Nos enamoramos los tres después de coger (4)

Por
Enviado el , clasificado en Adultos / eróticos
9736 visitas

Marcar como relato favorito

Después de pasar la noche los tres, me siento con más confianza, no sólo con ellos, sino conmigo misma y mi cuerpo, lo que pienso viene siendo más firme al tomar decisiones. Supongo que eso de ser tal cual eres en la cama lo puedes reflejar en tu vida diaria. Es muy curioso, pero realmente puedes desahogarte con sexo para sentirte mejor. Y si una persona no es suficiente buscas dos. Y ya está, no pasa nada, no quedas mal con nadie y lo disfrutas.

Antes de que Mourad saliera del salón de clases lo esperamos tal vez unos 20 minutos y eso me pareció un poco extraño. A Larissa le dio igual.

Al salir nos presentamos y fue un poco vergonzoso para mí al principio, Larissa le había hablado de mí a un desconocido y de cómo le hago sexo oral, lo suficiente para verme de otra manera. Afortunadamente no es un psicópata, él actúa normal y tiene otros intereses también, no sólo sexo, pero claro que cumplir sus fantasías son importantes.

Fuimos directamente a la casa de Larissa. Conversamos un poco él y yo de gustos musicales y teatrales, de su cultura árabe (donde por cierto el trato a las mujeres es bastante rudo) y nuestros pasatiempos.
Aprovechamos la cocina para preparar comida casera y evitar pedir a domicilio. Probablemente estos locos lo hubieran invitado también a tener sexo. O tal vez este asunto ya me hacía pensar demasiado.

Comimos pasta y un poco de camarones; Pues porqué no, le añadimos el afrodisíaco. Todo parecía como cuando te escapas de la escuela. A escondidas de tu familia, comiendo en la alfombra de la sala viendo la televisión y un poco de vino con las personas que te gustan y mucha tensión sexual.

Vimos una película bastante cómica, la pasamos riendo y eso sirvió mucho. Y claro con todo lo que estábamos pensando nos poníamos más impacientes.

Estábamos recargados en el sofá. De tanto reír Larissa comenzó a besarme entre risas. No estuvo nada mal, pero dejamos de reír porque ya estábamos esperando el más mínimo contacto físico para saber qué iba a suceder.
Larissa ya estaba sentada sobre mí, duramos varios minutos besándonos y tocándonos sin voltear a ver a Mourad. Después sólo abrí los ojos para espiarlo, pero él sólo nos estaba viendo. Fue extraño pensé que ya estaría masturbándose, supongo que quería ver más, entonces comencé a quitarme la ropa y no quise dejar de ver cómo él reaccionaba a cada gesto que nosotras dejábamos ir.

Él llevaba unos jeans rectos color negro, una playera blanca y una sudadera con cierre en el centro color negra con rayas azules.

Larissa ya estaba desnuda y yo aún tenía la ropa interior y la humeda de ella y mía.

Él comenzó a frotar su miembro sobre la ropa (se notaba que ya estaba bastante erecto) y comenzamos un juego de miradas, me pidió que me quitara todo de una vez.

Larissa se acostó sobre la alfombra mientras yo me quitaba todo sin dejar de verlo. Me monté en ella poniendo mis rodillas a su alrededor y él se bajó el cierre. Eso me excitó más; Si él ordenaba, él también ofrecía más.
Comencé a masturbarme sobre el sexo de ella, mientras las dos gemíamos él comenzó a masturbarse, no dejaba de verme y yo no dejaba de ver cómo frotaba su miembro, y la fuerza que ejercía sobre él, sus manos grandes, el volumen de sus piernas, la sensualidad de un hombre todavía con ropa, imaginando que nos iba a dominar por completo y hacernos suyas.

En unos minutos Larissa y yo ya habíamos sentido varios orgasmos, ella estando abajo no dejaba de chupar por completo mis pechos. Él me pidió que me sentara en la boca de Larissa. Subí y ella comenzó a meterme su lengua, entonces él me besó para también sentir su lengua. Fue un sentimiento inexplicable, tal vez era otro tipo de orgasmo, yo ya estaba gimiendo entre el beso. Se paró y comenzó a quitarse la ropa, yo estaba en cuatro mientras ella seguía chupando mis labios, y él se puso atrás de mí para también comenzar a lamerme. En ese momento sentía la lengua de los dos en todo mi sexo, en ese punto yo ya quería sentir más y temblaba de placer. Luego levantó las piernas de Larissa para también lamerla. Ella gemía y yo lo sentía en mis labios. Después se acercó a mis nalgas para besarlas y lamerlas, fue subiendo y succionando mi cadera, dándole mordiscos a mi espalda, me abrazó y al mismo tiempo tocaba mi clítoris y mis pechos, Larissa lo veía todo y seguía chupándome y masturbándose. Mourad besaba mi cuello, jaló mi cabello para besarme, yo sentía su pene erecto y caliente en la espalda, bajó un poco y comenzó a masturbarse con mis nalgas, su miembro resbalaba entre ellas con bastante presión.

Él ya no aguantaba más, ni yo, le pedí que la cogiera, quería ver cómo penetraba a Larissa.
Abrió su piernas y ella ya estaba totalmente mojada, él humedeció su pene dos veces frotándolo sobre su sexo para después metérsela, lo hizo rápido y no dejó de cogérsela mientras yo me senté a verlo; No dejaba de masturbarme, veía toda la fuerza con la que tomaba a Larissa, cómo empujaba su pelvis contra ella, escuchar la piel y verla rojiza, verlos sudar y gemir. Volví a montarme en ella para estimular su clítoris con el mío, mientras él la penetraba y sentía su pelvis chocar contra mis nalgas. Él dejó de penetrarla y Larissa comenzó a venirse, no dejó que terminará y volvió a cogerla dos veces más, en seguida terminó, comenzó a penetrarme a mí, estando en cuatro y sobre ella.

Él sabía lo que quería, yo gemía demasiado, comenzó dándome dos nalgadas y a jalar mi cabello hasta que me vine, dejándole todo el miembro lleno de agua, cayendo sobre el sexo de Larissa.


Hemos seguido viendo a Mourad, llevamos aparentemente una relación, pero tiempo después descubrimos que él se acostaba con nuestra profesora Ariadna.

Había asistido a varias clases más como modelo. Hasta que fuimos por él al salón de clases y vimos que la profesora lo seducía, al principio él no quería, pero bueno, ningún hombre se resiste al sexo oral.
No fue como ver que Larissa se lo hiciera, que nos gustaba, pero con ella si nos molestó. Aún así, los espiamos hasta el último momento.

Ariadna tiene unos pechos impresionantes y eso toda la clase lo sabe. Para la fortuna de Afrah ella los sabe usar muy bien. Le pidió que la escupiera y metió su pene entre sus senos hasta que él se vino. Por supuesto eso no fue suficiente, la volteó, subió su vestido (y por supuesto la hija de puta no llevaba ropa interior), la empujó contra el escritorio para ponerla en cuatro, subió una de sus piernas al borde del escritorio y se la cogió como una puta a nalgadas hasta eyacular en su boca.

iVaya suerte la que tuvieron los dos!


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

ElevoPress - Servicio de mantenimiento WordPress Zapatos para bebés, niños y niñas con grandes descuentos

Síguenos en:

Facebook Twitter RSS feed