Querida Katherine

Por J. Remy Saavedra
Enviado el 24/12/2013, clasificado en Intriga / suspense
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Querida Katherine: Cinco años han pasado desde la última vez que te vi, desde que me diste ese beso frío que anunció la despedida.

Ayer creí verte, mas no eras tú.

Cada vez que pienso en ti,me quiebro, y de cada grieta, un llanto hundido brota a cuentagotas. No se si ya no quedan más lágrimas para ti, o si es porque aun deseo retener este dolor aquí dentro.

Cinco años ya...

...al mirar hacia atrás no hubo gritos, no hubo fuego ni estatuas de sal, solo estabas tú; tú y tus ojos tristes, secos y fríos. Esa mirada tuya que me atrapó desde la primera vez, la última...

Querida Katherine: Te hecho tanto de menos. Tu presencia se volvió el objeto más codiciado de mi vida, de mi futuro, de mis recuerdos. Sin saber que al encadenarte a mí, me encadenaba a mimismo. Sin saber que mi prisión se convertiría en tu altar.

Tristemente busco el futuro en un pasado que nunca pasó, en un presente que no estoy viviendo, un futuro que es y no será. Te recuerdo, no recuerdo nada. Te recuerdo para recordarme, me disfrazo de ti para ver mi reflejo en el espejo.

Alguna vez alguien me dijo, (tal vez fuiste tú) que no puedes ocultarte de ti mismo, del pasado, de tus fantasmas, de tus muertos. Que todo corre tras de ti, te pisa los talones...

Querida Katherine: Todos tenemos un monstruo en el interior, una bestia que se alimenta de nuestras penas, de nuestro odio, de nuestra soledad. ¿Nació el mío (el nuestro, el tuyo, Yo) cuando partiste? ¿fue entonces cuando emergió por primera vez?

Como un quiste maldito, como un cáncer, creció lentamente, silencioso. Fui muriendo a tragos, a bocanadas, a mordiscos. Tu carne comenzó a enfermar, mentiste, me disparaste a quemarropa. Mi interior comenzó a pudrirse y en un vacío de calma fatalista, presionó mi cuello, te asfixió. Le gustó tanto mirarme mientras tratabas de gritar; sin rostro, demente, con la espalda llena de uñas, de alfileres, de perros, de gatos, de pelos, de mujeres, de polvo de ataúd.

Ayer creí verte, mas no eras tú."Ella nunca volverá", eso dijeron todos. Aun no sé si fue un sueño, un recuerdo, o tal vez una tonta invención fallida para comenzar a odiarte, a olvidarte.

Querida Katherine: Ayer creí verte, pero... ¡Mierda! Nunca volviste, nunca volverás, tú ya estás muerta.

Cinco puñaladas pudieron terminar con tu traición, mas no con tu recuerdo.


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