SCANNER

Por MARIA MARTA COSTANZO
Enviado el 22/02/2014, clasificado en Amor / Románticos
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Le costaba dormirse estaba totalmente excitado porque al despertar tendría esa cita tan esperada, fue una odisea conseguir una entrevista con el señor Leopoldo.

El señor Leopoldo se escondía de la gente común, sólo daba turnos a las personas especiales,  a esas que el alma les brillaba tanto que lo encandilaban. Leopoldo en su juventud adquirió el scanner del amor, una máquina pequeña, morada, que tenía la capacidad de leer el corazón del consultante. Una vez impreso el informe, el consultante tendría un mapa a disposición, ese mapa lo conduciría a encontrarse con el amor de su vida.

Leopoldo no sabe como construyó la máquina, supone que fue la noche que perdió a Elena, el alma de esta se materializó supone el en esta maravillosa máquina precisa y exacta.

Francisco desayunó, se sentía contento, nervioso, exaltado, esperanzado. Se dirigió al consultorio de Leopoldo, quién lo esperaba sentado en un sillón.

Lo hizo desvestirse y la máquina lo escaneo por completo.

__Francisco este es el informe siga las coordenadas y encontrará al amor de su vida.

__Muchas gracias! Leopoldo no se como agradecerle.

__Presénteme al amor de su vida, cuando lo encuentre Señor Francisco.

Francisco tomó rumbo, siguió las coordenadas, más de dos días de viaje. Una sensación extraña invadió su cuerpo, el amor de su vida estaba frente a él.

Era alto, moreno, ojos color verde oscuro, resaltaban de una manera increíble con el tono oliva de su piel, y su alma brillaba tan fuerte como la de Francisco.

Después de disfrutar tiempo juntos y amarse en cada pueblito del viaje. Fueron juntos a visitar a Leopoldo.

Leopoldo enfurecido, afirmaba que la máquina estaba errónea, que el informe del scanner del amor era equivoco, que clase de abominación podría aceptar ese tipo de amor.

A lo cual Francisco y su compañero negaban con la cabeza, el informe era exacto y extraordinario.

Leopoldo pidió a los muchachos un momento a solas  con su preciada máquina.

Cuando debía consultar algo se escaneaba el mismo, y la mayoría de las veces Elena le respondía en el informe. El anciano se escaneo.

INFORME: Amado Leopoldo:

No sólo tu cuerpo está envejeciendo, tu corazón se está endureciendo, y tu cabeza se está cerrando.

Recuerda el amor que sentiste por mí y entenderás, el amor es amor de la forma en que se presente, no se puede juzgar, no se cuestiona, simplemente se siente y se bendice.

Te amo Elena

A continuación el anciano con lágrimas en los ojos, hizo pasar a los jóvenes.

Se disculpó por dudar de la máquina y les confirmó la exactitud de la misma. Antes de despedirlos les dio su bendición.

 


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