De a pares

Por MARIA MARTA COSTANZO
Enviado el 22/02/2014, clasificado en Fantasía
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Con la angustia de saber que la noche recién empezaba y el paquete de cigarrillos sólo contenía uno, se dispuso como loca a buscar los restos de colillas en todos los ceniceros.

Era muy tarde y no se sentía segura de salir sola a esa hora a comprar tabaco. Totalmente ansiosa revolvía hasta la basura, encontró un cigarrillo entero escondido dentro de un compartimiento de su bolso de mano y pensó que era su noche de suerte.

Buscó en cada recoveco de la habitación, encontró un pendiente que hacía tiempo no encontraba, encontró una media de esas que los duendes no quieren que vayan de a pares al lavarropa.

Siguió buscando mientras desesperada encendía el cigarrillo que había encontrado, todavía especulaba que dentro de la caja quedaba otro.

Y encontró un par de alas, un ala que alguna vez alguien dejó rota y como para volar se necesitan dos, ella las guardó, tan bien guardadas que había olvidado tenerlas.

Se entusiasmo al recordar que alguna vez había volado alto, y pensó en remendarla, ya era tiempo.

Encontró un par de lanas de colores, y así tejió un cuadradito al crochet haciendo juego con el ala, tejió otro, para que el par de alas quede parejo.

Se puso las alas, fumó el cigarrillo que le quedaba. Abrió la ventana de par en par.

El duende que robaba medias la miraba desde el balcón de al lado y al verla tan hermosa  y con un solo pendiente se acercó.

No pudo evitar piropearla, le devolvió el otro pendiente para que haga juego. Ella le agradeció dulcemente y aprovechó la oportunidad para pedirle amablemente que le devuelva la media que le faltaba. El duende a regañadientes se la devolvió advirtiéndole que sólo lo hacía por que esa noche ella tenía un brillo especial y la hizo prometer que nunca diría a sus vecinos que ella lo conoció.

Estaba lista para volar otra vez, segura, muy segura, bonita, muy bonita, alegre, muy alegre. Se lanzó de la ventana, pero había olvidado como volar, tanto tiempo siendo transeúnte…

Sintió caer en un abismo, y recordó esa sensación en el estomago, sonrió, saco fuerzas todavía no sabe de donde. Se fue volando a comprar un par de paquetes de cigarrillos.

 

 

 


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