Estampa familiar

Por Anónimo7
Enviado el 05/02/2014, clasificado en Intriga / suspense
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Ayer noche viví el momento más perturbador de toda mi patética vida. Estaba en mi habitación con un amigo, estábamos solos. Mi habitación se encuentra el al ático, donde hacíamos cualquier tipo de estupefaciente. 

Aquella noche decidimos invocar al demonio, toda mi vida había sido y soy atea pero siempre me asalta la duda... "¿Habrá algo después de la muerte?" "¿Realmente son reales los exorcismos o son patrañas que la religión, a lo largo de los siglos, ha ido creando hasta lavarle el cerebro a tantísima gente?" Aquellas dudas me asaltaban constantemente y me sentía tan incapaz de solucionarlas, me obsesioné tratando de darle un sentido, hasta que decidimos hacer una ouija. Sorprendentemente invocamos algo, pero no al demonio. Comenzamos a oir voces que provenían de abajo, obviamente pensamos que eran alucinaciones debido a las drogas, pero las voces crecían y cada vez más fuertes, gritaban y se reían de la manera más perversa. "Mierda, es mi madre" pensé y sinceramente preferiría haber invocado al diablo. Mi madre estaba discompuesta mentalmente, no tenía uso de razón ni nunca lo había tenido y ella me odiaba, me quería ver muerta. Según ella, yo era la causante de todo, de todos sus problemas.

Cuando yo era pequeña y aún reinaba la "normalidad" en nuestras vidas vivíamos en Colombia cerca del Lago de Tota, nuestra casa era la típica casa vieja de campo. Yo solía pasar los días de verano fuera, en el jardín y alrededores en busca de misterios, no hacía esto sin la compañía de mi hermano pequeño Klaus, al cual mi madre apreciaba y quería mucho. Un día de verano, 12 de agosto del 87 para ser más exactos estábamos jugando en el jardín, mi madre y padre se habían ido un momento para hacer un recado y me avisó de que no nos alejaramos mucho del jardín. Jugando con Klaus a detectives, este salió corriendo hacia el lago. "¡No, Klaus, para!" pero no me hizo caso, se adentró en el lago se remangó los pantalones y se metió "¿Lo ves? No pasa nada". Yo le dije que estaba bien pero que saliera ya que se iba a hacer tarde y madre se iba a enfadar si lo veía así de mojado. El salió corriendo por el camino para llegar a casa y me alivié pero el destino quería joderme viva y me jodió, un revés inimaginable, enfermizo ocurrió. Tan solo fueron unos segundos, pero los suficientes como para acabar con la vida de alguien. Tan solo se oyó un débil grito de un niño y un suspiro de alivio cuando después de varios segundos de plena agonización cerró los ojos. Era Klaus. Cuando salió corriendo un coche se interpuso en su camino y nunca logró cruzarlo, el conductor conducía de prisa, muy de prisa para tratarse de un camino de campo habitado por animales y bastante inestable. Alcé una mirada de odio interno hacia el coche, luego esa mirada se transformó en tristeza, luego en furia y odio otra vez. Mi madre percibó mi mirada y salió del coche, se derrumbó al ver que sostenia con mis manos a mi hermano, su hijo, muerto con un gran golpe en la cabeza que se la había abierto y podías ver sus adentros, su sangre brotaba de su cabeza y de su boca y al ver a mi madre su mirada apagada logró mostrar cierto asombro, suspiró su último aliento de alivio y descansó. La que conducía no era madre, era padre, borracho para variar y madre ciega de amor hacia padre y llena de aborrecimiento hacia mi no quiso nunca escuchar ninguna explicación, ninguna disculpa, no me volvió a hablar, llevo 11 años sin hablar con ella pero no por voluntad propia, sino porque ella no me lo permitía ya cuando 2 años después padre se quitó la vida, madre no solo me odiaba sino que me deseaba la muerte más violenta del mundo, y a los 16 años de edad me fui de mi casa. 

Retomando ayer noche, mi madre continuaba gritando y blasfemando contra mi y comenzamos a oler cierto olor a humo, a quemado. Corrímos hacia la puerta y nos apresuramos en bajar los tres pisos. Cuando llegamos abajo ahi estaba mi madre, no se como logró escapar del psiquiátrico, su mirada oscura y lunática se clavó en la mia, estaba tan concentrad en su mirada que no me percaté de que la casa estaba incendiada, repleta de llamas que alcanzaban hasta el último rincón. El humo negro era tan intenso que la mierada de mi madre se dispersó y a mi amigo y a mi nos costaba mucho respirar, era practicamente imposible. Mi madre seguía quemando toda la mierd abajo, y seguía riéndose. Estaba confundida, mi amigo se había desmayado por el olor, ni me preocupé por el tan solo quería salir de este infierno. Mi madre se había convertido en pequeños trozos de mierda chamuscados, "coño si" pensé. Estaba a punto de desmayarme por el olor a carne humana quemada, era un olor nauseabundo pero liberador hasta la saciedad. Alcancé la puerta trasera, no estaba cerrada, esa estúpida psicópata no la había cerrado. 

La abrí, pude respirar aire. Caminé, y seguí caminando alejándome de aquella casa, nadie avisó a la policía, nadie vino a rescatarme. Éramos los nadie, tratando de buscar un futuro pero esa noche comprendí que no era nad, que no valía la pensa intentar ser alguien, hay gente que está condenada, cuando el destino se interpone no te deja en paz, no te esfuerces, no seas nada, hay gente que está hecha para morir. Pero mientras tando yo sigo deambulando, viva. 


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