LA RABIA - La Confesión IV parte. Instrucciones

Por piedradragón
Enviado el 13/01/2014, clasificado en Adultos / eróticos
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Edu, se quedó callado y miro a su amigo, pero Rami, sabía que no le veía, respiró, dejando salir el aire muy despacio continuando con la narración. La llamó pasado un tiempo, cuando en la casa solo se oía el silencio. Después de lo acontecido esperaba ver a una mujer dolida, enrabietada, con ganas de venganza, humillada.

Rami, le grite, le pregunté si estaba bien, que por favor me respondiera, y no me contestó, sólo cuando intente levantarme y me clave los palos de la silla en la espalda, ese lamento Rami, ese lamento, es lo que hizo que levantara la cabeza para mirarme, me imagino que no sabía que lo estuve viendo todo, ¡Me imagino! Porque tardó en reaccionar.

Aunque Rami, le intento callar, Edu, siguió. Le dijo que una vez despojado de las ataduras y de los restos de la silla le quiso curar la herida de la espalda, pero él solo quería saber de su estado, que le dijera como estaba, llamar a la Guardia Civil, ella se puso delante de él tapándole la boca con la palma de la mano y le dijo: “Ni se te ocurra, de esto ni una palabra a nadie, si lo haces no te imaginas lo que puede pasar, estoy como tengo que estar, deja ya de preguntar que pareces un niño, las cosas son así; Ni una palabra a nadie”. Luego le intentó curar, pero Edu se fue a su habitación metiéndose en la cama. A media tarde ya anocheciendo entraron en la habitación para atenderle la herida y ordenarle que bajara a cenar.

Al siguiente día Edu le dijo, que no cruzó palabra alguna, solo monosílabos, hasta su padre estaba sorprendido, pero no decía nada, al anochecer hicieron las maletas y se vinieron a la ciudad, en el coche, Berta, se sentó atrás junto a Edu, delante iban el padre y un amigo que volvía con ellos, ya en plena carretera ella se acurrucó junto al chico dándole un beso cerca de los labios, repitiendo la operación hasta que la puso el brazo por los hombros.

Ves, que te enfades no lleva a nada, todo tiene una explicación, no pretendas saber cosas que a mí me ha llevado años comprenderlo y asumirlo. Ya te dije en su momento que si entrabas en el juego tenías que ser tolerante – le decía susurrándole al oído, mientras se cubrían con una manta de viaje bajo el pretexto de que hacía frío.

Y le siguió besando, acariciándole el pecho, desabrochándole el pantalón para apretarle el falo y darle una excitación máxima. Edu, metió la mano entre sus piernas con el fin de llegar a su sexo, pero ella no le dejó y siguió moviendo su verga lenta y suavemente. Sobándole con mimo, presionando con fingida fuerza sus testículos una vez en el hueco de la mano, haciendo un círculo con sus dedos desde la base hasta la punta de la verga, y bajando la piel para pellizcarle con ternura el glande, ralentizándolo todo para alargar al máximo aquel momento. Fue cuando el chico la bajo la cabeza para que le chupara, pero tampoco le dejó. Edu, tuvo que morder la manta para no gritar. Mientras que su padre mantenía una alegra conversación con el amigo.

Desde ese día no he hablado con ella nada más que cosas sin importancia, pero en el fondo de la cuestión ni palabra, vamos que no me atrevo. - le dijo Edu.

Yo creo que todo va a salir, ten paciencia y veras, seguro que alguna explicación hay.

Bueno, vamos a ver qué pasa, pero ahora tengo más tiempo y seré más pesado.

Se despidieron y cada uno se fue a su casa.

Edu cariño, te estamos esperando para comer.

Allí estaban ella y su padre sentados en la mesa, aquello para el chico era muy raro, su padre casi nunca comía con ellos salvo el fin de semana, eso no entraba dentro de la normalidad. A pesar de ello la comida fue agradable, pero el notaba que su padre le miraba con preocupación y a veces bajaba la cabeza como resignándose. Ella, parecía no dar importancia a algo que a Edu, se le escapaba.

Edu, ayúdame a recoger la mesa y ven conmigo a la cocina, tenemos mucho de qué hablar – le dijo una vez que su padre se hubo marchado.

Vale.

Llevamos desde hace algún tiempo, vamos desde que fuimos al pueblo un poco tensos, y quiero darte primero una explicación y después una información por si tú la quieres considerar o no.

Muy bien.

Entonces vamos a terminar de arreglar estos menesteres, y ya más tranquilos nos centramos en lo que se nos avecina, que no es ni sencillo, ni complicado, depende de cómo te lo explique – y le dio la escoba para que fuera barriendo el comedor -.

Cuando terminó, Edu, se fue a su cuarto y se puso a leer, pero no podía concentrarse, sólo pensaba en lo que le había dicho Berta, y así estuvo sin poder pasar la página hasta que llego ella.

Mira, se ha recibido de la Comunidad, instrucciones, y te quieren conocer.

¿De qué comunidad? ¿No será la de esta casa?

¡Naturalmente que no es la de la casa! Es la Comunidad familiar, a la que pertenecemos y por la que trabajamos.

¡Pero qué dices!

¡Sssssssss... Tranquilo, tranquilo que no es nada malo, ni de lo que haya que avergonzarse! Tendrás unas entrevistas y tú decidirás si te interesa o no, nadie te va a obligar a nada. Tú siempre decides.

¡Si pero vamos a... !

¡Siiiii... ya sé que esto es muy raro! Pero la familia funciona así, no te preocupes nosotros te acompañaremos.

¡Joder Berta, que esta tal Comunidad parece...!

¡Ni se te ocurra decirlo! ¡Ni se te ocurra! ¡Podrás confiar en nosotros! ¡Vamos encima nos calificas de... ni se te ocurra! - Y se marchó de la habitación dando un portazo.

Pasado un tiempo Edu, salió de su cuarto y fue en su busca, encontrándola planchando.

Si no me vas a quemar me gustaría saber algo más – mientras la abrazaba por la cintura debajo del pecho, que él sentía caer en sus brazos

No sé si te voy a poder decir mucho más, pero ya veo como estas y como vienes. Anda ven – y desenchufó la plancha, besándole en los labios, y cogiéndolo por la cintura se fueron a su habitación.

Continuará...


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