Una buena comida...

Por zorg
Enviado el 25/01/2014, clasificado en Adultos / eróticos
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Quiero comer...

¿Sabes qué me encantaría comer? A tí, mujer !!!

Desnuda en mi cama, yo desnudo frente a ti, y......... con un pote de mermelada de fresa en la mano...

Untaría tus senos delicadamente, especialmente en tus pezones que están duros como piedra.. La mermelada está fría, te gusta sentirla así.. Crees que me la voy a comer de inmediato, pero me dedico a untarla delicadamente, primero por esos deliciosos senos tuyos, luego pongo un poco en ese valle entre los dos, para seguir bajando poco a poco hasta tu ombligo.. Estás desesperada, pero no te mueves..

Ahora me dedico a comer.. Al aplicar mi boca sobre tu seno te arqueas de placer.. Mi lengua se desliza por toda esa deliciosa piel, por ese promontorio llamado pezón, lleno de mermelada.. Me como la crema, y no puedo decidir qué sabor es más dulce, si el de la mermelada o el de tu piel.. A medida que me como la mermelada, mi lengua deja rastros de su paso.. Donde antes había dulce, ahora hay piel erizada, un cuerpo excitado..

A medida que bajo por tu abdomen mi ritmo se incrementa, te estoy devorando, ya completamente dominado por el deseo.. Me entretengo un buen rato en tu ombligo, pero sigo bajando.. Tu abres tus piernas, estratégicamente, e incluso con tus dedos abres los pliegues de tu concha, para que pueda comerte a placer.. Como te encanta que lo haga...

No me hago de rogar.. Mi boca se aplica sobre tu vagina mojadita sin miramientos.. Mi lengua te penetra, para luego salir y deslizarse por tu deliciosa pepita.. La mermelada y tu piel son dulces, pero el sabor de tus jugos es incomparable... Me concentro en tu clítoris mientras tú aprietas las sábanas con tus manos y contienes los gritos de placer.. Mi boca no es la única que trabaja, también mis manos.. Con una de ellas te estimulo por dentro, primero un dedo, luego dos y luego tres, se empapan con tus jugos y yo me los saboreo para luego continuar comiéndote, sin cesar... Tu gimes y gritas de placer, me empujas mi cabeza con tus manos para que no me detenga, y aprietas tus dedos en mi cabello a medida que tu clímax se acerca.. Cuando explotas te inclinas hacia adelante, mientras siento tus piernas temblar y luego te recuestas jadeando, y yo te estoy saboreando, el fruto de tu orgasmo...

Me levanto, chapándome los dedos y mirándote fijamente a los ojos.. Tu expresión es de lujuria total, pero también de frío cálculo.. Estas planeando pagarme con la misma moneda.. De repente te incorporas y tomas la mermelada, me empujas sobre la cama y te sientas a horcajadas encima de mí.. Con delicadeza untas la mermelada sobre mi verga, que previendo lo que sucederá se puso dura y brillante.. Siento lo frío de la sustancia y tus dedos untándome y acariciándome con picardía y travesura.. Tú me miras sonriendo y mordiéndote el labio, y yo miro toda la escena embobado.. Me untas también los testículos, y yo ya comienzo a jadear de placer...

De improviso te lo metes en tu boca, y comienzas a chupar lenta, concienzudamente.. Tu lengua me recorre, experta, sacando toda la mermelada y fundiéndose con tu saliva.. Tus labios me chupan rítmicamente.. No quiero perderme ni un segundo de esta deliciosa escena, pero el placer que me haces sentir es tanto que de vez en cuando no puedo evitar echar la cabeza hacia atrás y cerrar los ojos.. Te lo sacas y me recorres la puntita con tu lengua, mirándome con travesura en los ojos.. Comienzas a bajar, poco a poco, torturándome, hasta que echas mi verga hacia adelante para dedicarte a comerte mis bolas.. No lo puedo aguantar, me echo hacia atrás y arqueo la espalda de gusto.. Te las comes con malicia, como una experta, conoces cómo pasar tu lengua, cómo chupar, a qué velocidad e intensidad hacerlo para hacerme explotar... No dejaste ni una gota de mermelada, pero pareces querer un complemento para ese postre.. Me sientes palpitar y en ese momento te vuelves a meter mi verga en tu boca y comienzas a mamar fuerte, pajeándome con la mano y subiendo y bajando a un ritmo frenético.. Yo aprieto los dientes, y aunque trato de contenerme no puedo, mi verga explota dentro de ti y mi semen sale a borbotones.. Tu me bebes, tal como lo hice contigo, para luego levantarte y volver a tenderte sobre mí.. Me besas apasionadamente, intercambiando sabores, yo con el tuyo en mi boca y tú con el mío.. Nuestras lenguas comienzan a batallar dentro de nuestras bocas y yo aprovecho la ocasión.. A pesar de mi eyaculación, aún estoy duro, todavía te deseo más, así que aprovecho la posición para dirigir mi verga hacia tu vagina.. Coloco la punta dentro de ti y la introduzco poco a poco, mientras tu gimes dentro de mi boca pero sin dejar de besarme.. Cuando estoy adentro comienzo a aumentar el ritmo, estás húmeda todavía y no me cuesta mucho entrar y salir de ti..

Comienzo a cogerte así, tú arriba de mí, mientras aprieto tus nalgas con mis manos y tu no sueltas mi boca, excepto para jadear y gritar con mis embestidas.. Cuando haces eso aprovecho y busco uno de tus senos para saborearlo de nuevo.. Te gusta, así que me ayudas dirigiendo tu pezón a mi boca para que pueda chuparlo, primero uno, luego el otro.. Y mientras, mi verga sigue embistiéndote.. Mis dedos comienzan a jugar con tu otro agujero, primero uno, luego dos.. Tengo planes para él...

De repente me aprietas con tus piernas y me halas hacia arriba.. Yo te aprieto y te sostengo de las nalgas, me levanto y con un movimiento te coloco debajo de mí.. Al caer sobre el colchón te abres y te sostienes con las manos, para que yo pueda seguir cogiéndote, pero admirando la obra de arte que es tu cuerpo siendo poseído por mí... Sigo embistiéndote, sin despegar mis ojos de los tuyos, viendo como comienzas a venirte, advirtiendo los síntomas.. Cuando es inminente te abrazo con fuerza y tú me aprietas con tus piernas.. Tu grito llega a mi oído como el más dulce de los sonidos (además del sonido de mis caderas golpeándote en cada embestida), y casi al mismo tiempo mi verga palpita hasta explotar, llenándote toda por dentro.. Me detengo, y a cada bombeo de semen dentro de ti correspondo con una embestida fuerte, que te hace gritar y poner los ojos en blanco, hasta que todo ha terminado.... Nos quedamos abrazados el uno al otro mientras recuperamos el aliento..

Eso sí que es una buena comida...


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