Gotas

Por MARIA MARTA COSTANZO
Enviado el 22/02/2014, clasificado en Fantasía
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Esa mañana se quedó dormido, nunca le pasaba, como una sucesión de hechos maliciosos, perdió el colectivo. Llovía como si el cielo llorara una pena de amor.

Lo extraño de la situación era que estaba tranquilo como nunca, cuando subió al transporte público tuvo que contornearse para conseguir un lugar, ni pensar en encontrar un asiento para su agotado cuerpo.

Ya era tarde, y su cabeza comenzó a pensar en el descuento del presentismo de su sueldo, pero esas dos maravillosas risas lo alejaron de ese sufrimiento.

Busco dentro del colectivo de donde provenían, era difícil detectarlas, pero cada vez que las escuchaba, se le hacían más familiares. Tanto así que el comenzó a reír en silencio, las comisuras de sus labios no dejaban de danzar, se hacía difícil esconder la sonrisa que provoca en su rostro escuchar esas dos risas. Mientras los demás pasajeros lo miraban extrañados.

La curiosidad lo fue llevando a acercarse a esas dos risas, lentamente se inclinaba para escuchar las risas, y su oído lo iba acercando hacia ellas.

Una pena lo invadió por un segundo, pensó en el pequeño y en ella, cuánto hacía que no se reían juntos. Sus horarios no coincidían, y sólo podía verlos dormir.

Las risas se hicieron más fuertes, pero no podía llegar a ellas, muchos pasajeros se interponían en su camino.

El colectivo frenó, evidentemente alguien se bajaría, lo emocionaba pensar que con menos pasajeros llegaría a esas risas que tanto lo atraían.

El viaje continuó en silencio, nadie se reía ya, inmediatamente lo hizo suponer que esas risas bajaron en la parada anterior.

Se abalanzó al timbre de la puerta y se bajó desesperado, corrió como nunca hasta la parada anterior, sus ojos desesperados se escapaban de su rostro.

Retomó la calma cuando a lo lejos escuchó esas risas nuevamente, seguía a su oído y sus pies se deslizaban al compás que esas risas marcaban.

La lluvia era ahora una simple llovizna, se sorprendió al ver que cada gotita de agua se volvía color, ja ja ja una gotita azul, ja ja ja una gotita rosa, ja ja ja una gotita verde.

Entonces observó la espalda de un niño, y la silueta delgada de una mujer de estatura baja. No pudo verlos, se desvanecieron sus sombras al entrar rápidamente en el jardín de infantes.

Decepcionado volvió a subir al transporte público, avergonzado por estar persiguiendo a dos desconocidos, que irresponsable había sido, ya iba tarde al trabajo. El no podía permitirse el lujo de estar persiguiendo risas, que pensaría su familia de este suceso?

Acaso se estaba convirtiendo en un psicópata?

Que clase de locura temporal lo llevaba a cometer terrible acto?

Llegó al trabajo, y su vida volvió a la gris normalidad. Más tarde llegó a su casa, ella lo esperaba ansiosa, nerviosa y el niño dormía.

Lo tomó por sorpresa la situación, ella nunca estaba nerviosa.

Se sentó a cenar junto a ella.

Ella no podía disimular su preocupación…

__No se si es grave, estoy asustada, un hombre nos siguió hasta el jardín de infantes. Reía locamente y puedes suponer que estoy loca… su risa transformaba la lluvia en gotitas de colores. Dejé al pequeño y … lo seguí hasta la parada del colectivo, pero tanta gente en el transporte público me hizo perderlo y el dejó de reír …


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