam, Lily, Cleott y Yobio habían regresado al Palacio de Cristal con el sade acuático en sus manos. El Círculo del Agua ya lucía en el pedestal del Salón de los Sades, en su incrustación correspondiente y provocando una estela de luz azul que salía de él llegando al techo.

    Todos estaban allí, observando orgullosos: Adam, Lily, Skyfei, Cleott, Yobio y los demás duendes guardianes. Todos observando el Círculo del Agua, orgullosos de haber encontrado el primer sade. Pero no era momento de encandilarse en mirar un sade, cuando había que recuperar otros cuatro todavía. Skyfei, ya salida de su encadilamiento, llamó a los dos hermanos rápidamente. Adam y Lily se dirigieron hacia la gran guardiana.

    - Ya sé que estáis orgullosos de haber cumplido satisfactoriamente la primera misión, pero recordad que tenéis que cumplir con la profecía de los elegidos - explicó Skyfei preocupada de que los hermanos no supieran lo que estaban haciendo.

    - Espere, ¿la profecía de los elegidos? - preguntó curioso Adam.

    - Seguidme - mandó la guardiana sin dar explicaciones.

    Sin más dilación, los dos hermanos empezaron a seguir a Skyfei, hasta que los tres se pararon en una de las muchas puertas que el Palacio de Cristal poseía. La gran guardiana alzó las manos, de ellas apareció un haz de luz dorada, esa bola de luz resplandeciente fue apagándose, hasta que finalmente quedó una hermosa llave con inmensos detalles flotando en el aire como si tal cosa. Skyfei la cogió y con minucioso cuidado la encajó en la cerradura, dio una pequeña vuelta y se abrió con un ruido a madera antigua. Skyfei fue la primera en entrar y Adam y Lily, los siguientes. De nuevo, las antorchas se encendieron con su presencia. Los hermanos estaban absortos, un "kilométrico" pasillo apareció ante ellos con un montón de imágenes marcadas en piedra que estaban en todos sitios: techo, pared y suelo. Los dos hermanos se preguntaban si los dos personajes que aparecían en todas las escenas eran ellos.

     - Estos que están aquí representados, sois vosotros. De esto es de lo que os hablaba - les dijo a los hermanos la gran guardiana.

    Los dos hermanos seguían sorprendidos, pero en esta ocasión tocaban todo lo de su alrededor; los dibujos en relieve. Los hermanos, ya satisfechos por su visita en el Corredor de la Profecía, salieron de él en dirección al Salón de los Sades, dejando atrás a Skyfei. Los tres, ya presentes en el gran salón empezaron una nueva conversación, pero antes Skyfei mandó que los todos los guardianes se sentaran en la mesa redonda del centro de la sala. Uno a uno se fueron sentando en sus respectivos asientos.

     - Bien, comencemos a preparar la segunda misión - dijo entusiasmada la gran guardiana a Adam y Lily.

     - ¡Ruglee!, ¿puedes venir, por favor? - mandó la guardiana a uno de los diminutos guardianes.

     ¿Cuál sería de todos ellos? Se preguntaban los hermanos con curiosidad. De pronto se presentó ante ellos una duendecilla toda vestida de color morado. Era muy mona: ojos bonitos y grandes, carita redondeada y perfilada y de un carácter dulce y gracioso a la vez. 

     - ¡Hola! Encantada de conoceros. Me llamo Ruglee - les dijo dulcemente a los hermanos la guardiana de la Membresía del Aire.

     - Vuestra segunda misión será recuperar el Rectángulo del Aire, el sade ventoso - se dirigió Skyfei hacia los dos hermanos -. En esta ocasión también contaréis con la ayuda de la guardiana correspondiente, Ruglee - especificó -. Buena suerte - les deseó cuidadosamente.

     Adam, Lily y Ruglee no perdieron más tiempo y se dirigieron de nuevo a la sala de armas del Salón de los Sades. Recargaron los utensilios que poseían de la anterior misión como para dos misiones más y salieron por las traseras del palacio en dirección a los establos. Allí, los tres se hicieron de un caballo cada uno, y salieron velozmente en busca del Rectángulo del Aire.

     Un ruido provocó que ambos hermanos se sobresaltaran. Otro susto provocado por el comunicador. Lily extrajo de su bolsillo el comunicador, lo abrió y apareció Skyfei con el fin de darles las instrucciones.

     - ¿Estáis preparados? - preguntó retóricamente -. Bien, el Rectángulo del Aire se encuentra en Airetania, la ciudad capital de la Membresía del Aire - explicó -. Ruglee os guiará. Pero hay un obstáculo, el sade está en las manos de Tonro, aliado de la oscuridad - siguió explicando, enviándoles una foto del tal Tonro -. De nuevo, buena suerta - les deseó por segunda vez y cortó la comunicación.

     Ahora Ruglee se colocó delante con su caballo para guiar.

     Ya habían recorrido unos dos kilómetros. De pronto, pudieron divisar las luces de Airetania, debido a que era de noche. Ningún peligro en ningún tramo del trayecto, hasta el momento. Los tres se adentraron en la enorme ciudad, toda llena de puestos de toda clase: alimentación, decoración, ropa e incluso, armas. Decidieron atar a los caballos y seguir la calle principal andando, debido a la confluencia de gente. 

    Parecía que no había ninguna sospecha de la oscuridad por el momento, así que los tres aventureros disfrutaron de los puestos del gran mercado. Pero por si a caso se mantuvieron al acecho.

    De repente, todos los ciudadanos se asustaron; salieron corriendo despavoridos. ¿Qué ocurría? Los tres se prepararon para cualquier sorpresa inesperada. ¡UNA AVALANCHA DE KOLENS Y DUBRIAS CAÍA DEL CIELO COMO SI NADA! Los tres, atónitos, vieron como se colocaban en forma de ejército todas aquellas criaturas. A través de ellos apareció una figura esbelta, ¡era Tonro! Manejaba aquel ejército.

    - Hola, elegidos - dijo Tonro con ironía.

    - Que comience la batalla - dijo Adam a Tonro, ignorando su tonto saludo.

    Ambos grupos empezaron a correr como en una auténtica guerra. Se adelantó Ruglee, que con una ráfaga de aire surgida de sus manos, destruyó todos los kolens allí presentes. Adam y Lily se quedaron boquiabiertos. ¿Cómo una duendecilla tan pequeña y dulce, podía hacer eso? Lo ocurrido rompió el estereotipo que los hermanos tenían de Ruglee. La batalla siguió. Lily se enfrentó contra las dubrias, que gracias a su arco desaparecieron en menos de cinco minutos. Pero el punto fuerte de la batalla fue el enfrentamiento entre Tonro y Adam.

    Adam no sabía que hacer contra aquel individuo. Le lanzó redes atrapadoras, bolas de humo, pero sin éxito. 

    - ¡Adam, prueba con esta espada! - le dijo Ruglee lanzándosela.

    Combate cuerpo a cuerpo. Tonro sacó su espada también. Los dos se miraron fijamente y corrieron el uno hacia el otro. Espadas por un lado, esquivos por otro. Finalmente, Adam recurrió a un salto, se lanzó sobre él y se la clavó en el corazón. Cayó muerto. Adam fue a su bolsillo, y cogió el Rectángulo del Aire.

CONTINUARÁ...


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