Malasaña2013

Por Standby
Enviado el 02/01/2014, clasificado en Amor / Románticos
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Febrero de 2003 Malasaña.
Salimos del metro mi amigo y yo, nos dirigimos pronto al bar más cercano, el tiempo era gélido y la noche estaba bien cerrada, a pesar de la temprana hora ,el invierno de Madrid invitaba al ocaso pronto. Tomamos varias rondas y a la hora salimos a fumar un porro. Bajamos por la calle de la palma en busca de rock and roll y más alcohol, la vaca austera, fue nuestro destino, allí , nada más entrar, la vi. Rubia, bajita con su tres cuartos verde y mirando como sólo miran los que están dispuestos a abrazar la vida como venga y como salga, como miran los que en vez de pensarla , la sienten . Al lado de ella y su amiga nos pusimos nosotros , esa mirada... Que mirada! De vez en cuando me regalaba una. Su sonrisa era graciosa, tímida y cada vez que se le dibujaba en la cara , la naricilla se le movía, no se sí eso es feo o bonito, pero a mi, en aquel momento me pareció lo más sexy del mundo. No era explosiva, pero era ella, estaba seguro.
Al dejar espacio sobre la barra para un nuevo grupo de gente tuvimos que pegarnos más a ellas, lo que propició un intercambio de palabras, algo sobre la cantidad de gente o el espacio, la verdad no lo recuerdo bien, el caso es que empezamos a hablar. Era mágica la conversación ,fluía como la cerveza por nuestra garganta, al poco rato nos dimos cuenta de que habíamos olvidado por completo a nuestros amigos. La formalidad y la educación nos obligaron a volver a la realidad y a entablar conversaciones con Iván y Fátima. Al rato nos despedimos. Y quedamos más tarde en el San Mateo, bar que Laura, que así se llama , me explico exactamente donde estaba. Salimos del bar mi amigo y yo, ellas se quedaron dentro. Mi sonrisa delataba que esa chica era importante. Vagamos sin rumbo por Velarde, Espíritu Santo y las calles de Malasaña, fumamos y bebimos, reímos y escuchamos en el nueva visión algo de rock and roll, pero a las tres, el cierre de los bares acudimos al San Mateo. Allí estaban ellas, de inmediato Laura y yo comenzamos a hablar de sus estudios de historia, de su amor a Barcelona y de Extremoduro , Incubus...., las únicas interrupciones que hubo en la conversación fueron dos, las de nuestros amigos para decirnos que se marchaban. Era todo mágico y bonito, más tarde un camarero nos obligo a marcharnos, fuimos a aquel último reducto que había en Malasaña, el jazz Madrid, ya allí nos besamos, nos acariciamos y sonreímos mil veces, cuando la hora de cerrar llego , salimos juntos hacia el metro, allí quedamos para ir al cine al día siguiente, un beso y adiós.
Allí estaba, compartir otro momento era bonito y luego otro en mi casa, la recuerdo cantando una canción con la guitarra a mi perrilla cuando era una cachorrita, y después otro. Acordamos ir a conocer Granada juntos ,pero eso nunca sucedió.Todo era estupendo, pero mi juventud era inconsciente, me gustaba pero me perdía algunas cosas con los amigos, y no estaba dispuesto, ahora lo pienso y lo reconozco como un pesar. Laura volvió en busca de mi en una fiesta y mi consciencia se esfumó , fui todo orgullo. Después de años me arrepiento de aquello, jamás encontré una mujer tan increíble y con aquella sonrisa. Aún conservo discos que me grabo, una foto que me dio. En la intimidad de mi nostalgia cada vez que suena Stand by me acuerdo de ella y de su pelo. Ahora se que es madre y la intención de intervenir en su vida sería sólo egoísmo, cosa que ya fui bastante. Espero que sea feliz y que lo sea siempre. Es sólo un retal de mi vida que se pronuncia de vez en cuando en sueños con una intensidad que me descoloca.

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