Donde sea que me encuentre

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Me libero de todo, excepto del viaje y tesoro que me esperan,

  banal entropía de homogénea sociedad,

  endebles destellos de simulada luz escurridiza,

  tú eres las oportunidades que hay que saber desaprovechar,

  que hay que saber dejar escapar,

  el mundo denso que hay que saber abandonar.

 

Tú por tu parte,

  tienes todo este mundo por conquistar.

  Anda, ve en busca de él y cómetelo todo,

  fóllatelos a todos es la desfigurada libertad descubierta en tus penumbras,

  análoga criatura sin credo ni voluntad,

  te los ha impuesto la zoociedad, tus deseos no son tuyos.

 

También suelo usar los grises para desadornarme,

  aunque no es uno de tus colores favoritos,

  me va bien en los días de no luz,

  y en los días iluminados,

  cuando intento pasar desapercibido , y no lo logro.

 

Entonces trazo los planos y tomo las rutas,

  a donde sea que vaya,

  donde sea que me encuentre,

  ahí siempre encuentro a mi propia dicha esperándome.

  Me encuentro con todas las amistades que había dado por perdidas,

  me esperan mi deleite y mi fortuna, y todos mis amores.

 

Los lazos que pueda formar se rompen fácil,

  manejando estos tiempos que siempre son libres,

  me despojo hasta de mis egos,

  los separo de mi albor como imanes repelentes,

  en espacios diseñados por auroras boreales,

  vuelvo empezar, de nuevo,

  libre de decir lo que piense.

 

Y el trayecto me brinda complacencia,

  me muestra lugares cercados por etéreas nebulosas, con súper gigantes rojas,

  fugases, en los néctares de sitios inexplorados,

  me brindan herederos astrales de intensos colores nunca antes conocidos,

  valles, desiertos, mares y montañas que siempre lucen vivos,

  mientras tú por tu parte tienes todo un mundo denso por tragar

  y me llamas desaparecido,

  y me llamas errante,

  y me amas vagabundo.

 

Los lazos no nos atan, ni a ti ni a mí,

  y aunque el resultado es aparentemente el mismo,

  lo tuyo es ocaso tras ocaso,

  deslucido intento tras intento de encontrar lo aparente nuevo,

  para encumbrar tus egos... A tus demonios,

  la copa que nunca se llena,

  el fuego que nuca sabrás apagar.

 

Lo mío es cruz y camino,

  trascendente desapego de mi fatua intranscendencia.

  Yo uso botas con flama,

  donde sea que me encuentre vuelo hacia universos incomparables,

  un millar de veces mejores que éste, donde todo es posible y,

  cuando vuelvo por obligación a lo denso,

  recuerdo los días de suplicio,

  y ya no quiero saber más de tu insípida forma sin forma de pensar.

 

Donde sea que vaya,

  donde sea que me encuentre,

  ahí siempre está mi propia dicha esperándome... Me encuentro con Dios,

  no al sol como nos dicen que es,

  sino existiendo este para iluminar en servicio del verdadero artista.


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