Memento Leporino

Por Fede Frisach
Enviado el 11/10/2012, clasificado en Poesía
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Fui a llevarle dorgas

a una chica

que no veia 

hace años

toqué timbre

y ella bajó

y yo me la acordaba 

mas fea.

(se habia curado

de su mierda de acne)

me invito a pasar

                pasé.

la invite un vino.

              aceptó.

se armo un porro.

            fumamos.

y volvi a pensar

que no estaba tan mal.

no era linda pero

me gusto

que sea loca.

pura ansiedad

e intelecto

-toda esa mierda-

y pense en darle

un beso aunque sospechaba:

se negaría.

y el  vino

se fue tomando

y se hicieron las 4 de la mañana

entonces me di cuenta

que no tenia 

opcion. estaba

en la casa

de una loca, solo

con ella

con un vino adentro

(en realidad,

yo venía de tomarme uno entero

solo,

y digamos que tambien tomé

dos cervezas de litro con un amigo,

también

digamos

tomé unas copas

de gin-cola, 

pero solo.)

y ahi estaba con ella

con toda su sexualidad femenina

y toda mi sexualidad masculina

solos, de noche

en su casa,

¿podia irme

sin interntarlo?

y tuve una revelación:

al verla intelectual

con amigos intelectuales

debía carecer de sexo

porque justamente eso falta

cuando el intelecto abunda.

entonces

mientras ella

hablaba  incoherencias

senti el empujòn

y tire mi cara sobre la suya,

ella retrocecdio

y se puso incomoda

y tensa.

tuve razon.

tal vez sea virgen 

o algo asi.

despues pase 

30 minutos

explicandole

que ella no me gustaba

y que no lo hice de pajero, 

sino porque me pintó .

     no se porque lo aclaré;

tal vez porque ella necesitaba

palabras en lugar

de echos

pero esto sigue...

me levante y fui a otra fiesta,

llegué, saludé,

abri otro vino

y me lo quedé,

y se acercó una chica

a hablarme, ella

me abrazaba, y yo

la miraba, si... era

muy linda, me gustaba

pero todo el tiempo me pregunté a mi mismo

si ella tenia o no

labio leporino,

porque con mi mirada

ya borrosa

y la poca luz

no podia saberlo del todo

          mas no recuerdo,

salvo verla a ella

a los 15 minutos

vomitando contra una pared, 

y un perro a su lado

masticando la salchichita

del vomito.

suerte que era él

y no yo

quien comió esa mierda.

pero tambien 

otra chica se acercó

y me dijo

que lo mejor que sabia hacer

era el sexo oral, que eso era

su especialidad.

le dije que vayamos a algun lado,

y nos reimos,

pero justo

se terminó el vino,

entonces saludé a todos

subí a mi bicicleta

y volví a mi casa preguntandome

si al otro dia

me acordaría de toda esta

mierda.


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