Posesión infernal...1

Por Cris28
Enviado el 28/01/2014, clasificado en Adultos / eróticos
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Desde el día que lo vi por primera vez supe que tenia que ser mío...yo entonces tenia 28 años y el 42.Era perfecto, alto, fuerte, moreno y parecía que lo había esculpido el mismísimo Miguel Ángel.... venia a casa todos los domingos a ayudar a mi padre a reparar la vieja Harley Davidson que teníamos en el garaje desde hace años. No la usábamos pero mi padre sabia que haría una buena venta Yo no paraba de pensar en él y se me hacia eterna la semana hasta el domingo siguiente. Lo observaba desde la puerta de arriba del garaje. Intentaba no hacer ruido y me quedaba embelesada viéndolo sin camiseta y lleno de grasa hasta las cejas. No imaginaba que alguna vez en mi vida podría estar tan cachonda y me perturbaba no poder tocarlo. Él no se había percatado nunca de mi presencia, imagine por su anillo que estaba casado pero a mi me daba igual. Todas las noches sudaba, no podía parar de meter las manos entre mis muslos y masturbarme sin parar imaginando que era su lengua y su polla la que hacían que me estremeciera y me volviera loca. Tenia que hacer algo. Ese domingo me solté el pelo, que me rozaba la cintura, me puse un vestido blanco de gasa que apenas me tapaba el culo, unas braguitas de satén blancas también y descalza me dirigí a la cocina. Preparé en una bandeja unas cervezas y un aperitivo y baje con toda mi confianza a ofrecerle a mi invitado algo refrescante. Primero me percate de que mi padre no estaba. Había salido con mi madre a recoger a mi hermano que llegaba de viaje. Era el mejor momento. Al ruido de los escalones miro hacia arriba y se quedo mirando un rato fijo hasta que pudo mediar palabra.

- Hola! Eres Cristina no? Me dijo tu padre que estabas en casa por si necesitaba algo en su ausencia.

- Ehh si...llámame Cris por favor. Te traigo algo para refrescarte.

- Gracias no tenias que haberte molestado.

Dios mío no podía parar de mirarme las piernas y el escote. Yo estaba nerviosa pero decidida. Me di la vuelta para recoger unos guantes del suelo con toda la intención del mundo. Madre mía estaba súper cachonda.... y al parecer no era la única...

- Sé lo que intentas....me habían dicho que estabas buenísima pero no sabía cuanto hasta que te he visto bajar por esas escaleras..

- Gracias… tú tampoco estás nada mal....

Tenia que seducirlo... me mordía el labio inferior y pasaba mi dedo por mi labio mientras observaba cómo bebía su cerveza. El me miraba de reojo y yo podía notar cómo se empalmaba cada vez más. Me ponía súper cachonda solo pensar todo lo que podría hacer con él... pero mi libido tiene un limite y ya no quería esperar más. Iba a reventar y estaba corriéndome en silencio. Él estaba sentado y me acerque sin preámbulos a acariciarle el pelo. Sus fuertes manos subieron acariciando mis muslos de arriba a abajo, apoyo su frente en mi vientre y me olió de arriba a abajo, pasando su nariz por mis tetas que en ese punto de excitación se dejaban notar bien a través del vestido. Mordía mis pezones por encima de la tela y yo solo podía gemir de placer allí de pie quieta como él me había dicho. Me agarro de los muslos y me sentó encima de él tan pegada a su cuerpo que podía sentir lo acelerado que estaba su corazón. Abrió la boca para succionarme el cuello y en ese momento oímos el coche de mi padre. Me susurró al oído algo que hizo que la parte interna de mis muslos palpitara...

- Tú has empezado. Me vuelves loco. Ni te imaginas las cosas que voy a hacer contigo. Aquí. El domingo.

Me levanté y me fui. No. Él no se imagina la de cosas que voy a hacerle. Lo estoy deseando. Mientras, aliviaré mis fantasías masturbándome con estos dedos que le han acariciado.. El domingo.....


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