Mi fantasía

Por porsiacaso
Enviado el 01/03/2014, clasificado en Varios / otros
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 Me gustaría despertar y levantarme muy temprano a diario, rezar mi oración y darle gracias a Dios, darle un saludo cordial a mi esposa y salir a recorrer la propiedad, ver, acariciar y regar plantas y árboles, observar lo que sembré cuanto ha crecido, mirar al cielo y ratificarle mi agradecimiento a Dios, hacer algunos arreglos en la cerca, anotar nuevos pendientes.

 

Regresar a la casa al cabo de una hora, percibir el olor del almuerzo que se está cocinando para mi, mirar a mi esposa contenta y feliz, muy linda y arreglada, recibir de ella una mirada de satisfacción y escucharle que ya puedo sentarme a la mesa y ella a mi derecha para disfrutar, platicar de lo acontecido y planear nuevos eventos que harán nuestro vivir más dichoso.

 

Después del almuerzo despedirme de mi linda esposa e irme al pueblo por provisiones, ver algunas personas y cumplir con algunos compromisos, haciendo todo lo anterior con calma y sin prisas para regresar a la casa y comentarle a mi esposa de cómo me fue y lo conseguido.

 

En mi oficina que tengo en mi casa y con toda la tranquilidad y privacía, actualizar mis controles, hacer y atender algunas llamadas telefónicas, contestar correos y enterarme de las noticias más relevantes que después compartiré con mi esposa.

 

Llegada la hora de comer, escuchar que mi esposa toca suavemente la puerta de mi oficina, ver que la abre un poco y verla a ella muy arreglada y decirme con cariño y sonriendo, que ya está servida la mesa.

 

Después de la comida y que mi esposa ha arreglado su cocina, tomarnos de la mano, sentarnos en el quicio de la puerta y esperar el atardecer en el horizonte, guardando unos minutos de silencio y en ocasiones mirarnos a los ojos y sin mencionar palabra alguna, entendernos que somos felices; después de un buen rato de estar recibiendo el fresco de la tarde y haber caminado un buen trecho por el jardín, escuchar de ella que me pregunta lo que me gustaría cenar, me complace y dispone de hacerlo con el mismo gusto como cuando recién casados; sentarnos, degustar, platicar nuestras anécdotas, reírnos, tomarnos de la mano sobre la mesa, dirigirnos miradas de cariño y agradecimiento, levantarnos y  pasarnos a la sala y en la TV ver alguna película, comentarla y después a tener felices y dulces sueños.


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