La mate porque era mia

Por Fatis
Enviado el 29/01/2014, clasificado en Drama
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No se lo que he echo, ni por que lo he echo, ni cuando lo he hecho, e perdido la noción del tiempo. Pequeñas imágenes ocupan mi mente. Lo recuerdo. No, no…no. Corro, me asusto, me persigue, miro hacia atrás, no hay nadie. Oigo sus pasos, camina por mi mente. Me mira, la miro. Esta sonriendo, hacia tiempo que no sonreía así. Hacia tiempo que todo se había vuelto muy raro. De repente se pone seria y me mira fijamente, no, déjame, vete, lo siento. Lloro, lloro como nunca he llorado antes. Lo recuerdo me miro las manos, están llenas de sangre, de su sangre. ¿Pero que he hecho? Corro. El aire me da en la cara haciéndome sentir más culpable. No, lloro, otra vez ella. Me esta mirando. Las cosas cambiaron hace unos meses, la crisis llego a mi empresa y me asocie con un socio bastante malo, el alcohol. Y ella pago las consecuencias. Ella. “me has matado”. Me esta hablando, me asusto, miro al aire. Grito “no quería, te juro que no quería hacerlo, tu sabes que te quiero, que eres la mujer de mi vida…” más lloro, más lamento, pero ella ya no puede volver. Intento encontrarle respuesta a una pregunta “¿por que?” pero no se la encuentro, “¿Por qué, por que, por que?” no logro encontrarla. No puedo dejar de correr el lado malo de mi dirige mis piernas el lado bueno me atormenta diciéndome que soy un cobarde por haberle puesto la mano encima a una persona a la que quiero, no quería hacerlo le respondo y el me contesta pero lo has hecho. Si lo siento. Ahora es tarde. Pero tú sabes que la quería. Entonces por que le pegas. Por que… No, no te engañes esto no tiene respuesta le pegas por que eres un cobarde. Cobarde, cobarde, cobarde… ¡No! La cabeza me da vueltas pero soy incapaz de detenerme. Lo he compartido todo con ella. Los momentos buenos, los momentos malos, sus alegrías, sus penas, la familia, las vacaciones, la cama, el plato, la vida… ¿Como he podido llegar a esto? A lo mejor es verdad si que soy un cobarde. Llego a un río, me acerco, no me reconozco y entonces la parte mala de mi habla. “¿no te reconoces? Eres tú, el maltratador. ¡Este es tu nuevo rostro, cobarde!” De pronto todo cambia dentro de mí. “yo te voy a decir por que la mataste, la mataste por que era tuya, por que era nuestra.” “no solo era mía, la mate por que era mía.”
Una leve inclinación y estoy dentro del río, dejándome llevar, cabeza metida en el agua, el precioso momento en el que toda tu vida te pasa por delante no existe o al menos a mi no me pasa nada, solo ella. A lo mejor es que ella era mi vida y yo la he matado.


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